De los baños de los 80 a los interiores actuales: el material retro que vuelve a ser tendencia para separar ambientes sin perder luz


Aquel ladrillo de vidrio que asociábamos a los portales y las oficinas de los 80 se cuela en salones, cocinas y dormitorios para separar sin tabiques, dejar pasar la luz y aportar un guiño retro con mucho carácter.


Entrada casa con tabiques de pavés al comedor y al salón © Germán Saiz
6 de octubre de 2026 a las 7:09 CEST

Si creciste en los 80 o los 90, seguro que lo recuerdas: aquella pared de cuadrados de cristal en el baño de tu abuela, en el portal del edificio o en la cocina de algún vecino, que dejaba pasar la luz, pero convertía cualquier silueta en una sombra borrosa. Podríamos decir, incluso, que murió de éxito: estuvo en tantas casas que durante años lo vimos como algo anticuado, que convenía tapar en cuanto llegaba la reforma integral. Pues bien, ha llegado su revancha.

El regreso del pavés en decoración no es una simple ola de nostalgia. Interioristas y arquitectos lo están recuperando por todo lo que sabe hacer: separar ambientes sin restar luz, proteger la intimidad sin cerrar los espacios y aportar carácter en viviendas cada vez más abiertas. Eso sí, con formatos, colores y usos que poco tienen que ver con los de entonces. Te contamos por qué vuelve, dónde encaja hoy y cómo sacarle partido sin que tu casa parezca detenida en el tiempo. En la imagen, un proyecto del arquitecto de interiores Bruno Lavedan.

Salón con tabique de payés, alfombra, mesa de mármol, butacas de rayas negras y blancas, estantería negra© Gubi

Por qué regresa ahora

Las casas han cambiado, y con ellas nuestras necesidades. Vivimos en espacios más abiertos, con cocinas integradas en el salón y rincones multiusos que tienen que servir para trabajar, descansar o recibir. Y ahí es donde el pavés demuestra lo que vale: permite marcar límites sin levantar muros que oscurecen y encogen los metros. En la imagen, una propuesta de Gubi. 

A eso se suma el gusto por los materiales con historia y por la decoración de los 80, una de las tendencias que vuelven con fuerza este año. El pavés reúne las dos cosas: tiene memoria, pero también una sorprendente modernidad. Su efecto translúcido, que difumina las formas y suaviza la luz, encaja de lleno con la búsqueda de interiores serenos y con textura. Y, seamos sinceras, también tiene algo de juego: es un material que despierta curiosidad y sonrisas a partes iguales. 

Interior casa en dos alturas con tabique de pavés y escalera de madera sin barandillas© Diego Laurino

Un pasado arquitectónico

Aunque lo asociemos a las casas de los 80, su historia empieza mucho antes. Los primeros bloques de vidrio se fabricaron a finales del siglo XIX para llevar luz natural a fábricas y espacios industriales, donde hacía falta claridad sin renunciar a la solidez de un muro. Pronto, la arquitectura descubrió su potencial.

El gran hito llegó en 1932, cuando Pierre Chareau terminó en París la Maison de Verre, una casa con fachada de bloques de vidrio que aún hoy es una referencia para arquitectos de todo el mundo. Así que, más que de la casa de la abuela, quizá deberíamos decir que viene directamente de la mejor arquitectura. Basta con ver este proyecto de la arquitecta Alessandra Bartali para comprobarlo.

Baño con paredes curvas de pavés y bañera redonda © Asier Rua para Casa Decor

Un nuevo aire en el baño

Si hay un lugar donde el pavés nunca se fue del todo, es el baño. Pero el de ahora poco tiene que ver con aquel muro de cuadrados. Hoy aparece en mamparas de ducha curvas que envuelven el plato, en tabiques bajos que separan el inodoro del lavabo o en paredes completas que dejan pasar la luz de una ventana cercana. En la imagen, un baño diseñado por Zooco Estudio para Geberit, que ganó el Premio al Mejor Proyecto de Casa Decor 2025.

La clave está en combinarlo con materiales actuales, como el microcemento, el azulejo artesanal o la grifería en negro o dorado cepillado. Y si buscas un toque más personal, prueba con piezas de color o con acabado ondulado: el baño gana carácter sin perder ni un ápice de intimidad.

Cocina con campana de techo decorativa, tabique de pavés, muebles sin tiradores de color arena © Falmec

No solo en el baño

Ahora bien, limitarlo al baño sería quedarse cortas. En la cocina, lo vemos como frente de barra o como 'cierre' que la separa del comedor. En el dormitorio, sirve para independizar un vestidor o un baño en suite sin perder luz, y en el recibidor hace de pantalla para que la entrada no se vea directamente desde el salón. Incluso llega a terrazas y patios, donde protege de las miradas de los vecinos sin quitar claridad. 

