Nos hacían reír con sus ocurrencias, nos sorprendían con sus respuestas imposibles para su corta edad protagonizando algunas de las escenas más recordadas de la televisión. Eran esos niños que, capítulo a capítulo, se ganaron un hueco en la memoria de millones de espectadores mientras crecían delante de las cámaras. Convertidos en el alma de sus familias de ficción, en una fuente de humor y ternura o incluso en auténticos fenómenos televisivos, dejaron personajes que todavía hoy muchos recuerdan. Con el paso de los años, sus caminos han sido muy diferentes: algunos han seguido vinculados a la interpretación mientras que otros han encontrado el éxito lejos de los platós. Así es hoy la vida de los pequeños actores que marcaron algunas de las producciones más queridas de la pequeña pantalla.
Cole Sprouse: de Friends a estrella de Hollywood
En Friends era complicado llamar la atención porque todos sobresalían, pero hubo un personaje que nos robó el corazón desde la primera vez que lo vimos: Ben, el hijo de Ross Geller (David Lawrence Schwimmer), un niño simpático y vivaracho que tenía encandilado a todo el grupo. Este entrañable papel fue solo el principio de una carrera que no ha dejado de crecer. Cole Sprouse le dio vida entre la sexta y la octava temporada de la mítica comedia, mucho antes de convertirse en uno de los rostros más populares de Disney Channel junto a su hermano Dylan.
Tras el éxito de Zack y Cody: Gemelos en acción, el actor, que ahora tiene 33 años, dio un giro a su carrera con Riverdale, donde durante siete temporadas se metió en la piel de Jughead Jones, uno de los protagonistas. En los últimos años ha seguido ampliando su trayectoria en el cine con títulos como Lisa Frankenstein, donde recibió muy buenas críticas por su interpretación de La Criatura, confirmando que ha sabido dejar atrás la etiqueta de actor infantil y labrarse una carrera estable en la meca del cine.
Aarón Guerrero: del travieso Chechu a empresario de éxito
Hubo una época en la que media España cenaba los martes viendo Médico de familia y él era uno de los grandes protagonistas. Aarón Guerrero dio vida al inolvidable Chechu, el hijo de Nacho Martín (Emilio Aragón) que no tenía idea buena, pero que siempre nos ponía una sonrisa en la cara. Tras conquistar a toda una generación, repitió el éxito con Ana y los siete. Sin embargo, cuando en 2005 terminaron los rodajes, su vida dio un giro inesperado.
Después de más de un año sin encontrar nuevos proyectos como actor, decidió reinventarse y apostar por una de sus grandes pasiones: la hostelería. Junto a su hermano abrió su primer restaurante y, casi dos décadas después, se ha consolidado como un exitoso empresario con varios locales de moda en Madrid, entre ellos La Malaje y Bacira. Además, también ha impulsado una empresa dedicada a la organización de eventos y ha lanzado su propio vino.
Con el paso del tiempo, el intérprete ha hablado sobre cómo vivió la fama siendo un niño. “Siempre lo he llevado con mucha naturalidad y nunca me ha molestado", explicaba en una reciente entrevista en Onda Cero en la que también reconocía que desarrolló su infancia en una industria donde la privacidad apenas existía. Hoy, con 39 años, está casado con la diseñadora de interiores Salomé Gadea, con quien se dio el 'sí, quiero' en 2021 con su hijo Beltrán como testigo, y disfruta de una vida centrada en su familia y en sus proyectos lejos de los platós y de aquel niño que enamoró a millones de espectadores en los 90.
Aubrey Anderson-Emmons: de Lily en Modern Family a una nueva etapa artística
Cuando llegó a la exitosa comedia tenía solo cuatro años, pero tardó muy poco en convertirse en una de las grandes sorpresas de la serie. Aubrey era Lily Tucker-Pritchett, la hija de Mitchell (Jesse Tyler Ferguson) y Cameron (Eric Stonestreet), un personaje que conquistó a los espectadores con sus ingeniosas y sarcásticas respuestas, su particular sentido del humor y una naturalidad que parecía imposible para una niña tan pequeña.
La actriz formó parte de la ficción hasta su final en 2020, después de once temporadas acompañando a una de las familias más queridas de la televisión. Desde entonces, la joven, de 19 años, ha buscado diferentes formas de expresarse en el mundo artístico. Se ha convertido en una popular creadora de contenido en redes sociales, cuenta con casi tres millones de seguidores en TikTok, donde comparte contenidos sobre estilo de vida, sus procesos de creación musical, sesiones de arreglo personal y algunos momentos de su día a día.
También tiene un canal gastronómico en Youtube junto a su madre Amy Anderson —una actriz y cómica que ha aparecido en capítulos de ficciones como The Newsroom, The Politician, Lucifer e incluso en un episodio de Modern Family— llamado Let's Discuss with Aubrey & Amy, en el que hacen reseñas de comidas. Además, ha apostado por la música, tiene un grupo llamado October donde canta y toca la guitarra, y publica canciones de género indie pop bajo su segundo nombre artístico, Frances Anderson, mientras mantiene la puerta abierta a volver a la interpretación.
