El inicio del mes de junio alcanza un renombre histórico para el principado de Mónaco. Todo ello a causa del primer viaje oficial a España de la princesa Charlene; una visita marcada por los guiños históricos, en la que el recibimiento por parte de Don Felipe y Doña Letizia se convirtió en un profundo abrazo hacia las relaciones bilaterales entre ambos países que, ahora, comienzan a establecerse de una manera más profunda con motivo del 150.º aniversario del establecimiento de la primera misión diplomática entre ambos países. No obstante, el recorrido del Soberano y su esposa no finalizó con la presencia de los reyes de España, sino que continuó marcando un recorrido hasta llegar al renombre más personal de Alberto II.
Más allá del encuentro real
El pasado primer día del mes ha quedado establecido como uno de los encuentros más esperados de la agenda real, tanto de España como de Mónaco. Un encuentro que engalanó el Jardín Botánico a través de la presencia de quienes fueron los protagonistas de una primera jornada marcada por el éxito. Aquel encuentro, entre flores y la naturaleza madrileña, fue escenario del encuentro entre Doña Letizia y Charlene, donde –una vez más– derrocharon complicidad, aunque esta vez con un aire más especial al tratarse del primer encuentro entre ambas en territorio español. Sin embargo, el recorrido del soberano monegasco y la princesa no finalizó ante los padres de la princesa Leonor, sino que continuó marcando una agenda que responde, quizá, al valor más personal del príncipe Alberto II.
Los príncipes, tras recorrer parte de la capital, se trasladaron hasta la IE University, en un encuentro con quienes lideran la institución, aunque alcanzando un hito más personal para el soberano, pues esta visita se produjo con motivo de las celebraciones del décimo aniversario de la sede española de la Fundación Príncipe Alberto II, presidida por Carol Portabella.
Un encuentro del que la princesa Charlene no quedó exenta, aunque ella protagonizó otra agenda, donde, enfundada en un perfecto atuendo de rayas y color blanco, fue la encargada de visitar el campus del mismo lugar –tan especial como digno para el príncipe Alberto II–, siendo recibida por Mar Hurtado de Mendoza, vicepresidenta de Global Recruitment and Marketing; Barry Cooper, director de IE Global College y miembro del consejo asesor de IE University; así como por tres estudiantes alemanes y españoles. Un encuentro en el que la princesa pudo conocer de primera mano el funcionamiento de la institución, así como las instalaciones deportivas y la cafetería del lugar.
Un encuentro –el de la pareja principesca– que culminó con su reencuentro tras conocer las distintas instalaciones de este enclave tan significativo, poniendo así el broche final a una histórica visita a España de quienes encarnan la máxima representación del Principado de Mónaco. Asimismo, el viaje ya queda consolidado como uno de los encuentros que, entre ambas monarquías, ha servido para estrechar unos lazos profundamente históricos. En él, los papeles más protagonistas, en este caso, no solo han recaído sobre las figuras más institucionales, como el rey Felipe o Alberto II, sino que también han recaído sobre la reina Letizia y la princesa Charlene, estableciéndose desde entonces un papel fundamental que ha recorrido Madrid para dar inicio a una nueva etapa de las relaciones entre España y Mónaco.
Una nueva etapa que, incluso, podría trasladar a los Reyes de España hasta Mónaco en el marco de una visita de Estado que podría tener lugar en 2029, tras la invitación formulada por el soberano monegasco al rey Felipe VI, previa a la primera visita oficial de la princesa Charlene a territorio español.








