Estaba escrito en el destino. Su camino estaba en el mundo de la moda. "Como siempre digo, esto es como en una casa de médicos, que todos salen doctores, dentistas…". En la suya tenía a su hermana mayor, Ariadne Artiles, a la que acompañaba a todo "cuando éramos chicas, especialmente en Canarias", el que sigue siendo su paraíso. A través de ella Aida descubrió una profesión que le fascina, pero fue en la Gran Manzana donde se encontró con el yoga, su gran pasión.
"Siempre digo que a mí el yoga no me cambió, sino que me devolvió la vida", nos dice, y es precisamente esta disciplina la que le ha ayudado a afrontar una lesión, una fractura de cadera y sacro, que la ha mantenido "en pausa".
"Comprendí que todos mis años de práctica física con meditación también me dieron el espacio para transitar estos tres meses de estar sentada en clase, de estar con dos muletas… Vivo sola en un segundo piso, sin ascensor, aunque he tenido ayuda, sobre todo de mi mamá. Y con esa cabeza que he tenido, con una aceptación absoluta, con una calma, sin ansia y sin nada, dije: 'Aquí está la práctica real'”.
Aida acaba de cumplir 38 años —a finales de julio— y ha vuelto a la pasarela, la Gran Canaria Swim Week, la misma que la vio crecer y que hace un mes le daba la bienvenida. La "modelo no modelo" ha vuelto.
Empezaste en la moda siendo superjoven… ¿Siempre lo tuviste claro?
La verdad es que no (se ríe). Lo descubrí mucho más tarde, pero es algo que he tenido en casa muy presente desde que soy muy jovencita.
Entonces, supongo que, cuando dijiste en casa que querías ser modelo, no hubo sorpresas.
Más que decirlo yo, fue algo como sabido desde fuera hacia adentro… Mi hermana, que es mayor que yo, es modelo también, entonces, como que ya se sabía. Nunca comuniqué "quiero ser modelo", sino que ya se sabía que, cuando cumpliera 18 años y acabara mis estudios, me iría a Madrid y empezaría mi carrera.
La moda se ve, al menos desde fuera, como un mundo difícil y muy competitivo.
Como yo lo viví desde un sitio como muy familiar, porque en Canarias empecé jovencita, comencé todo como si estuviera en casa. Hasta que no llegué a Madrid, con 18 años, a una agencia internacional, no me di cuenta de la industria en la que me estaba metiendo. Luego me ha encantado, pero fue un cambio grande y entiendo que, desde fuera, se vea así porque impresiona… Después, desde dentro, no es para tanto.
Echando la vista atrás… ¿Te dirías algo?
¡Me diría un montón de cosas! Ha llovido mucho desde entonces, pero sí que me habría encantado haberlo hecho todo más relajada… Porque me he presionado muchísimo cuando era muy jovencita.
"Sigo siendo como modelo, no modelo. Vivo en un estudio en Canarias y tengo lo justo; no cambio de armario cada temporada. Soy un poco diferente"
¿Tu relación con la moda ha ido cambiando?
Bastante, sobre todo porque no fui consciente de que fue una elección porque me encantaba ser modelo, sino porque me fue llevando ahí… Ahora que tengo la edad que tengo, con la experiencia, las vivencias… ¡la vivo desde un lugar tan bonito! La disfruto mucho. Mi valor no está en esta profesión; lo encontré, con los años, en otro lugar, que es el real. Y desde ahí se trabaja desde un sitio tan guay, porque la profesión es preciosa.
"He sido un poco rebelde"
¿Y tu estilo? También habrá cambiado, supongo…
Siempre he dicho que he sido un poco rebelde, la "modelo no modelo". Cuando era más joven, como en mis veinte, mi carrera era también más efervescente, no le prestaba atención a la moda en realidad… Iba a trabajar, terminaba y me iba a mi casa. Yo era una hippy de la vida, con sus amigas y su universidad. No sabía qué me gustaba, vestía como muy relajada… Y, con el tiempo, en mis treinta, me ocupo más de qué imagen quiero dar cuando voy a trabajar o en un evento. Pienso, por ejemplo, cómo quiero ir, qué quiero expresar…
Se suele decir que, con el paso de los años, vamos quitando prendas del armario. ¿A ti te pasa? ¿O es al contrario?
