Elsa Pataky, Merche, Bella Hadid... las famosas que han cambiado su definición de éxito: menos productividad y más tiempo


La psicóloga Ilena Faure explica por qué desligar nuestra valía de la productividad no significa renunciar a la ambición


 Elsa Pataky presenta 'El homenaje'© Getty Images
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
22 de agosto de 2026 a las 18:01 CEST

Son muchas las famosas que han redefinido el concepto de éxito. Elsa Pataky es un ejemplo que valora por encima de todo su día a día. Merche, la famosa cantautora, también ha tomado la decisión de vivir en un entorno más tranquilo que Madrid. Otro caso conocido es el de Bella Hadid, que durante mucho tiempo entendió el éxito como una carrera hacia delante. Trabajar, aceptar oportunidades, asumir nuevos proyectos y mirar hacia el siguiente objetivo formaban parte de su idea de vida. Pero ahora, la modelo utiliza otra vara de medir.

"El éxito significa para mí algo completamente distinto ahora que hace unos años", contó hace poco la modelo a ELLE Estados Unidos. Su definición actual gira alrededor de algo mucho más cotidiano: despertarse y disfrutar de su vida, cuidarse, compartir tiempo con las personas que quiere y estar presente en los momentos que importan. 

Las declaraciones de Bella abren una conversación (muy necesaria) que va mucho más allá de su carrera. Porque asociar éxito con productividad sigue formando parte de la vida de muchas personas, incluso cuando esa carrera constante empieza a pasar factura. Ella tampoco es la única que ha empezado a medir el éxito de otra forma. Elsa Pataky contaba a ¡HOLA! que está en una etapa de "vivir y disfrutar día a día", lejos de aquel impulso de "tengo que hacer, tengo que tener", después de haber decidido durante años priorizar el tiempo con sus hijos frente a acelerar su carrera. Una necesidad de frenar que también ha expresado Merche, que tras más de dos décadas viviendo en Madrid, regresó a Cádiz buscando recuperar tiempo para sí misma, disfrutar y vivir más. Distintas historias que apuntan hacia la misma idea. Quizá el éxito también cambia cuando cambia aquello a lo que decidimos entregar nuestro tiempo.

Bella Hadid posa junto a una mujer mientras comparten una pizza al aire libre© @bellahadid
El tiempo compartido, el disfrute y los vínculos personales han ganado peso en la forma en la que Bella Hadid entiende hoy una vida exitosa

Ilena Faure, psicóloga y fundadora de Ilena Faure Psicología, sitúa el origen de esa relación con el rendimiento en los primeros años de vida. “Desde muy pronto aprendemos que determinadas cosas que hacemos generan reconocimiento”, explica. Sacar buenas notas, esforzarse, cumplir con lo esperado o alcanzar una meta suele traer una respuesta positiva del entorno. Ese aprendizaje puede acabar creando una asociación entre lo que hacemos y el valor que sentimos que tenemos. El rendimiento pasa entonces a ocupar un lugar central en la identidad. 

A esa historia personal se suma el contexto cultural. Vivimos rodeados de mensajes que invitan a aprovechar el tiempo, crecer, mejorar, alcanzar objetivos y rendir en muchas áreas a la vez. Trabajo, cuerpo, relaciones, hábitos, organización, deporte, formación. Todo parece susceptible de convertirse en una nueva meta.

Ilena señala además el papel de la crianza y de las figuras de apego. El reconocimiento recibido durante la infancia puede haberse vinculado a quienes éramos o a aquello que conseguíamos. Esa diferencia pesa después en la forma en la que cada persona construye su autoestima. Cuando el rendimiento se convierte en una fuente de seguridad, hacer bien las cosas adquiere otro significado. Ya forma parte de la forma de sentir control, pertenencia y valía.

Bella Hadid tumbada en la hierba mientras acaricia a su perro© @bellahadid
Bajar el ritmo y reservar espacio para reconectar forman parte de los pequeños rituales con los que Bella Hadid dice cuidar de sí misma

La trampa de una meta que siempre se mueve

La ambición puede convivir con el bienestar. El punto clave está en el lugar desde el que nace. Faure distingue entre perseguir un proyecto porque ilusiona y hacerlo para demostrar que uno vale lo suficiente. "Podemos conseguir muchas cosas y seguir sintiendo que falta algo, porque siempre existe la posibilidad de hacer algo mejor, algo más", explica. Es como si la meta cambiase de sitio. Llega un ascenso y esperamos el siguiente. Terminamos un proyecto y aparece otro. Alcanzamos una cifra y enseguida nos fijamos una nueva. La sensación de éxito dura poco cuando la medida depende de aquello que queda por conquistar.

Incorporar variables que escapen de esa lógica cuantificable, como hace Bella, puede ayudarnos a salir de esa lógica cuantificable. Tiempo. Presencia. Cuidado. Vínculos. Espacio. Son elementos difíciles de colocar en una tabla de resultados, aunque su peso en la calidad de vida puede ser enorme.

