Hoy, 7 de julio, a las 10:00 horas y durante la segunda jornada de la Semana de la Alta Costura de París, Chanel ha citado a sus invitados más especiales, entre los que se encontraban Carlota Casiraghi, Tilda Swinton y Sarah Pidgeon, para presentar su colección Otoño/Invierno 2026-2027. No es más ni menos que la segunda entrega del diseñador franco-belga Matthieu Blazy al frente de la histórica maison francesa, fundada por Gabrielle Chanel en 1910, una cita que le sirve para consolidar su visión creativa y continuar desvelando las claves de esta nueva etapa para la firma.
El jardín encantado de Matthieu Blazy
La colección, titulada Gaby and the Beanstalk (en español, Gaby y las habichuelas mágicas), nace de un hallazgo muy especial en la biblioteca privada de la fundadora: un ejemplar de Les Fées, Contes des contes, de Charles Perrault. A partir de ahí, Matthieu Blazy recupera el universo de los cuentos infantiles y lo lleva a su propio terreno, con referencias a algunos de los relatos clásicos más reconocibles que se cuelan entre accesorios, bordados y pequeños detalles. Un imaginario que Chanel ya nos había dejado ver en redes sociales, a través de varias publicaciones ambientadas en el número 21 de la rue Cambon, el lugar donde comenzó todo.
Partiendo de ese imaginario de fantasía, Matthieu Blazy deja aún más claro que la naturaleza —y el encanto que parece esconderse tras ella— se ha convertido en una de sus grandes fuentes de inspiración. De ahí que la puesta en escena se transformara en un jardín encantado, con árboles de distintos tamaños, una paleta de verdes en varias tonalidades, flores gigantes en tonos vibrantes y sillas que parecían quedar atrapadas entre las ramas. Esa misma atmósfera se trasladaba a las prendas, tal y como explica Chanel en su página web: "El tweed se cubre de flores, las lianas ascienden por los tacones y las urracas, junto a sus pequeños tesoros, aparecen entre los ribetes".
La excelencia artesanal de la maison francesa
La propuesta respondía a los exigentes requisitos que establece la Fédération de la Haute Couture et de la Mode, que sitúan la excelencia artesanal en el centro del proceso. De ahí que las 63 salidas que recorrieron la pasarela dejaran constancia de la dedicación que había detrás de cada una de ellas. Entre bordados minuciosos, acabados precisos y guiños a algunos de los códigos más reconocibles de la maison, la colección encontraba en los pequeños gestos —una textura inesperada, un ribete intervenido o un motivo escondido— la forma de llevar aquel jardín de fantasía a un terreno más cercano y especial.






































