Ahí sigo siendo como modelo, no modelo. También pienso que, como desde hace ocho o nueve años resido otra vez en Canarias y vivo en un estudio desde hace como cinco años, tengo lo justo. No soy de las que cambia de armario cada temporada. Soy un poco diferente. No tengo tantas cosas… La gente me dice: "En tu fondo de armario tendrás seguro un traje"… No, yo no lo tengo.
¿Hay alguna prenda que guardes con cariño?
Mira, la ropa a la que más cariño le tengo es la que compré cuando vivía en Nueva York. Compraba en tiendas vintage, y todavía visto esa ropa. Esto fue del 2011 hasta el 2017. Tengo la típica chaqueta de cuero gastada, algún zapato de esa época… Son como reliquias para mí.
"No sabía si iba a poder caminar"
Hace poco desfilaste en la Gran Canaria Swim Week. ¿Cómo fue? ¿Todavía más importante para ti estando en casa?
La empecé a hacer con catorce años y participé mucho tiempo… Hasta hace siete, que decidí un día que "hasta aquí", porque tenían que entrar nuevas generaciones… Pero este año, cuando me confirmaron, me hizo especial ilusión. Yo estaba saliendo de una lesión (fractura de cadera y sacro) muy muy gorda y fue una especie de reto personal y profesional que le dio un poco de sentido a todo. A nivel personal, fue como desfilar desde un lugar muy diferente, después de haber salido de una lesión superdura, tanto que hasta el último momento no sabía si iba a poder caminar por mi dolor… Fue una historia, un viaje, muy guay. Cuando me subí y vi que podía caminar, pensando en mi médico, en mi fisio, en toda la gente que me había ayudado a volver a estar ahí… estaba feliz. Fue demostrarme a mí misma que se puede, y además en casa, en tu sitio, donde lo has hecho mil veces… Fue un orgullo para mí.
"Volver a desfilar fue demostrarme a mí misma que se puede, y en casa (Canarias), en tu sitio, donde lo has hecho mil veces… fue un orgullo para mí"
¿Te encuentras ya mejor?
Bueno… Más o menos. Tengo alguna molestia, pero nada que ver con cómo estaba. O sea, que voy por buen camino. Sigo en rehabilitación, todo estará mejor… Y bueno, con paciencia, mucho amor y mucho cariño.
El poder del yoga
¿Estás pudiendo hacer yoga?
Pues mira, hice mi primera clase hace unos días, después de tres meses sin poder hacerlo. Yo las continué dando, pero me quedaba sentadita en una esquina de la clase, con mis alumnos escuchándome. Ahora voy con calma, viendo hasta dónde puedo llegar.
"El yoga no me cambió, sino que me devolvió a la vida. Me hizo cogerla con las manos y hacerme responsable y preguntarme… Me hizo mirar hacia dentro"
El yoga es esencial para ti… ¿Crees que eres una nueva Aída desde que descubriste el yoga?
Yo siempre he dicho que a mí el yoga no me cambió, sino que me devolvió la vida. Porque al final uno tiene que ser responsable de que tiene que crear la vida que quiere tener, y cuando estamos distraídos no nos damos cuenta. Vas haciendo tu vida y tomando decisiones, pero el yoga lo que me hizo fue volver a coger la vida con las dos manos y hacerme responsable. ¿A dónde quieres ir? ¿Qué quieres hacer? A hacerme preguntas… No me cambió, sino que, simplemente, me devolvió a mí y a ver qué había ahí dentro. A mirar para dentro y devolverme el poder de elegir, de decidir.
No solo es un deporte, también está demostrado que es muy bueno a nivel mental… ¿A ti te ha ayudado en momentos difíciles?
Sí, claro. Un montón. He comprendido que todos mis años de práctica física con meditación me dieron el espacio para transitar estos tres meses de estar sentada en clase, de ir con muletas… Vivo sola en un segundo piso, sin ascensor y, aunque he tenido ayuda, sobre todo de mi mamá, la cabeza que he tenido durante esos meses, con una aceptación absoluta, con una calma, sin ansia y sin nada, eso es la práctica real. Esto es lo que he aprendido o lo que he ido cultivando, para esto sirve. No para estar en una esterilla, hacer acrobacias… Sino para esto, para transitar cuando la vida viene de aquella manera, para poder hacerlo con calma y aceptación y saber que es transitorio también.
