Esta sopa fría cuenta entre sus ingredientes principales con un trío ganador: pepino, yogur y menta. Es sencillísima de hacer, está deliciosa y resulta de lo más refrescante, por lo que se convierte en una opción ideal para tus menús estivales. Aquí tienes los ingredientes necesarios, el paso a paso y consejos para preparar la receta.
Por qué pepino, yogur y menta funcionan tan bien juntos en una sopa fría
Adoramos las sopas frías para el verano, con el gazpacho, el salmorejo o el ajoblanco a la cabeza, pero nos seducen otras elaboraciones con diferentes ingredientes vegetales y agua. En esta refrescante receta apostamos por 3 ases ganadores, que complementamos con ajo, cebolleta, agua, vinagre, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
El pepino aporta agua, frescor y textura y, además, es superligero y tiene un sabor vegetal e inconfundible. Mientras que el yogur equilibra la mezcla y dota a esta sopa de una ligera acidez, pero sobre todo cremosidad sin hacerla pesada. Y, la menta, por su parte, es la responsable de un aroma y un sabor frescos y una sensación de frío y limpieza. ¡Un trío imbatible!
¿Hay que pelar el pepino y retirar las semillas? La decisión que cambia el amargor y la digestión del plato
La piel del pepino es donde se concentra la mayor parte del amargor natural. Por eso, si quieres una sopa más suave y dulce, pela el pepino, y si buscas un sabor más vegetal y fresco, déjalo con piel.
Las semillas y el gel central del pepino son la parte más acuosa y la que más puede afectar a la digestión. Si quieres una sopa más espesa y cremosa, retira las semillas, pero si la prefieres más ligera y refrescante, puedes dejarlas. El gel interior aporta agua, pero también puede hacer que la sopa quede más líquida y que algunas personas la digieran peor.
El pepino pelado y sin semillas se integra mejor con el yogur porque no aporta amargor, no diluye la mezcla y permite que la cremosidad del yogur sea protagonista y que la sopa sea más fácil de digerir. Si dejas la piel y las semillas, tendrás una sopa fresca, pero más vegetal y ligera.
Los chefs que trabajan sopas frías ligeras suelen pelar y retirar semillas porque la piel puede repetir, el gel interior puede fermentar más rápido, y la textura final es más estable.
¿Cuál es el mejor yogur para una sopa fría de pepino?
El yogur que elijas cambia totalmente la textura, el sabor y la sensación de frescor de una sopa fría de pepino. El que mejor funciona es el yogur griego porque es cremoso pero ligero, su acidez es suave, se integra muy bien al triturar y tiene el cuerpo que se necesita para que el resultado no quede aguado.
Si buscas una sopa muy fresca y más fluida, el yogur natural convencional es más líquido y tiene más acidez, pero menos grasa; y si quieres una versión 100% vegetal, puedes optar por yogur de soja, más neutro pero menos cremoso, o por yogur de coco, que aporta dulzor y un toque exótico.
¿Menta o hierbabuena?
Son dos hierbas aromáticas diferentes y el uso de una u otra influye bastante en el resultado final. La menta tiene un aroma más penetrante y una sensación refrescante más marcada por su contenido en mentol. Aporta un frescor y un aroma más intensos, mientras que la hierbabuena es más delicada y menos agresiva.