Bella Hadid se hace un selfie en el interior de un coche© @bellahadid
Bella Hadid cuenta que antes asociaba el éxito con trabajar, decir que sí y perseguir el siguiente objetivo; ahora su forma de medirlo ha cambiado

El momento en el que el cuerpo obliga a revisar prioridades

Muchas personas empezamos a cuestionar nuestro ritmo cuando aparece una distancia clara entre lo que entregamos y lo que recibimos. La experta explica que esa revisión puede surgir cuando el cuerpo empieza a mostrar cansancio, ansiedad, agotamiento o síntomas asociados a una etapa de sobrecarga. También puede aparecer a través de la sensación silenciosa de cumplir objetivos y seguir sintiendo poca satisfacción. "Hay una parte que espera que, cuando haga esto, llegará la tranquilidad", explica la psicóloga.

Esa promesa puede acompañar durante años a alguien muy exigente consigo mismo. Cuando termine este proyecto. Cuando consiga aquel puesto. Cuando gane cierta cantidad. Cuando tenga el cuerpo que busca. Cuando todo esté ordenado. Y si la calma siempre queda situada en el futuro, tenemos un problema. Quizá por experiencia propia esta idea me resulta tan familiar. A veces hace falta que el cuerpo nos obligue a parar para descubrir que descansar también puede formar parte de una vida ambiciosa.

Bella Hadid practica yoga al aire libre durante un día soleado© @bellahadid
"Con los años me he dado cuenta de lo importante que es crear espacio para mí", ha explicado Bella Hadid al hablar de bienestar y autocuidado

Otra forma de entender la ambición

"Lo que haces es ampliar tu propia definición de éxito y de ambición a una más realista y más plena", explica la psicóloga. El éxito puede incluir crecer en el trabajo y disponer de tardes libres. Puede incluir liderazgo y descanso. Puede incluir objetivos grandes y vínculos cuidados. La clave está en elegir dónde ponemos la energía.

"Somos seres humanos, no máquinas", recuerda la psicóloga. El cuerpo tiene límites, ciclos, días de energía alta y jornadas en las que pide otra cosa. Una vida sostenible incorpora esa variación como parte del sistema. Las actividades asociadas al disfrute también sostienen el rendimiento. Dormir, moverse, compartir tiempo con amigos, estar en contacto con la naturaleza o dedicar horas a una afición cumplen una función de cuidado. Bella Hadid habla justo de esos pequeños rituales.

Bella Hadid comparte un momento al aire libre con un niño durante un picnic© @bellahadid
Pasar tiempo con las personas que quiere es una de las prioridades que Bella Hadid incluye ahora en su propia definición del éxito

La culpa que puede aparecer cuando bajamos el ritmo

Decidir parar puede traer alivio y también incomodidad. Ilena Faure explica que muchas personas cargan con creencias aprendidas durante años. "Tienes que aprovechar el tiempo", "si puedes hacer algo, tienes que hacerlo" o "el descanso llega después de terminar las tareas" son algunas de ellas. Cuando alguien cambia de ritmo, esas ideas siguen activas durante un tiempo. El cuerpo y la mente necesitan familiarizarse con una forma nueva de funcionar. 

"La culpa puede ser una señal de que estamos haciendo algo diferente a como lo hemos aprendido", explica. Esta idea permite mirar el descanso desde otro lugar. La incomodidad puede convertirse en una pista de que estamos rompiendo un patrón.

También existe otra capa. Mantenerse ocupado puede servir para tapar emociones, cansancio o preocupaciones. Cuando bajamos el ruido, aparecen cosas que llevaban tiempo esperando espacio. Aprender a parar también implica aprender a encontrarnos con todo eso. Y esa es una de las partes más difíciles.

La firma de Bella Hadid, Orebella, se basa en esta filosofía de hacernos sentir bien y poderosas gracias a un perfume
La firma de Bella Hadid, Orebella, se basa en esta filosofía de hacernos sentir bien y poderosas gracias a un perfume

Una identidad que abarca mucho más que el rendimiento

Construir otra definición de éxito exige revisar qué lugar ocupa el trabajo dentro de la identidad. Ilena Faure propone explorar hasta qué punto la autoestima está ligada a producir, controlar, cumplir y hacerlo bien. Detrás de esa exigencia pueden aparecer miedo a decepcionar, miedo a perder reconocimiento o miedo a dejar de sentirse valioso.

El siguiente paso consiste en ampliar los pilares de la identidad. Una persona puede ser profesional, amiga, pareja, hija, hermana, deportista, lectora, viajera, cuidadora, curiosa, creativa. Cada una de esas partes aporta textura a la vida. Cuando toda la identidad descansa sobre un único pilar, cualquier tropiezo pesa mucho más.

Bella Hadid sigue trabajando, protagonizando campañas y desarrollando proyectos. La diferencia está en aquello que ahora utiliza para decidir si su vida funciona. Quizá redefinir el éxito consista justo en eso. Seguir disfrutando de hacer bien las cosas y querer crecer, mientras aprendemos a escuchar cuándo el cuerpo pide descanso, a cuidar nuestros vínculos y a dejar espacio para disfrutar de la vida que estamos construyendo.