El verano es un momento complicado para algunas pieles por mucho que Hailey Bieber diga que a ella en la playa le desaparecen todas las imperfecciones y se despierta a diario con un cutis pluscuamperfecto. Lo normal es que la mezcla de sudor, arena, protector solar y arena ateren la barrera cutánea y que los brotes de acné, la aparición de manchas, la deshidratación o las línea de expresión acentuadas estén a la orden del día. Factores adversos a los que se une el calor: los expertos ponen el foco en el envejecimiento térmico, es decir, la exposición ante altas temperaturas que favorece la producción de radicales libres. También señalan que no todo el mundo responde de la misma forma ante este factor externo, todo depende de sus mecanismos de reparación internos.
Envejecimiento por calor: las consecuencias de vivir a más de 30ºC
Como te adelantamos, se llama envejecimiento térmico, un fenómeno del que resulta difícil de escapar con la sucesión infinita de olas de calor. Ello unido a la exposición solar, conforman los peligros principales del verano, a los que cada piel reacciona de manera diferente. Así lo confirma la doctora Ana Huertas, especialista en medicina estética regenerativa: "No todas las pieles envejecen al mismo ritmo porque no todos los tejidos conservan la misma capacidad de regeneración. El calor y la radiación ultravioleta actúan como factores externos, pero la forma en la que cada organismo responde depende de procesos biológicos que son distintos en cada persona".
La razón por la que el calor juega un papel determinante en la forma en la que envejecemos es que favorece la deshidratación, el estrés oxidativo y llega a acelerar el deterioro del colágeno (responsable de la estructura y calidad de la piel). Aunque la doctora advierte que no hay que demonizarlo, ni tampoco a los UV: "Muchas veces se atribuye el envejecimiento al sol o al calor, cuando en realidad esos factores ponen de manifiesto cómo está envejeciendo el tejido cutáneo. Hay pieles que mantienen una buena capacidad de reparación durante años y otras que empiezan a perderla mucho antes de que aparezcan las primeras arrugas".
La Dra. Huertas habla de la piel como la "chivata" que nos avisa de cómo vamos a envejecer: "Es un órgano que refleja cómo están envejeciendo nuestros tejidos. Cuando comprendemos ese proceso, dejamos de centrarnos únicamente en corregir un signo visible y empezamos a cuidar la longevidad de la piel desde un enfoque mucho más personalizado y regenerativo".
Sobre los cuidados para evitar el daño, la hidratación, evitar la exposición solar durante las horas centrales del día y el uso diario de SPF (reaplicaciones incluidas) son los más efectivos. Aunque Esther Moreno, facialista y cosmetóloga y fundadora de Esther Moreno Studio, observa que muchas veces no se aplica correctamente el fotoprotector: "Y eso, en términos de salud y envejecimiento cutáneo, marca una diferencia radical".
Cómo aplicar bien la crema solar
Para empezar, hay que usarla más de una vez al día: "Hay una falsa sensación de seguridad con el protector solar. Muchas personas creen que con aplicarlo por la mañana es suficiente, pero la forma en la que lo utilizan dista mucho de ser eficaz. Y cuando la protección no es adecuada, el daño sigue ocurriendo, aunque no lo veamos de inmediato".
Interiorizar que es un cuidado diario y que no todas las fórmulas valen también es importante: "Se suele creer que, si no van a exponerse directamente al sol o no salen demasiado de casa, no es necesario. Y también sigue existiendo la falsa idea de que utilizar maquillaje o una BB Cream con SPF es suficiente. Ahí es donde están muchos de los errores".
Para terminar, insiste en la importancia de crear el hábito desde la infancia: "El daño solar es acumulativo. El hecho de empezar a utilizar protector solar a los 40 o 50 años ayuda a no seguir acumulando daño, pero no elimina todo el capital solar previo que ya ha recibido la piel durante años".