Su capacidad para dar intimidad sin cerrar del todo lo convierte en un recurso válido para casi cualquier estancia, siempre que se elijan bien el formato y el acabado. La campana de la cocina de la imagen es de Falmec.

Comedor con tabique de pavés, mesa de comedor de madera, lámpara de techo © Germán Saiz

Para separar sin tabiques

Si hay un uso que explica su regreso, es este. En una casa abierta, no siempre apetece levantar un tabique que corte la luz y reste amplitud, pero tampoco queremos que todo se vea desde todas partes. El pavés permite dividir sin tabiques y resuelve ese dilema con facilidad. Funciona especialmente bien en pisos pequeños, donde una pared haría que todo pareciera más estrecho.

Un murete a media altura entre la cocina y el salón, una pared que no llega al techo para crear un pequeño despacho o un muro de pavés junto a la cama para ocultar el lavabo son soluciones que separan ambientes sin fragmentar el espacio. Es lo que hace el arquitecto de interiores Bruno Lavedan en el recibidor de la imagen, que queda independizado de la zona social. Además, al ser un material macizo, aporta una sensación de solidez que no tienen las mamparas de cristal ni los paneles ligeros. Y, a diferencia de una estantería abierta, no necesita estar llena de objetos para resultar bonita: el propio material es la decoración.

Baño con tabique de pavés, bañera exenta, muebles suspendidos de color azul claro, espejo redondo© Laufen

Un aliado de la luz natural

La luz es su gran baza. Según el modelo, el pavés puede dejar pasar hasta un 80 % de la luz natural, por lo que resulta ideal para llevar claridad a pasillos oscuros, vestidores o baños sin ventana, esos rincones que en muchos pisos antiguos dependen todo el día de la iluminación artificial. También es un gran recurso en viviendas interiores o en plantas bajas, donde cada rayo de sol cuenta.

Y no solo deja pasar la luz: la transforma. Su superficie tallada o texturizada la difumina y la reparte de forma suave, sin reflejos molestos, y crea una atmósfera muy agradable a cualquier hora del día. Por la noche, el pavés brilla como una gran lámpara, con un juego de luces y sombras que añade calidez al ambiente. En la imagen, una propuesta de Laufen.

Dormitorio en suite con tabique de pavés entre el baño y el dormitorio© Dario Barruto

Cómo se reinterpreta hoy

El pavés que vuelve no es exactamente el que recordamos. Además del clásico transparente con ondas, ahora encontramos piezas en colores suaves (verdes, rosas, ámbar o azul agua), acabados mates o esmerilados que aportan más privacidad y texturas en relieve.

También cambian los formatos, con piezas más grandes, rectangulares o de esquina redondeada, y la forma de colocarlas, con juntas finas que dan un aspecto limpio y contemporáneo. Incluso se combinan baldosas de distintos colores para crear degradados o dibujos. El resultado se aleja del aire que tenían y se acerca a un material casi escultórico, capaz de convertirse en el protagonista del espacio. Es lo que ocurre en este espacio diseñado por la arquitecta Paola Sola. La grifería es de Carimali.

Baño con ducha, tabique de pavés, radiador negro, ducha de suelo negra, escalera © Diego Laurino

Con qué combinarlo para que no parezca antiguo

El secreto para que el pavés luzca actual está en lo que lo rodea. Junto a la madera natural, el lino y los tonos tierra, gana calidez y pierde ese aire frío de los baños de antes. Con acero inoxidable o microcemento, en cambio, refuerza su estilo más industrial y urbano. Lo vemos en este proyecto de la arquitecta Alessandra Bartali. El radiador es el modelo Tubone, de Antrax IT.

También ayuda dosificarlo. Una sola pieza protagonista, como un murete o una mesa, suele lucir más que llenar la casa de vidrio. Y si te gusta el color, elige un tono que dialogue con el resto de la estancia. 

Baño con ducha con tabique de pavés, muebles suspendidos, espejos retroiluminados, mampara de cristal sin perfiles © Ideagroup

Lo que debes saber antes de instalarlo

Si alguna vez pensaste que el pavés era cosa del pasado, quizá sea el momento de mirarlo con otros ojos. Porque hay materiales que no pasan de moda: solo esperan a que volvamos a descubrirlos. Eso sí, si te animas, lo ideal es confiar en un profesional, porque el montaje exige precisión y las juntas deben hacerse con materiales antimoho, sobre todo en zonas húmedas. Recuerda también que no es un material estructural, así que no puede sustituir a un muro de carga, y que conviene planificar bien las medidas, porque las piezas no se cortan como un azulejo.

Su mantenimiento es sencillo, ya que basta con limpiar el vidrio y vigilar el estado de las juntas, y además aporta aislamiento térmico y acústico gracias a su cámara de aire. Los muebles del baño de la imagen son el modelo Cubik, de Ideagroup.