Las nuevas generaciones de las Familias Reales de Europa se han convertido en las últimas semanas en auténticas protagonistas de sus respectivos comienzos institucionales. Si hace tan solo unas semanas era el príncipe Christian quien era nombrado subteniente, o la princesa Leonor, que en apenas unos días concluirá su formación militar, ahora ha sido la princesa Amalia quien ha puesto fin a su breve etapa de formación como alumna militar en prácticas en la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. Además, se han desvelado cuáles serán los próximos pasos de la heredera del rey Guillermo. Todo ello a través de unas instantáneas que bien podrían pertenecer a una de las superproducciones más emblemáticas de Hollywood.
El final de una etapa, el inicio de otra
La princesa Amalia ha puesto fin, este martes 7 de julio, a la que probablemente haya sido una de las etapas más singulares de su vida. Tal y como ha informado la Casa Real a última hora de la mañana, la heredera al trono de los Países Bajos ha concluido esta fase de su formación militar antes de dar comienzo a una nueva etapa en su preparación como futura reina del país. Durante este tiempo, la hija de los reyes Guillermo y Máxima ha compaginado parte de sus compromisos institucionales —a través de su presencia en los diferentes actos de la agenda oficial— con esta formación, enmarcada dentro de un programa voluntario. Una formación que, precisamente, que ha llevado a Amalia a participar en actividades, maniobras, eventos y cursos de instrucción que reflejan los estrechos vínculos que la Casa de Orange-Nassau mantiene desde hace siglos con las Fuerzas Armadas neerlandesas.
Unos vínculos que responden a la propia historia de la monarquía y que seguirán fortaleciéndose a través de la princesa Amalia. Y es que su formación militar no concluirá con el fin de estas prácticas, sino que continuará, tras el periodo estival, de la mano de la Marina Real de los Países Bajos. Será entonces cuando la heredera inicie una nueva etapa que la mostrará desempeñando un papel muy distinto al que nos tiene acostumbrados. A partir de septiembre, Amalia realizará un programa de formación también en prácticas, adaptado a su condición de futura jefa de Estado.
Aunque en los Países Bajos la instrucción militar no es obligatoria para los miembros de la Familia Real —a diferencia de lo que ocurre en España—, la princesa seguirá compaginando, a través del programa Defensity College, su preparación castrense con una agenda institucional cada vez más intensa. De esta forma, participará en estancias en distintas unidades navales, así como en ejercicios, maniobras y actividades a bordo para conocer de primera mano el funcionamiento de la Armada, desde la navegación y las operaciones marítimas hasta la cooperación internacional en materia de defensa.
Un gesto que, si bien no respondía a ninguna obligación, sí guarda un importante significado simbólico. Al igual que ocurre ahora con Amalia, fue su padre quien también decidió completar de forma voluntaria esta preparación militar. De este modo, la formación de la heredera adquiere un mayor peso emocional, ya que sigue los pasos que en su día dio el rey Guillermo Alejandro.
El monarca cumplió el servicio militar obligatorio en la Marina Real de los Países Bajos —precisamente el ámbito al que se incorporará Amalia el próximo mes de septiembre— y, posteriormente, también recibió formación en el Ejército Real y en la Real Fuerza Aérea. Una trayectoria que, ya como rey, ha reforzado sus estrechos vínculos con las Fuerzas Armadas neerlandesas, de las que ostenta una posición especialmente relevante como jefe de Estado y autoridad suprema de carácter institucional.








