El orgullo de Julia Otero: su hija se convierte en cirujana vascular tras una etapa marcada por la enfermedad


Con una enorme generosidad, la querida periodista detalla cómo afronta la ansiedad de las revisiones médicas ante una fecha clave y lanza un rotundo alegato en defensa de la sanidad pública


Mónica GarzónPeriodista multimedia
10 de junio de 2026 a las 11:32 CEST

Hay rostros de la comunicación que, más allá de su impecable trayectoria profesional, consiguen traspasar la pantalla para convertirse en parte de nuestra propia familia. Julia Otero es, sin duda, una de ellas. Desde que en el año 2021 anunciara con total serenidad que le habían diagnosticado un cáncer de colon, la periodista gallega se ha convertido en un auténtico ejemplo de resiliencia, abordando su proceso de recuperación con una naturalidad y una valentía admirables. En una de sus charlas más sinceras hasta la fecha, Julia ha abierto su corazón para detallar cómo se encuentra y la importante meta médica que tiene a la vuelta de la esquina.

julia otero gh© Gtresonline
Julia Otero, sonriente, en una imagen de archivo

La presentadora, que ha asistido a la entrega de los premios Maga de Magas, en Madrid, no ha ocultado la realidad de lo que significa convivir con el fantasma de la enfermedad una vez terminado el tratamiento principal. Actualmente, Otero sigue una estricta rutina de seguimiento que, según confiesa de manera muy humana, no deja de ser una montaña rusa emocional: "De momento sometiéndome a revisiones cada tres meses, que pasan muy rápido y que generan una inquietud y una ansiedad", explica. Sin embargo, hay un mes marcado en rojo en su calendario que encara con esperanza: "Esperando que llegue septiembre, porque cumplo cinco años y ya sabéis que es un poco la frontera en que puedes dar por curado determinados cánceres, al menos el mío". Con su habitual lucidez, aclara que un oncólogo nunca da un alta "definitiva", pero alcanzar este lustro significará que sus papeletas de recaída serán las mismas que las de cualquier otra persona sana.

El refugio en sus oyentes y su gran pilar

Compartir su evolución a través de la radio o de sus redes sociales se ha transformado en una cadena de solidaridad invisible. Al publicar que ha superado con éxito un control, la periodista se encuentra con un alud de mensajes de personas que atraviesan el mismo sendero. Para ella, romper el tabú ha valido la pena: "Compartirlo ha hecho que haya muchas personas que se sientan acompañadas", asegura, rememorando la "apoteosis de cariño" que recibió desde el primer día.

Julia Otero con su pareja, el médico Josep Martínez, y su hija Candela© Getty Images
Julia Otero con su pareja, el médico Josep Martínez, y su hija Candela

Pero si hay alguien que ha estado en la trinchera con ella, ha sido su entorno íntimo. "La familia es el gran pilar. Es la que está en primera línea de fuego y la que no te suelta de la mano", afirma con profunda gratitud. Una familia que, además, acaba de celebrar un hito histórico. Con los ojos brillantes de orgullo, Julia ha desvelado que su hija, que estaba a solo un mes de presentarse al exigente examen MIR cuando llegó el durísimo diagnóstico familiar, ha cumplido su sueño: "Fíjate el tiempo que ha pasado, que ya es cirujana vascular desde hace quince días".

La presentadora Julia Otero y su hija Candela durante los Premio Planeta 2015 en Barcelona 15/10/2015 Barcelona© GTRES
La presentadora Julia Otero y su hija Candela durante los Premio Planeta 2015 en Barcelona

Una firme reivindicación social

Aprovechando el logro de su hija, y fiel a su espíritu crítico y comprometido, Otero ha querido alzar la voz por todo el colectivo sanitario, recordando el esfuerzo titánico que suponen doce años de formación médica. Su aplaudido mensaje final ha sido un dardo directo a las conciencias: "Hay que pagar mejor a los médicos. Mucho aplauso a las ocho durante la pandemia, pero la sanidad pública se mantiene en pie solamente por una cosa: por los bajos salarios de los médicos. Y no es justo". Una reflexión tan necesaria como oportuna de una mujer que, incluso hablando de sus batallas más personales, nunca deja de mirar por el bien de los demás.