La reina Máxima sorprende con la tiara de zafiros con 665 diamantes y Amalia recupera las estrellas de sus inicios como futura reina


El Palacio Real de Ámsterdam acoge un banquete de Estado en honor al presidente de Alemania, donde la reina Máxima y la princesa Amalia han puesto el broche de oro


Banquete de Estado en el Palacio Real de Ámsterdam© dpa/picture alliance via Getty I
Actualizado 9 de junio de 2026 a las 20:52 CEST

El Palacio Real de Ámsterdam se ha convertido —una vez más— en el escenario de una nueva velada de Estado en la que la reina Máxima ha deslumbrado con los diamantes más imponentes de la Corte Real. Una ocasión en la que, con motivo del recibimiento al presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, quien, junto a la primera dama, Elke Büdenbender, se ha trasladado hasta el rincón palaciego más imponente de los Países Bajos, se ha puesto el broche de oro a una histórica visita. En ella, la princesa Amalia se ha convertido en la 'otra' protagonista del evento, luciendo la Tiara de las Estrellas, una de las piezas más especiales de su trayectoria institucional, sobre la que descansan cientos de años de historia.

Los miembros de la Familia Real reciben al presidente de la República Federal de Alemania© Getty Images
Los miembros de la Familia Real reciben al presidente de la República Federal de Alemania

La reina Máxima deslumbra con 665 diamantes y 33 zafiros

La reina Máxima se ha convertido en protagonista —a lo largo del día— al dar inicio a una histórica visita en la que ha compartido tiempo y espacio con quien, en los últimos meses, se ha convertido en una habitual ante la realeza europea: Elke Büdenbender. Para la ocasión, la reina de los Países Bajos se ha engalanado con la histórica Tiara de Zafiros, una pieza que atesora una historia tan emocionante como llena de recuerdos. La esposa del rey Guillermo Alejandro ha desempolvado una de las joyas más preciadas del joyero real. Una pieza formada por 665 diamantes y 33 zafiros que perteneció a la reina Emma, una mujer cuyo destino estuvo marcado por el amor y la tragedia. Fue Guillermo III quien elevó al trono a una mujer que, tras su muerte, fue llamada a ejercer la regencia durante el reinado de la futura reina Guillermina. 

La reina Máxima junto a la tiara de zafiros© Getty Images
La reina Máxima junto a la tiara de zafiros

La historia no se remite solo a diamantes, sino a un contexto que pone el broche de oro a la ocasión. Esta tiara reposó sobre la testa de la reina Emma durante la proclamación de su hija. Una pieza llena de recuerdos que, sin embargo, pasó a convertirse en una joya habitual no de su hija, sino de su nieta. La reina Juliana hizo uso de ella en varias ocasiones, destacando especialmente la visita de Estado realizada por los Países Bajos a Luxemburgo en 1967. Posteriormente, Beatriz, tras convertirse en reina, tomó el testigo en el uso de la tiara hasta llegar a Máxima, quien, de forma simbólica, hizo uso de la imponente pieza el día de la proclamación del rey Guillermo Alejandro. Por ello, esta joya supone además el inicio de una historia que ha marcado su reinado. Ahora, tras haberla llevado durante la proclamación de los grandes duques de Luxemburgo el pasado mes de octubre, la reina neerlandesa ha vuelto a escoger esta especial tiara para dar la bienvenida a quien preside la República Federal de Alemania.

Banquete de Estado en el Palacio Real de Ámsterdam© Getty Images
Banquete de Estado en el Palacio Real de Ámsterdam

Amalia acapara todas las miradas

La princesa, que ya es una habitual en los imponentes banquetes de Estado, ha recuperado la que, quizá, sea una de las tiaras más especiales de su joyero más íntimo. La heredera al trono de Holanda ha recuperado la imponente Tiara de las Estrellas, la misma con la que dio inicio a su debut con tiara. Fue durante la celebración de la mayoría de edad de Ingrid de Noruega. Una gran noche de gala que supuso todo un despliegue de diamantes. Fue entonces cuando, luciendo la Tiara de las Estrellas, la pieza que sirvió como adorno perfecto para la reina Máxima cuando pronunció su 'sí, quiero' más romántico al rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, comenzó el recorrido de las tiaras sobre la testa de la joven heredera.

La princesa Amalia durante el banquete de Estado© Getty Images
La princesa Amalia durante el banquete de Estado

Fue en ese instante cuando la futura reina hizo un guiño —de la forma más glamurosa posible— a través de unas imponentes estrellas de diamantes. Un momento en el que la primogénita de los reyes Guillermo y Máxima desveló su pasión por las joyas de las casas reales europeas. "¡Me encantan las tiaras!", confesó con profunda emoción a Claudia de Breij, autora del libro en el que, entre otras cosas, aborda la pasión con la que la princesa de Orange, en sus propias palabras, expresa su fascinación por las joyas más destacadas del continente europeo. "Enséñame una tiara y te diré de dónde viene. Puedo reconocer todas las tiaras de Europa". Una pieza consagrada como una de las más especiales de la Casa Orange-Nassau, al pertenecer a las joyas de la Corona. Está formada por una estructura de oro blanco con incrustaciones de diamantes, de la que emergen cinco motivos con forma de estrella —o cinco botones de perlas—, elementos protagonistas de la elección de la reina Máxima y que pertenecieron a la reina Emma, tatarabuela del rey Guillermo Alejandro. Ahora, tanto la actual como la futura reina de Holanda, recuperan el esplendor en el histórico edificio de Ámsterdam.