Es una de esas recetas populares que se elaboran en numerosas provincias de España, pero con otros nombres diferentes. En Córdoba se llaman 'patatas al pelotón', quizás porque se cocinan juntas y apelotonadas en la sartén, y se trata de la sencillez hecha plato, plato que sabe a gloria bendita y que te mostramos cómo preparar.
Era una comida habitual de la gente del campo porque reúne ingredientes humildes, económicos y energéticos, y se servía directamente en una sartén para comer y compartir desde el centro de la mesa. Pueden recordar a las patatas a lo pobre, y son una fabulosa guarnición, pero al mismo tiempo también un plato único o, servidas en poca cantidad, funcionan como aperitivo y se sirven a menudo en numerosos bares cordobeses. La idea es que las prepares en casa y disfrutes de estas patatas superfáciles y rápidas de preparar.
Patata, cebolla, pimiento verde, huevo, aceite de oliva y poco más
En su versión más sencilla, la también conocida como 'patatas al montón' tan solo lleva estos ingredientes: patatas cocidas o fritas ligeramente aplastadas ("apelotonadas"), mezcladas con pimiento verde frito y huevo, cocinadas en aceite de oliva. Pero, además, proliferan otras alternativas con jamón, chorizo, ajo, panceta, etc.
El paso que lo cambia todo: freír a fuego lento hasta que la patata quede ni crujiente ni deshecha
El secreto de las patatas al pelotón es la cocción de la patata, porque no tienen que quedar ni fritas crujientes ni excesivamente blandas. El punto es una textura tierna por dentro, ligeramente dorada por fuera y suficientemente entera para mezclar con el pimiento y el huevo, aunque no pasa nada si se rompen un poco.
Para conseguirlo, pela y corta las patatas en rodajas de grosor medio para cocinarlas despacio en una sartén amplia con un buen aceite de oliva virgen extra a fuego medio, removiéndolas de vez en cuando con cuidado. La clave está, por tanto, en encontrar ese punto intermedio: una patata tierna y jugosa, ligeramente dorada y algo apelotonada, pero no deshecha.
El mismo plato con otros apellidos: patatas a lo pobre, patatas panadera, patatas a la importancia y dónde se cruzan las fronteras
Estas elaboraciones presentan algunas similitudes, pero también diferencias.
Las patatas a lo pobre se hacen en casi toda España y se asocian a rodajas cocinadas lentamente en aceite con cebolla y pimiento y, según la zona y la casa, pueden servirse como guarnición o convertirse en un plato más completo al añadir huevo, jamón u otros ingredientes. Son las más parecidas a las patatas al pelotón.
Las patatas panadera también se cortan en rodajas, pero se preparan en el horno y son una guarnición típica de pescados y carnes, que suelen cocinarse con cebolla y, algunas veces, pimiento y un poco de vino o caldo.
Y las patatas a la importancia se consideran un guiso más elaborado, en el que se cortan en rodajas más gruesas, se enharinan, se pasan por huevo y se fríen para terminar de cocinarse en un caldo o en una salsa, de forma que la patata queda blandita y el rebozo ayuda a espesar el líquido.






