El brownie es un bizcocho de chocolate que recibe su nombre, precisamente, por su color marrón oscuro ('brown' en inglés). Este postre, que goza de una gran popularidad en todo el mundo, suele llevar nueces, además de huevos, cacao, mantequilla y azúcar. La combinación de todos estos ingredientes ligera no es, pero puedes conseguir una versión que sí sea menos calórica y disfrutar de esta delicia sin culpa.
Hay varias formas de hacerlo, pero las claves generales están en reducir el azúcar refinada o sustituirla por algún edulcorante, en reemplazar la mantequilla por otras grasas más saludables y en usar harina de avena o integral en lugar de trigo.
Curiosidades sobre el brownie
Se trata de un invento de origen estadounidense, y la historia más extendida es que el brownie surgió porque a un cocinero se le olvidó añadir levadura al pastel de chocolate que estaba haciendo, y resultó una especie de bizcocho con una textura densa y húmeda y un sabor delicioso y adictivo. Dicen los reposteros expertos que para conseguirlo, no hay que terminar de cocerlo de todo, precisamente para lograr esa humedad tan característica.
Al principio no llevaba nueces; eso fue un añadido posterior (nos encanta ponerle de macadamia, redonditas y de consistencia crujiente y mantecosa a la vez) Y a su enorme popularidad contribuyó su textura densa y su formato cuadrado, que hacen que sea ideal para transportar. Nosotros lo preparamos a menudo para llevar como postre cuando nos invitan a comer o a cenar a casas de amigos o familiares.
Recomendaciones para preparar un brownie más ligero
Necesitamos mantener la textura, el sabor y su jugosidad característica, pero conseguir que nuestro brownie más ligero se parezca al original, pero tenga menos calorías. Hay varios consejos que puedes seguir para lograrlo.
- Utiliza menos cantidad de azúcar y súmale cacao puro extra para que el sabor a chocolate se potencie. La experta en postres Eva Arguiñano usa para la versión tradicional 150–200 gramos de azúcar, y en versión ligera puedes bajar a 100 gramos o usar una mezcla de azúcar con un endulzante.
- Otra opción es cambiar el azúcar por edulcorantes como el eritritol o la stevia, incluso por frutas como el plátano, los dátiles, la manzana o los higos.
- Reemplaza la mantequilla por otras grasas más saludables como aceite de oliva o aceite de coco, yogur ligero o alguna bebida vegetal.
- Otra manera de aligerar el brownie es utilizando harina integral o harina de avena en lugar de harina de trigo blanco, porque no engordan menos por las calorías, pero sí ayudan más a controlar el apetito y los picos de azúcar. La diferencia no está tanto en las calorías totales como en la fibra, el índice glucémico y la saciedad que producen.
- La harina de almendra es otra opción, ya que ayuda a que el brownie quede más denso y con sabor intenso, a pesar de ser una alternativa más ligera.
- Utiliza chocolate de calidad y que tenga, al menos, un 70% de pasta de cacao.
- Los frutos secos, además de aportar textura crujiente y delicioso sabor, contienen grasa saludable. Los clásicos son las nueces, pero valen otros como avellanas, pistachos, almendras, etc.
- Aromatiza el brownie con vainilla y, si te gusta, con canela. Dan cierta sensación de dulzor.
- Si quieres añadir un toque esponjoso, incorpora un poco de levadura en polvo.
- La hermana de Arguiñano insiste en que el brownie debe quedar con “corteza por fuera y húmedo por dentro”: hornea unos 25–30 minutos a 180 °C.
- Calcula porciones moderadas, para disfrutar de este postre pero sin pasarte; por ejemplo, unos cuadrados de 4–5 cm son una ración suficiente.






