Dra. Beatriz Beltrán, médico estético: "A veces una paciente viene preocupada por la ojera, pero parte del problema está en la pérdida de soporte del pómulo"


Cuáles son los protocolos para redefinir el óvalo facial y combatir el 'siento que se me cae la cara' que no dejan de escuchar los expertos


Candice Swaneapoel con look gris de Falconeri y mocasines negros© candiceswanepoel
Mariana ChacónEditora de Belleza
21 de septiembre de 2026 a las 20:01 CEST

Vivimos en la era del cuidado de la piel; un momento en el que el maquillaje ultranatural y la belleza sin filtros están en alza por lo que el skincare cobra especial importancia: el objetivo es que el cutis brille con luz propia a través de tendencias como la glass skin o los rituales que refuerzan la función barrera para evitar rojeces, irritaciones o brotes de imperfecciones. Además del tono igualado, textura afinada y acabado fresco e hidratado que conforman el canon de belleza actual, la firmeza es otro factor clave y de los más difíciles de conservar con el paso de los años. Los expertos aseguran que la frase "siento que se me cae la cara" es una de las más frecuentes en consulta, aunque ya no piden el relleno de manera indiscriminada por miedo a la hinchazón: "Cada vez vemos más pacientes que quieren verse mejor, pero no diferentes. Buscan un rostro más fresco, más descansado y con más definición, manteniendo sus rasgos y su expresión", revela la Dra. Beatriz Beltrán, fundadora de la Clínica Dra. Beatriz Beltrán en Barcelona.   

Modelo en el backstage de Dior© Spotlight Launchmetrics

Por qué se descuelga el rostro

El rostro en forma de "V" también conocido como "triángulo de la juventud" es considerado un signo de frescura; aunque la pérdida de firmeza que "tira" de la piel de la mandíbula hacia abajo es inevitable: se llama descolgamiento y es una de las mayores preocupaciones estéticas que no solo se soluciona añadiendo volumen en la zona superior para remodelar el rostro. "El ácido hialurónico es una herramienta muy útil, pero hay que saber cuándo utilizarlo, dónde colocarlo y en qué cantidad. Cuando se usa para corregir flacidez, piel fina o pérdida de colágeno, el resultado puede verse pesado", apunta la doctora. 

Explica además que las razones por las que se pierde definición en el óvalo facial son variadas: desde un pómulo que pierde soporte hasta sienes hundidas o mandíbula desdibujada, la clave está en detectar las particularidades de cada caso concreto: "Un rostro no envejece por una sola causa. Puede haber pérdida de soporte, pérdida de colágeno, flacidez, cambios en la piel o tensión muscular. Por eso hay que estudiar la cara completa antes de decidir qué tratamiento tiene sentido". En su consulta lo hacen con el método de armonización facial Beauty Balance: "A veces una paciente viene preocupada por la ojera, pero parte del problema está en la pérdida de soporte del pómulo. O viene preguntando por la mandíbula y vemos que el mentón también influye en el perfil. El diagnóstico cambia mucho el tratamiento". 

La dermatóloga Cristina de Hoyos, directora del área médica de Clínica Ceta, confirma la visión global con la que se trata ahora el envejecimiento: "Actualmente no buscamos únicamente corregir una arruga concreta, sino mejorar la calidad de la piel y mantenerla saludable a largo plazo". 

Primer plano de Morgan Fletcher con el pelo suelto y la piel con pecas© fletchxer

Cómo se recupera el óvalo facial

La especialista con clínica en Barcelona señala al pómulo, la mandíbula y el mentón como tres puntos clave y avisa de que cuando el tercio medio pierde soporte puede desencadenar en una ojera y surco nasogeniano más marcados, óvalo desdibujado y mayor aspecto de cansancio: "El pómulo es una estructura de sostén. Si se trabaja con precisión, ayuda a mejorar la transición entre la ojera, la mejilla y el óvalo facial. Y la mandíbula, cuando se trata con criterio, puede devolver estructura sin endurecer los rasgos ni la expresión". Entre las soluciones médico estéticas que existen, destaca la combinación de ácido hialurónico estratégico, bioestimuladores de colágeno y tecnologías tensoras como Thermage FLX o Ultherapy.

Aunque antes que cualquier protocolo, lo prioritario es el diagnóstico: "No podemos tratar una ojera, una mandíbula o una arruga como elementos aislados, porque el rostro funciona como un conjunto". ¿El objetivo? "El mejor resultado es el que no se nota como retoque. La paciente tiene que verse más descansada, más firme y más favorecida, pero seguir siendo ella. Esa es la medicina estética que defendemos", concluye.