Ya de vuelta en Mónaco después de haber visitado Madrid, un viaje en el que se reunieron con los reyes Felipe y Letizia, Alberto y Charlene han reaparecido este mismo jueves, 4 de junio, para presenciar la solemne procesión religiosa de Saint-Dieu desde el balcón del palacio real. Ha sido en esta emblemática cita donde la exnadadora ha vuelto a demostrar que ejerce su rol en el Principado con orgullo, decantándose por un simbólico vestido que rinde un precioso y directo homenaje a su suegra, la recordada Grace Kelly.
El inicio del mes de junio ha estado marcado por el exitoso primer viaje oficial de la princesa Charlene a España. Durante su estancia en Madrid, el príncipe Alberto y su esposa protagonizaron una agenda de lo más completa que comenzó con un cálido encuentro junto a don Felipe y doña Letizia en el Jardín Botánico, celebrando el 150º aniversario de sus relaciones diplomáticas con una innegable complicidad. Este recorrido institucional culminó con una visita a las instalaciones de la IE University, cerrando así unos días en los que ambas monarquías han estrechado profundamente sus lazos antes de poner rumbo de nuevo a casa.
De vuelta en Mónaco, los Príncipes han reaparecido en el balcón del palacio real monegasco, donde Charlene ha acaparado todas las miradas con un look tan luminoso como especial, pues la pieza central no es otra que un simbólico vestido de inspiración hollywoodiense, de Monique Lhuillier, que toma inspiración del armario de la madre de su marido, la inolvidable Grace Kelly, quien antes de ser princesa fue estrella de cine e icono de moda.
El último guiño de Charlene de Mónaco a Grace Kelly con un vestido blanco hollywoodense
Este vestido midi luce un encantador estampado floral sobre crudo y un elegante cuello barco fruncido, y forma parte de la colección Los Angeles Edit (Primavera 2026), con la que la diseñadora captura el glamour natural y la feminidad romántica del sur de California a través de siluetas fluidas, suaves tonos pastel, delicados detalles florales y una sastrería refinada. Prendas como esta que lleva la princesa Charlene transmiten una sensación de lujo relajado y sofisticación atemporal.
Siguiendo su estilo discreto, aunque en otras etapas de su vida optara por el maximalismo en lo que a complementos respecta, la mujer de Alberto de Mónaco ha elegido únicamente unos pendientes pequeños de perlas blancas, visibles gracias a su peinado de moño bajo con flequillo ladeado y ligeramente ondulado.
Su fabuloso paso por Madrid: un estilo clásico que recuerda al de su suegra, según los expertos en moda royal
Charlene ha pasado por tantas etapas como estéticas y modas hay, y en este momento de su vida, con 48 años, se inclina principalmente por colores suaves y siluetas clásicas. En su segundo día de visita en Madrid, este martes, realizó una visita a IE University enfundada en un vestido naútico con lazada al cuello, cintura ceñida y falda evasé, de Dior, y lo complementó con unos bonitos pendientes de diamantes y perlas y zapatos de salón blancos.
No es casual esta transformación, de acuerdo con los expertos en moda royal. "El estilo de Charlene ha experimentado una gran evolución y cambio de rumbo tras la pandemia," nos explica la asesora de imagen y estilista Elena Regadera (www.elenaregadera.com), señalando que antes su armario era más "transgresor y rompedor".
"Hemos observado una evolución hacia una imagen más conservadora, sobria, tradicional, discreta y rígida", continúa nuestra experta. Sus conjuntos, como su maquillaje y peinados parecían sacados de un laboratorio de experimentación, y esa osadía le valió una imagen atrevida y poco convencional para una princesa, de modo que esta transformación sí se adapta con naturalidad al protocolo de la realeza.
A juicio de la estilista, el look que ha llevado en el balcón del palacio este jueves no es un caso aislado, ya que casi siempre evoca a la memoria de Grace Kelly. Ese halo de perfección serena y discreta parece renacer en la imagen pública de Charlene de Mónaco, trazando un paralelismo casi inevitable con la legendaria actriz convertida en princesa: "Se acerca en gran medida a la imagen impecable de perfecta madre y esposa como lo era su suegra”, detalla Elena Regadera.








