A falta de cinco días para conocer la sentencia, Marius Borg seguirá en prisión preventiva, donde se encuentra desde febrero, tras prosperar el recurso de la Fiscalía a la puesta en libertad aprobada por el Tribunal del Distrito de Oslo. El empeoramiento de la salud de Mette-Marit, que ya se encuentra en la lista para recibir un trasplante de pulmón, ha sido el detonante para que su hijo solicitase una vez más el arresto domiciliario.
Es la cuarta negativa que recibe Marius a cambiar su régimen de aislamiento por el de la prisión domiciliaria. Después del último portazo del Supremo, el deterioro en la salud de su madre le llevó a formular una nueva solicitud, en un primer momento a la Policía a la que también pidió una reunión con los médicos de Mette-Marit para recibir información médica de primera mano. Ambas peticiones fueron rechazadas por lo que Marius elevó la cuestión al Tribunal argumentando que el delicado estado de Mette-Marit no le permite visitarle en la cárcel y que incluso temía no volver a verla con vida, unos argumentos que convencieron al Juez, que, pero no así al a Fiscalía que acaba de ganar el recurso en segunda instancia. "El Tribunal de Apelación ha llegado a la conclusión de que sigue existiendo una alta probabilidad de que Høiby cometa nuevos delitos si es puesto en libertad", dicta la resolución.
"Estamos muy, muy decepcionados y consideramos que la decisión es casi incomprensible", ha asegurado a la cadena noruega NRK su abogada defensora, Ellen Holager Andenæs. Aunque aún podrían apelar al Tribunal Supremo, la Defensa ya ha confirmado que no lo hará, por lo que Marius permanecerá en la cárcel hasta que se dicte sentencia.
La primera vez que Marius Borg pidió al Tribunal la prisión domiciliaria apeló a la dureza de la cárcel y las secuelas del régimen de aislamiento en el que vive, un protocolo automático que se aplica por seguridad a todos aquellos acusados por violación. También señaló la mala calidad del aire de la prisión que imposibilita las visitas frecuentes de un familiar cercano, fue entonces cuando el juez preguntó si se refería a su madre, la princesa Mette-Marit, que padece fibrosis pulmonar, una cuestión que resultó controvertida ya que no tenía porque llevarse esa cuestión al tribunal. En esta ocasión, ha sido él el que ha jugado esta carta para tratar de beneficiarse de una modalidad que ahora mismo solo se aplica a 12 presos, la mayoría de ellos acusados de delitos económicos.
La sentencia del próximo 15 de junio
Será el próximo 15 de junio a las 8:30 de la mañana cuando el Tribunal del Distrito de Oslo haga pública la sentencia de un proceso que llevó más de un año de investigación policial y siete semanas de juicio. La Fiscalía del Estado solicitó 7 años y 7 meses de prisión después de atribuirle 40 delitos, entre ellos cuatro violaciones, abuso en el ámbito de una relación íntima, múltiples episodios de violencia, alteración del orden público, daños y reiteradas violaciones de órdenes de alejamiento contra dos exparejas. También se le acusa de grabar los genitales de varias mujeres sin su consentimiento, además de amenazas de muerte, acoso a la policía y diversas infracciones de tráfico. A este conjunto inicial de cargos se sumaron, el 19 de enero de 2026, seis imputaciones adicionales: una violación grave de la ley de drogas, dos nuevas vulneraciones de órdenes de alejamiento y tres casos de conducción temeraria en motocicleta.
La situación judicial del hijo de la futura reina consorte de Noruega volvió a agravarse el 3 de marzo de 2026, cuando la Fiscalía presentó otra acusación formal que añadía dos delitos más: comportamiento temerario y una nueva violación de la orden de alejamiento. Con estas ampliaciones sucesivas, el caso se ha convertido en uno de los procesos penales más complejos del país y, desde luego, mediáticamente único ya que es la primera vez que afecta a la Casa Real noruega, y explica por qué las autoridades mantienen a Marius Borg Høiby en prisión preventiva ante el riesgo de reincidencia y la gravedad acumulada de los hechos imputados.







