La reina Sofía siguiendo desde la lancha Somni las evoluciones de la Copa del Rey de Vela que se celebra en aguas de la bahía de Palma de Mallorca.
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La infanta Cristina disfrutó, como espectadora, del tercer día de regatas de la Copa del Rey.

2 AGOSTO 2005
La jornada náutica de los Príncipes no concluyó con su excursión en alta mar, que la Princesa superó perfectamente pese a su avanzado estado de buena esperanza y el vaivén de las olas. Poco después, don Felipe y doña Letizia se dirigieron al Real Club Náutico para disfrutar del concierto que ofrece todos los años el regatista Jaume Anglada a las tripulaciones. La Princesa, radiante, con una blusa rosa sin mangas y de corte premamá, un pantalón color crudo y unas alpargatas con cuña, confirmó durante un breve encuentro con los periodistas, que permanecerán en la isla pasando sus vacaciones: “Nos quedamos, no quedamos”. Palabras que han dado la vida al verano mallorquín.
La presencia del rey Juan Carlos en la segunda regata de la Copa del Rey también dio brillo y esplendor a la competición. Tras su ausencia en la primera jornada, con motivo de la muerte del rey Fahd de Arabia Saudí, el soberano embarcó en el Bribón y salió a navegar. Y si ayer animaron el festival náutico don Juan Carlos y los Príncipes de Asturias, hoy han sido la reina Sofía y la infanta Cristina, que, acompañadas por la princesa Irene de Grecia, salieron a la mar en la lancha Somni para presenciar la salida de la regata de altura de la Copa, en la que el Rey no compitió. Doña Sofía y la Duquesa de Palma siguieron con atención al Azur de Puig, el barco que doña Cristina ha regateado en años anteriores y que, en esta ocasión, no ha podido por su reciente maternidad, ya que el pasado 5 de junio dio a luz a su hija, Irene.
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