La vajilla está totalmente hecha a mano y se cuece a más de 1.400 grados en un laboriosísimo proceso.
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Tres olas azules que representan el estrecho de Oresund, y los del Gran y Pequeño Belt son la marca de la fábrica, Royal Copenhaguen, conocida en todo el mundo.




13 MAYO 2004
Cuando la princesa Alexandra, hija de Christian IX, contrajo matrimonio con el príncipe de Gales, el futuro Eduardo VII, en 1863, un comité de damas danesas encargó una vajilla Flora Danica para 60 comensales como regalo para los novios. La nueva vajilla se distinguía de su predecesora en que los platos de postre se pintaron con imágenes de los palacios y mansiones de Dinamarca. Las plantas tampoco eran las mismas, pues las damas no parecían demasiado preocupadas por ajustarse a la reproducción exacta de la flora danesa. El regalo de boda de Alexandra pertenece hoy día a la Reina de Inglaterra y se conserva en Windsor.

Mil euros un plato
La Real Fábrica recuperó los moldes antiguos, lo que permitió que otras familias acaudaladas encargaran sus propias vajillas. Desde mediados de la década de 1880 se ha reanudado la producción, que continúa en nuestros días. Un solo plato viene a costar 1.000 euros. Tres olas azules que representan el estrecho de Oresund, y los del Gran y Pequeño Belt son la marca de la fábrica, Royal Copenhaguen, conocida en todo el mundo. La princesa Ana María también recibió una vajilla Flora Danica del pueblo danés cuando se casó con Constantino de Grecia en 1964.

La vajilla original se usa muy raras veces, en parte para protegerla y en parte porque la mayoría de las piezas presentan ya algún desperfecto, pero se empleó en una ocasión muy especial, la cena privada celebrada el 26 de marzo de 1990 en honor de la reina Ingrid en el palacete de Christian VII dos días antes de su 80 cumpleaños. La reina Ingrid, siempre amante de las flores, no sabía que toda la cena se serviría en piezas de Flora Danica. El lavado se hizo en agua templada para no dañar la decoración sobre esmalte de oro y color de las piezas. Y, por supuesto, nada de lavaplatos.


   
 

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