Doña Sofía se ha convertido en los últimos días en una de las grandes protagonistas al aparecer, junto a León XIV, en uno de los actos más significativos de este histórico momento. Fue el pasado lunes cuando la Reina se trasladó hasta la Catedral de la Almudena para vivir una de las jornadas más especiales de su agenda institucional, en la que hizo historia al ejercer el privilegio del blanco ante el Pontífice. Ahora, doña Sofía vuelve a cumplir con uno de sus compromisos más importantes, reafirmando su constante implicación en las causas que apoya.
La jornada más significativa para la Reina
Durante la primera hora de la tarde, la madre de Felipe VI se ha trasladado hasta el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Una ocasión en la que ha vuelto a poner de manifiesto la elegancia que la caracteriza y con la que respalda algunos de los actos más destacados de su agenda institucional. La Reina ha asistido en calidad de presidenta de honor de la Escuela Superior de Música, presidiendo la reunión anual del Círculo Internacional de la institución. Allí ha destacado no solo por su profunda implicación con el proyecto, sino también por un estilismo de lo más primaveral, compuesto por un conjunto en tono tierra y una blusa floral que ha puesto el broche de oro a una cita de gran relevancia.
Un momento en el que la Reina no ha dudado en volver a deslumbrar con su ya icónico broche en forma de tortuga, una pieza que refleja otra de las grandes causas a las que ha dedicado buena parte de su vida. Doña Sofía ha sido, y continúa siendo, una de las grandes abanderadas de la protección de la naturaleza y de las especies animales, colaborando desde hace décadas con numerosas entidades ecologistas. Por ello, este broche adquiere un significado especial en una etapa en la que su papel institucional vuelve a cobrar un protagonismo destacado. Todo ello llega apenas unos días después de su histórica audiencia en la Nunciatura Apostólica con León XIV, una significativa jornada en la que las infantas Cristina y Elena, junto a varios de sus hijos, también tuvieron un papel destacado. Posteriormente, la madre de Felipe VI se trasladó hasta la Catedral de la Almudena, donde volvió a hacer uso en España del privilegio blanco por primera vez desde 2014.
Para la ocasión, doña Sofía escogió un elegante traje blanco de dos piezas, compuesto por chaqueta y pantalón, con el que hizo historia dentro del protocolo y la etiqueta vaticana. Hasta la fecha, ninguna otra reina con derecho al privilegio blanco —la prerrogativa que permite vestir de blanco ante el Papa— había optado por un pantalón en un encuentro oficial con un Pontífice, convirtiendo su elección en un gesto tan simbólico como innovador. Ahora, la Reina vuelve a retomar su agenda en uno de sus actos más simbólicos frente a unos reyes Felipe VI y doña Letizia, situados en Barcelona, viven otra histórica jornada junto al Papa León XIV, quienes se encuentran en mencionado lugar para asistir a la Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Familia para rendir homenaje al centenario del fallecimiento de Gaudí.