Guillermo Campra: de Águila Roja a una carrera marcada por la reinvención
Muchos todavía lo recuerdan como Alonso, el hijo de Gonzalo de Montalvo (David Janer) en Águila Roja, el niño que creció entre aventuras, secretos y las batallas que libraba el héroe enmascarado de su padre en una de las series más queridas de TVE. Pero la vida de Guillermo Campra va mucho más allá de aquel personaje que interpretó durante siete años. Actor desde los 9 años, ha vivido las dos caras de una profesión que conoce muy bien: la popularidad de crecer delante de las cámaras y la incertidumbre de una industria en la que nunca está asegurado el siguiente proyecto.
Tras su paso por la ficción histórica, tuvo que enfrentarse a la difícil transición de actor infantil a intérprete adulto. Su nombre volvió a sonar con su breve participación en Élite, pero después llegó una etapa complicada en la que no consiguió encadenar nuevos trabajos. En ese tiempo buscó estabilidad fuera de los platós y llegó a trabajar en una oficina, una experiencia que, según ha contado, le ayudó a cambiar su perspectiva sobre la profesión. “La exposición pública te da una falsa ilusión de éxito. Luego llegas a casa y sigues estando solo y sin trabajo”, ha reconocido a Vanitatis.
Durante esa etapa también encontró en las redes sociales una forma de mantenerse cerca de sus seguidores y de dar visibilidad a su situación laboral. Un vídeo en TikTok en el que recordaba que era el niño de Águila Roja y pedía trabajo como actor se hizo viral y le abrió nuevas oportunidades. Después llegaron proyectos como 4 estrellas y más recientemente Barrio Esperanza, donde volvía a ponerse delante de las cámaras dando vida a un profesor de gimnasia de lo más particular. Hoy, a sus 27 años, continúa ligado al mundo audiovisual mientras compagina nuevos retos profesionales.
Mary-Kate y Ashley Olsen: de Padres forzosos a reinas de la moda
Resulta difícil hablar de los niños que marcaron la pequeña pantalla sin pensar en Michelle Tanner. El personaje de la pequeña de la familia de Padres forzosos convirtió a Mary-Kate y Ashley Olsen en uno de los rostros infantiles más famosos del mundo. Las gemelas compartieron el papel durante las ocho temporadas de la serie y sus gestos, sus célebres frases —“¡Tú puedes, colega!”, “¡Rayos!” o “¡Estás en serios problemas, caballero!”— y su desparpajo las transformaron en auténticos fenómenos televisivos.
El éxito de la serie fue solo el comienzo de una carrera que las llevó a protagonizar películas, lanzar libros y convertirse en estrellas juveniles mucho más allá de la televisión. Su último gran proyecto como actrices fue New York Minute (2004), antes de que ambas decidieran alejarse progresivamente de la interpretación para centrarse en una nueva pasión: el mundo de la moda.
En 2006 fundaron The Row, una firma de lujo que con el paso de los años se ha convertido en una prestigiosa marca dentro de la industria. Mucho más discretas que durante su infancia y adolescencia, las hermanas Olsen han construido una trayectoria propia lejos de los platós, consolidándose como diseñadoras y demostrando que su éxito iba mucho más allá de la actuación.
Denisse Peña: de Evelyn en El Internado a una carrera que sigue creciendo
Aún me parece verla con su mochila y sus ocurrencias en El Internado. Denisse Peña tenía solo 7 años cuando se puso en la piel de Evelyn Pons, la inseparable amiga de Paula (Carlota García), un personaje que conquistó a los espectadores por su imaginación, su descaro y esa forma de meterse en líos junto a su compañera de aventuras. Casi dos décadas después, aquella niña que empezó jugando delante de una cámara sigue dedicándose a la interpretación y ha construido una carrera mucho más allá de su primer gran papel.
Su historia con la televisión comenzó incluso antes de llegar a Laguna Negra. Con solo 6 años sus padres la llevaron a un casting y, tras sus primeros trabajos en publicidad, llegó la oportunidad que cambió su vida. Aunque creció rodeada de focos y rodajes, Denisse siempre ha contado que intentó mantener una infancia normal, con sus amigos de siempre y el apoyo de su familia. De hecho, la interpretación no era una tradición familiar: ella y su hermana pequeña, Celine —que también es actriz y dio vida a María Alcántara en Cuéntame cómo pasó— fueron las primeras en dedicarse a esta profesión.
Después de El Internado llegaron nuevos retos en televisión con series como Servir y proteger, Las chicas del cable, 4 estrellas o Desde el mañana con Álex González, hasta su último proyecto, La Agencia, donde compartió reparto con Javier Gutiérrez, Marta Hazas y Manuela Velasco. Con los pies en la tierra y la misma pasión que descubrió siendo una niña, Denisse continúa sumando capítulos a una carrera que empezó casi por casualidad y que hoy la mantiene como una de las jóvenes intérpretes con mayor proyección de la ficción española.
















