La reina Sofía siempre tiene presente a su querida hermana, la princesa Irene de Grecia, quien falleció el pasado 15 de enero de 2026 a la edad de 83 años en el Palacio de la Zarzuela. Fue mucho más que una hermana, una compañera de vida con la que lo compartía todo y su mejor y más fiel confidente durante décadas. Durante los últimos tiempos, la madre de Felipe VI no se separó de la Princesa quien padecía deterioro cognitivo. Su marcha ha dejado una tremenda pena en doña Sofía y en su familia, que la tiene muy presente.
El homenaje en forma de pulsera
La reina Sofía quiso tener presente a su hermana de una manera muy emotiva y especial llevando una pulsera, tipo esclava, con el nombre en mayúsculas de Irene en griego (EIPHNH). Irene, al igual que la madre de don Felipe, era una mujer tremendamente espiritual que habría disfrutado mucho de conocer a León XIV. Doña Sofía lució otras muchas pulseras y anillos, que seguro que también encerraban otros mensajes.
La reina Sofía hace historia
La reina Sofía, quien acudió a su encuentro con el Santo Padre, el séptimo Pontífice que conoce, estaba impecable con un traje blanco de Alejandro de Miguel y haciendo uso del privilegio de blanco por primera vez en la historia con pantalones, como reina católica, protagonizó un doble acto: primero privado y familiar y después, público. Doña Sofía se convirtió al catolicismo para casarse con el rey Juan Carlos (era cristiana ortodoxa); tuvo una breve audiencia este lunes con León XIV en la Nunciatura Apostólica, donde está alojado durante su estancia en la capital. Hasta allí se desplazó acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y tres de sus nietos: Victoria Federica, Pablo y Miguel Urdangarin. Los cinco, así como sus parejas, acudieron a la multitudinaria misa que celebró el Papa en la plaza de Cibeles el pasado domingo.
El acto en la catedral de La Almudena
Tras abandonar la Nunciatura, la reina Sofía se dirigió a la catedral de La Almudena. A la llegada del Santo Padre, le recibió con una reverencia y accedieron juntos para la oración y homenaje a la patrona de Madrid, un acto lleno de simbolismo y recogimiento que contó con 2.000 asistentes.
Sus joyas con mensaje
A la reina Sofía le gusta llevar varios collares y gargantillas. En muchas de sus apariciones públicas lleva joyas con ojos turcos, un símbolo de Grecia y Turquía, y otros colgantes como el que tiene en homenaje a sus tres hijos y sus ocho nietos, que lleva las iniciales de todos. También suele lucir el Cristo Mutilado (sin una pierna), que hace referencia al daño que han hecho las minas antipersona. Una figura a la que le profesa gran devoción y que es el símbolo de la labor solidaria de la ONG Sauce.







