Es un postre bastante sencillo de realizar que, en muchos casos, hemos heredado de nuestras abuelas y de nuestras madres. Hoy a las torrijas tradicionales -de rebanadas de pan empapadas en leche aromatizada, pasadas por huevo y fritas-, se suman otras muchas versiones con diferentes sabores -e incluso cocinadas de distintas maneras-, pero aquí recuperamos la elaboración original -también las hay empapadas en vino- y algunos de los secretos para que te salgan irresistibles.
Estamos hablando de una elaboración antiquísima, que nació como una comida energética nutritiva y barata, y como una manera de aprovechar el pan duro sobrante del día anterior. Al no poder comer carne durante la Cuaresma, se recurría a recetas humildes, con ingredientes básicos y austeros como pan, leche, huevo y azúcar.
La palabra “torreja” aparece en el siglo XV en un villancico del Cancionero de Juan del Encina, donde se ofrecía a la Virgen tras el nacimiento de Jesús. Durante siglos se consideró una elaboración muy recomendable para las mujeres que acababan de dar a luz por su aporte energético y pos su fácil digestión.
Las torrijas están emparentadas con dos dulces de, uno de origen francés: las french toasts, y otro, no se sabe si nacido en Inglaterra o en EE.UU, pero sí que fue inventado por un francés: el pain perdu.
¿Cuáles son los mejores ingredientes para hacer las torrijas tradicionales?
Para hacer las torrijas no puede faltar el pan y si es brioche, quedarán más suaves y finas. La barra se corta en rebanadas que se introducen en una leche previamente azucarada e infusionada con canela en rama y cáscara de limón, se pasan por huevo batido, se fríen y se sirven con azúcar o miel. Hay quien las hace con otros tipos de pan como candeal o rústico, y el de molde no es recomendable porque, al ser tan blando, se deshace. También existe un pan específico para hacer torrijas que hoy, además de en pastelerías, se encuentra fácilmente en otros comercios.
Los mejores secretos para que las torrijas te queden irresistibles
Si sigues estos consejos tus torrijas quedarán igual que las de las abuelas, auténticas custodias de las mejores recetas tradicionales.
- Elige un pan con bastante miga para que absorba bien la leche aromatizada y no se rompa. Puedes optar por uno específico o por el del día anterior, al estar duro permite una mejor absorción.
- Calienta la leche con azúcar, canela y cáscara de limón sin que llegue a hervir y deja enfriar totalmente.
- Tienes que dejar que las rebanadas se empapen bien en la leche aromatizada para que las torrijas queden bien jugosas y cremosas.
- Cubre bien cada rebanada con huevo batido con el fin de que tus torrijas se doren bien durante la fritura.
- Usa un aceite de oliva suave, calienta a temperatura media-alta y no dejes de vigilarlas y darles la vuelta con cuidado.
- Fríe en pequeñas tandas para que el aceite mantenga su temperatura.
- Saca las torrijas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa y sírvelas con azúcar mezclada con canela, miel, almíbar...





