Durante años ha permanecido alejada de los focos por decisión propia y por la firme decisión de su madre en proteger su intimidad. Sin embargo, Candela Otero acaba de alcanzar uno de los hitos más importantes de su vida al convertirse en cirujana vascular. A sus 29 años, la única hija de Julia Otero ha culminado más de una década de formación médica siguiendo los pasos de su padre, el doctor Josep Martínez. Discreta, brillante y muy unida a su familia, también fue uno de los apoyos fundamentales de la periodista durante su lucha contra el cáncer. Pero ¿quién es realmente la joven de la que su madre habla con tanto orgullo?
La única hija de Julia Otero y un curioso detalle sobre sus apellidos
Candela nació el 15 de octubre de 1996, fruto de la larga relación de Julia Otero con el médico Josep Martínez. Aunque lo habitual habría sido que figurara como Candela Martínez Otero, sus padres tomaron una decisión poco frecuente para la época, pues autorizaron que el apellido materno apareciera en primer lugar. Por eso su nombre completo es Candela Otero Martínez.
La periodista siempre ha defendido con firmeza la privacidad de su familia, por lo que su hija ha crecido prácticamente alejada de la exposición mediática pese a ser descendiente de una de las comunicadoras más conocidas de España.
Siguió el camino de su padre y no el de su madre
Si Julia Otero ha construido una de las carreras más sólidas del periodismo español, Candela optó por un camino completamente distinto. La joven decidió estudiar Medicina, siguiendo la estela de su padre, Josep Martínez, que durante años desarrolló una destacada trayectoria profesional en el ámbito sanitario catalán.
Lejos de sentirse decepcionada, Julia siempre se ha mostrado encantada con esa elección. De hecho, llegó a reconocer que se alegraba de que no hubiera escogido la comunicación porque "mi sombra hubiera sido demasiado alargada sobre ella" dijo Otero en una entrevista concedida a Nieves Herrero en la revista Semana.
Doce años de esfuerzo para convertirse en cirujana vascular
El logro que ahora celebra la familia no ha llegado de la noche a la mañana. Candela se licenció en Medicina en la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) en 2019 y posteriormente superó el exigente examen MIR.
Después inició su formación especializada en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, donde ha completado cinco años de residencia en Angiología y Cirugía Vascular.
La propia Julia fue quien anunció orgullosa la noticia durante la entrega de los premios Maga de Magas:
"Ya es cirujana vascular desde hace quince días".
Un logro que la periodista aprovechó para reivindicar el esfuerzo que realizan los médicos españoles, recordando que detrás de ese título hay doce años de formación.
Su papel durante la pandemia
Mucho antes de convertirse en especialista, Candela ya había demostrado su compromiso con la profesión.
Durante la pandemia de Covid-19 acudía cada día al hospital cuando apenas tenía 23 años. Julia compartió entonces una publicación que reflejaba perfectamente la mezcla de preocupación y orgullo que sentía al verla trabajar en primera línea:
"Mitad sufrimiento, mitad orgullo de mami. Sale cada mañana a pelear como una guerrera con su antifaz".
Aquellas imágenes permitieron conocer una faceta poco habitual de la joven médica.
El apoyo fundamental durante la enfermedad de Julia Otero
Si hubo un momento especialmente duro para la familia, fue el diagnóstico de cáncer de colon que recibió Julia en 2021.
La enfermedad llegó en un instante especialmente delicado para Candela, que se encontraba a apenas un mes de presentarse al examen MIR. Sin embargo, lejos de dejarse vencer por las circunstancias, se convirtió en uno de los pilares fundamentales de su madre durante todo el tratamiento.
La periodista ha repetido en numerosas ocasiones que la familia fue su gran refugio durante aquellos meses:
"La familia es el gran pilar. Es la que está en primera línea de fuego y la que no te suelta de la mano".
La vez que habló públicamente de su madre
Pese a su discreción, Candela protagonizó un momento especialmente emotivo cuando recogió en nombre de Julia la Mención de Honor de los Premios Nacionales de Comunicación en 2021.
Allí dejó unas palabras que reflejaban la admiración que siente por la periodista:
"Es una persona muy cariñosa y tolerante. Es un referente en cuanto a libertad, a feminismo... Es una madre espectacular".
Sus declaraciones emocionaron a muchos seguidores de Julia, poco acostumbrados a escuchar a su hija en público.
Sus guiños al mundo de la moda
Aunque la Medicina siempre fue su gran vocación, hubo una etapa en la que Candela mostró interés por un universo muy diferente.
Con apenas 18 años participó en un proyecto de moda impulsado por una amiga y durante años ha sido habitual verla junto a Julia Otero en algunos desfiles de la 080 Barcelona Fashion.
Su imagen y estilo llamaron la atención de varias publicaciones, que incluso apuntaron que podría haber tenido recorrido como modelo. Sin embargo, aquella incursión quedó en una simple anécdota dentro de una trayectoria completamente orientada al ámbito sanitario.
Una boda celebrada en la más estricta intimidad
Otro de los momentos más felices de su vida llegó en julio de 2025, cuando se casó con Pol, su pareja de toda la vida.
La ceremonia se celebró en la comarca del Penedès y, fiel al espíritu de discreción que siempre ha caracterizado a la familia, apenas trascendieron detalles del enlace.
Fue la propia Julia quien compartió una fotografía de los novios acompañada de un emotivo mensaje:
"La pareja más hermosa contagió su alegría a todos".
La periodista eligió una imagen en la que los rostros apenas podían distinguirse, una decisión coherente con la defensa de la intimidad que siempre ha mantenido respecto a los suyos.
La gran alegría de Julia Otero
Convertida ya en médica especialista, casada y con una carrera propia, Candela sigue siendo para Julia "su pequeña" y uno de los grandes orgullos de su vida.
Su reciente nombramiento como cirujana vascular pone el broche a años de esfuerzo, estudio y sacrificio. Pero también simboliza el final de una etapa especialmente intensa para la familia Otero, marcada por la enfermedad, la recuperación y la celebración de nuevos comienzos. Mientras Julia se acerca a la simbólica barrera de los cinco años sin recaídas, su hija acaba de alcanzar el sueño profesional por el que llevaba más de una década trabajando. Una historia de superación, discreción y vocación que explica por qué la periodista no puede ocultar su emoción cuando habla de ella.












