Rania de Jordania acompañó al rey Abdalá II en su visita oficial a República Checa y fue recibida junto al monarca por el presidente Petr Pavel y su esposa, la primera dama Eva Pavlová, en el Castillo de Praga. Para la ocasión, eligió un llamativo look completamente pensado alrededor del rojo, un color especialmente reconocible también en el armario de la reina Letizia: un vestido de Carolina Herrera de silueta ceñida, un cinturón con un gran lazo en la cintura, un bolso de mano a juego y unos espectaculares salones blancos de tacón alto. Después de la ceremonia de bienvenida y de la reunión oficial, la reina recorrió con Pavlová algunos de los espacios más importantes del histórico complejo, incluida la catedral de San Vito.
Un vestido rojo que dibuja la silueta
La pieza central del look es un vestido midi de Carolina Herrera confeccionado en lana virgen elástica en un intenso tono rojo. Pertenece a la colección de otoño 2026 de la firma y presenta una construcción especialmente favorecedora: escote alto con drapeado, mangas tres cuartos de volumen ligeramente escultórico y una silueta entallada que acompaña el cuerpo hasta una falda recta.
El detalle más especial está en la cintura. Rania lo acompaña con un cinturón estrecho de la misma firma y el mismo tejido, también en rojo. El accesorio está diseñado con una pequeña estructura de lazo en la parte delantera que acentúa todavía más la cintura y rompe la continuidad del vestido con un gesto muy femenino.
Una elección muy Rania, con un guiño al estilo de Letizia
El rojo tiene también una lectura particularmente interesante en el universo de las royals europeas. Es uno de los colores más asociados al estilo de la reina Letizia, que lo ha llevado en numerosas ocasiones y también ha recurrido a Carolina Herrera para algunos de sus looks más recordados. El rojo es uno de sus colores de referencia y la casa estadounidense una de sus firmas habituales. Este mismo verano, de hecho, volvió a elegir un vestido rojo de Carolina Herrera para la clausura del Atlàntida Mallorca Film Fest.
Resulta inevitable establecer el paralelismo con Rania cuando coinciden dos elementos tan reconocibles: el rojo intenso y una silueta de inspiración lady firmada por Carolina Herrera. En el caso de la reina jordana, el gesto queda actualizado por el escote drapeado, las mangas escultóricas y, sobre todo, el cinturón convertido en protagonista.
El bolso rojo y unos taconazos de 10 centímetros
Para completar el look, Rania recuperó un accesorio que ya había llevado anteriormente: el bolso Horizon Mini Satchel de Givenchy, también en rojo. De tamaño pequeño y estructura rígida, funciona prácticamente como una prolongación del vestido y mantiene la gama cromática del conjunto sin introducir un tercer color.
El contraste aparece en los zapatos. La reina eligió unos salones Hot Chick 100 de Christian Louboutin en piel de becerro blanca y acabado brillante, un modelo reconocible por su puntera afilada, sus característicos cortes en forma de V y, por supuesto, sus 100 milímetros de tacón.
Del protocolo al paseo por el Castillo de Praga
El look acompañó una jornada de marcado carácter institucional, pero también tuvo un momento menos protocolario. Tras la recepción oficial y la reunión con Petr Pavel, Rania se separó del programa conjunto de los monarcas para acompañar a Eva Pavlová en una visita por el Castillo de Praga, uno de los grandes símbolos históricos de la capital checa.
Las dos recorrieron la catedral de San Vito y los jardines del castillo, un escenario muy distinto al de una recepción política y en el que el vestido rojo adquirió todavía más presencia. El complejo, cuya historia se remonta al siglo IX, es además la sede oficial del presidente de República Checa.
Rania cerró así una aparición en la que cada elemento estaba medido: el rojo para construir impacto, el lazo para definir la cintura, el bolso para mantener la continuidad cromática y los salones blancos para introducir el contraste. Un look formal, femenino y muy reconocible que trasladó el lenguaje más clásico de Carolina Herrera hasta uno de los escenarios históricos más espectaculares de Praga.









