Salvo en lo relativo al asunto de la seguridad, el resto de las batallas judiciales del príncipe Harry en suelo británico han sido exitosas hasta ahora. El año pasado ganó al grupo editorial News Group Newspapers, que reconocieron haber cometido actividades ilegales para obtener información sobre su vida privada en un comunicado sin precedentes en el que también reconocieron una "grave intrusión en la vida privada" de la princesa Diana. También Meghan Markle logró una victoria completa en su propio litigio contra Associated Newspapers por la publicación de la carta a su padre en Mail on Sunday, un caso que marcó un antes y un después en la jurisprudencia británica sobre privacidad y derechos de autor. Pero la sentencia de este martes 7 de julio es distinta: el High Court ha desestimado íntegramente las demandas de Prince Harry y los otros seis demandantes contra Associated Newspapers.
Horas después de aterrizar en Londres, un viaje que ha servido para mostrar como las fisuras entre Harry y los Windsor siguen allí, ya que se le retiró la invitación al Palacio de Buckingham en último momento aludiendo a un incumplimiento de plazos establecidos pero cuando ya sobrevolaba ela preocupación por este veredicto de hoy, el High Court, ha entregado por escrito su sentencia. En el resumen de su fallo, el juez Nicklin concluye que las acusaciones eran graves y, por lo tanto, requerían pruebas más convincentes para poder ser probadas.
El juez del Tribunal Superior de Justicia de Londres concluye que no lograron probar que los artículos del Daily Mail y Mail on Sunday procedieran de obtención ilícita de información. Aunque las acusaciones eran graves -blagging, phone hacking, pagos corruptos, uso de detectives privados- el tribunal subraya que "la sospecha, por comprensible que sea, no sustituye a la evidencia". Los periodistas llamados por el editor ofrecieron explicaciones lícitas sobre cómo obtuvieron la información, y el tribunal las consideró creíbles. El enfoque fue artículo por artículo: en ninguno de los 57 casos analizados se alcanzó el estándar probatorio necesario. "Los demandantes debían probar que la información objeto de queja había sido obtenida ilícitamente. El Tribunal rechazó el argumento de que, simplemente porque la información era privada y porque Associated no podía explicar positivamente cómo se había obtenido, el artículo en cuestión debía haber sido obtenido ilícitamente", recoge la setencia publicada.
Además, el juez rechazó que este proceso pudiera convertirse en una investigación general sobre la conducta del grupo editorial: era un litigio civil, limitado a hechos concretos. También descartó las acusaciones de que altos ejecutivos del Daily Mail mintieran ante la Leveson Inquiry. En consecuencia, todas las demandas se desestiman y, en los pocos casos en los que se analizó la prescripción, el tribunal concluyó que también habrían estado fuera de plazo. La sentencia deja a Harry y al resto de demandantes sin reparación y sin validación judicial de sus acusaciones.
Se trataba de una demanda colectiva que ha examinado más de una década de presuntas prácticas ilegales del Daily Mail y Mail on Sunday. Es el procedimiento más amplio, más grave y más sensible de todos los que el duque de Sussex ha emprendido contra la prensa británica. En esta demanda, además del príncipe Harry, se presentaron el cantante Elton John (que en su día fue amigo de Diana de Gales y hoy lo es de los Sussex) y su marido, el cineasta David Furnish; las actrices Elizabeth Hurley y Sadie Frost; el ex miembro del Parlamento Británico Sir Simon Hughs; y la activista Doreen Lawrence, madre de un adolescente británico que fue asesinado en un ataque racista. Todos demandaron conjuntamente en el año 2022 a ANL porque, según la declaración que emitieron al comenzar el proceso- "habían sido víctimas de actividades delictivas abominables y violaciones graves de la privacidad".
¿A qué se referían? Escuchas telefónicas y otras violaciones de la privacidad
Los demandantes aseguraron que la citada empresa editorial utilizó métodos ilegales para conseguir información sobre ellos. Entre las prácticas estaría, según sus abogados, el contratar investigadores y detectives privados para plantar micrófonos en casas y vehículos, pagar a policías a cambio de información, suplantar identidad para conseguir información médica mediante engaños o el acceder a cuentas bancarias a través de métodos ilegales. El gran desafío en este y en otros casos siempre ha sido el de probar que los investigadores privados lo hacían por encargo de las empresas editoriales.
La empresa editorial trató que se desestimara el caso asegurando que son "difamaciones absurdas en un intento planificado de arrastrar a sus cabeceras al escándalo de la piratería telefónica". Se refieren al escándalo que salpicó durante la pasada década al desaparecido News of the World y otros medios propiedad de Rupert Murdoch, la editorial News Group Newspapers, cuando se destapó el comercio organizado de información personal obtenida a través de métodos ilegales. Esto afectaba a casi 4.000 celebridades entre las que estaban los miembros de la Familia Real británica, el príncipe Guillermo fue uno de los que ayudó a destaparlo, pero también había personas anónimas como, entre otros, familiares de británicos fallecidos en alguna circunstancia que fuera noticiable.
Antecedentes: "Harry era la nueva Diana"
En ese caso, que no es que se ha fallado hoy, hubo un detective que reconoció actividades ilegales. Gavin Burrows confesó en la BBC (para el podcast Harry, Meghan y los medios), que desde el año 2000 hasta el 2006 usó métodos poco éticos o ilegales para recopilar información sobre Harry y su entorno, incluida Chelsy Davy, la que fuera su primera novia y de la que se consiguieron expedientes médicos y académicos. "Harry era la nueva Diana, los editores me explicaron que vendía mucho más que Guillermo", dijo el detective que explicó cómo analizaba la basura, los registros telefónicos o la información financiera para saber cómo se gastaba el dinero, así sabía, entre otras cosas, cuando se compraba un billete de avión para ver a su novia.
Durante sus años como representante del Estado y de la Corona británica, Harry estuvo callado, a nivel público y legal, pero desde el 2020 ni obedece ni guarda silencio. Esto explica las demandas que ha ido interponiendo, el contenido de sus memorias y el documental con Netflix, donde sin duda el villano principal fueron los tabloides británicos. Allí habló de las informaciones interesadas que se filtraban desde dentro y también de cómo rompió con el Royal Rota, el sistema de acreditación exclusiva que tienen determinados medios para cubrir los eventos de la monarquía británica. Todo está relacionado, ya que dentro del Royal Rota están (entre otros) algunos de los medios que Harry ha denunciado.










