Este domingo 4 de octubre, la reina Rania de Jordania acompañó al rey Abdalá II en su visita a la escuela primaria mixta Aisha bint Abu Bakr, en Aqaba, con motivo del Día Mundial de los Docentes, que se celebra este lunes. Para la ocasión eligió un vestido midi en tono marfil, pero fue un accesorio negro de inspiración corsé el que cambió por completo la lectura del conjunto: una pieza ancha que estrecha visualmente la cintura, introduce un contraste rotundo y lleva una prenda de apariencia clásica hacia un terreno mucho más contemporáneo. No es la única pista que deja este último look de Rania: el bolso que llevó ya había aparecido en su armario en febrero y sus zapatos son un modelo de Christian Dior que también se ha convertido en uno de los favoritos de otra reina, Matilde de Bélgica.
Rania pertenece a ese reducido grupo de mujeres de la realeza capaces de utilizar la moda como una herramienta de comunicación sin que el resultado parezca demasiado calculado. Su armario combina firmas de lujo, diseñadores emergentes y piezas con una marcada personalidad, pero también tiene algo que resulta especialmente interesante en una reina: repite. Al igual que ocurre con la reina Letizia, volver a llevar un bolso, unos zapatos o una prenda no resta interés a sus apariciones; en muchos casos sucede lo contrario. Permite comprobar cómo cambia una pieza cuando se introduce en un look diferente.
En esta ocasión, el ejemplo más evidente es el bolso negro de Nodie's. Rania ya lo había llevado en febrero de este mismo año y ha vuelto a recuperarlo ahora, varios meses después. Se trata del modelo Côme, una pequeña bolsa de silueta de media luna fabricada en Francia a partir de piel de becerro de grano completo procedente de colecciones antiguas de grandes casas de lujo. La firma trabaja en su taller de Romans-sur-Isère y explica que sus bolsos se fabrican en cantidades limitadas, precisamente para mantener un proceso artesanal. El modelo negro aparece actualmente en su web con un precio de 370 euros.
El cinturón que cambia el vestido
El vestido elegido por Rania pertenece a Alexis, la firma estadounidense fundada en 2008 por el dúo formado por Ana y Alexis Barbara. Es el modelo Amilya, un vestido camisero midi de algodón con un pequeño porcentaje de elastano, abotonado en la parte delantera y con mangas abullonadas. Su color marfil y su largo por debajo de la rodilla construyen una imagen deliberadamente limpia, de esas prendas que podrían funcionar tanto en una agenda institucional como en un contexto más relajado.
Pero Rania no lo lleva como una sencilla camisa larga. La decisión que da carácter al conjunto está en la cintura.
Sobre el vestido coloca un cinturón negro ancho de Louis Vuitton perteneciente a la colección de 2016, con una construcción que recuerda directamente a un corsé. La pieza comprime visualmente la zona central del cuerpo y crea una división muy gráfica entre el marfil de la prenda y el negro del accesorio. El efecto es inmediato: donde el vestido habría dibujado una silueta más fluida, el cinturón introduce estructura.
El corsé conecta con una de las tendencias que lleva varias temporadas reapareciendo en la moda: la recuperación de elementos de la lencería y de la indumentaria histórica para marcar la cintura sobre vestidos, camisas o prendas de sastrería. El resultado evita que las mangas abullonadas y la longitud midi lleven el conjunto hacia una estética excesivamente romántica. El cinturón negro hace de contrapeso.
Los zapatos de Dior que también lleva Matilde
En los pies aparece otro detalle especialmente interesante. Rania ha escogido unos salones D-Choc de Christian Dior en ante burdeos, un tono oscuro que funciona muy bien en otoño.
El diseño tiene además historia. El tacón D-Choc parte de un modelo clásico de 1959 creado por Roger Vivier, el legendario diseñador de calzado que trabajó para Christian Dior entre 1953 y 1963. Es decir, detrás de un zapato que hoy puede parecer perfectamente contemporáneo existe uno de los vínculos más interesantes entre la historia de Dior y la evolución del calzado de lujo del siglo XX.
Y Rania no es la única reina que ha encontrado en este modelo un buen aliado. Matilde de Bélgica también ha llevado en numerosas ocasiones los D-Choc en burdeos. De hecho, existen registros de la reina belga luciéndolos en distintas apariciones entre 2022 y 2024, una prueba de que determinados accesorios terminan funcionando como pequeñas piezas de fondo de armario dentro de los vestidores reales.
El último accesorio importante son las gafas de sol. Rania escogió las Ovalo de Jacquemus, de montura ovalada negra y acetato, con cristales tintados, protección UV400 y pequeños detalles metálicos dorados en las patillas. El modelo está fabricado en Japón, un dato que encaja con el interés de la firma por la fabricación especializada y que añade otro pequeño giro internacional a un look que mezcla casas estadounidenses, francesas y una pieza histórica de Louis Vuitton.
Una visita centrada en los profesores
El escenario de este último look no era una recepción de gala ni una cita relacionada con la moda. Rania y Abdalá II viajaron a Aqaba para visitar la escuela Aisha bint Abu Bakr Mixed Primary School con motivo del Día Mundial de los Docentes.
Durante la visita se reunieron con profesores y con antiguos alumnos de distintos programas de liderazgo y formación docente. Sus Majestades conocieron además los programas de desarrollo profesional que el Ministerio de Educación y Desarrollo de Recursos Humanos está desarrollando junto a la Queen Rania Teacher Academy en los centros públicos jordanos. También asistieron a parte de varias sesiones de formación, entre ellas las relacionadas con el Diploma Profesional de Educación y un programa de innovación y emprendimiento educativo.
La educación es, además, uno de los grandes ejes del trabajo público de Rania. La Queen Rania Teacher Academy fue creada en 2009 con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza en Jordania mediante la formación continua y el desarrollo profesional de los docentes. La propia reina ha impulsado durante años iniciativas relacionadas con la educación y la mejora de las escuelas públicas, por lo que la visita a Aqaba forma parte de una agenda mucho más amplia que el simple acto institucional del Día Mundial de los Docentes.
Quizá por eso este último look resulta especialmente representativo de su manera de vestir. El vestido marfil podría haber sido una elección convencional para una jornada de trabajo; el bolso repetido demuestra que el lujo no tiene por qué estrenarse cada vez que aparece ante las cámaras; los zapatos conectan su armario con el de otra reina europea y el cinturón de Louis Vuitton introduce el elemento de tendencia. Le ha bastado una cintura bien marcada, una combinación de colores muy precisa y cuatro accesorios escogidos con bastante más intención de la que parece a primera vista para dar con un look impecable para la ocasión.