Ariadne, su 'partner in crime'
Tu hermana Ariadne estuvo en primera fila viendo cómo volvías a la pasarela tras esta lesión. ¿Siempre ha sido tu cómplice, tu 'partner in crime', como se suele decir?
Nos llevamos seis años, y yo siempre la acompañaba a todo cuando éramos chicas, especialmente en Canarias. Luego es verdad que, con los años, cada una ha ido haciendo su carrera en diferentes lugares y sitios, pero este año especialmente fue muy guay porque ya somos las dos adultas, ya nos hablamos como dos adultas… Verla dentro en el backstage, al que vino a maquillarse, te da seguridad también, confianza, es casa… Fue doblemente especial. Salir fuera, al final, impresiona. A día de hoy, todavía, muchas veces, me sorprende decir: "Ah, que sales a desfilar".
Compartiendo profesión, ¿te ha dado algún consejo?
Me ha dicho muchas cosas y, sí, ella siempre ha confiado mucho en mí, más que yo en mí misma, por lo que eso siempre lo he tenido ahí. Me habría gustado verme más con sus ojos que con los que me he visto yo muchas veces. Además, ella tiene más visión que yo en esta parte. Entonces, sí, me ha ayudado mucho.
"Hablar de la muerte es hablar de la vida también. El dolor, la tristeza, es un regalo que no nos damos y yo me lo di", confiesa sobre el duelo por su padre
Sois distintas, pero os complementáis…
Sí, sí, totalmente. Somos muy diferentes y muy iguales a la vez, y, con los años, nos damos más cuenta todavía. Cuando eres más joven, a veces, no quieres escuchar cosas y entonces te peleas… Y ahora, de repente, tú dices: "Claro, tenía todo el sentido". Ya sabes… hermanas. Pero una maravilla.
¿Cuáles son tus próximas metas ahora mismo?
Empecé en febrero con un proyecto online que es solamente para mujeres. Yo era un poco reacia a hacer algo online de yoga porque una de las cosas por las que empecé a dar clases, o me gustó el yoga, era para trabajar presencialmente. Pero esto online me está gustando mucho porque el hecho de que seamos solamente mujeres hace que crees una comunidad. Yo me levanto por la mañana, enciendo el portátil, entro en Zoom y veo a las tres, cuatro o cinco… Somos 40, pero no se conectan todas a la vez porque es muy temprano y muchas lo ven en diferido, pero solo saber que dos o tres personas se han conectado contigo, cada una en su casa, para meditar, me llena el corazón y ya tengo el día hecho. Es un proyecto al que le estoy poniendo mucha, mucha ilusión y no sé a dónde nos va a llevar, pero, de momento, me encanta.
Un cumpleaños muy importante
Acabas de celebrar tu cumpleaños... ¿Eres de las que reflexionan cuando se cambia de año?
Con lo intensa que soy, ¡imagínate! Hago reflexión todo el rato. Una semana antes, ya estaba pensando, reflexionando, dándome cuenta… En mayo del año pasado falleció mi papá, entonces ha sido un año del que no me he enterado muy bien. Estaba como muy presente, pero he sentido que ha sido un tiempo de parón, entonces siento que esta entrada nueva tiene un doble sentido para mí, ¿sabes? Y lo estoy viviendo muy bien, desde un lugar muy guay; he transitado el duelo muchísimo.
¿Pero ya estás mejor?
Bueno, será otra conversación, pero el duelo es la vida también. Hablar de la muerte es hablar de la vida, y no se suele hablar de la muerte. Entonces es transitarla profundamente, poder sentirla. El dolor, la tristeza, la pena, es un regalo que no nos damos… Y yo me lo di. Fue durísimo, pero al mismo tiempo es un aprendizaje tan grande que, por eso, este cumpleaños para mí ha sido superimportante.









