Una de las grandes joyas de Rosenborg son, sin duda, los tapices de Christian V, recuperados para este palacio después de estar mucho tiempo en el de Christiansborg
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Siempre existe cierto temor a perder las joyas cuando las lleva puestas, pero la reina Margarita ha sabido encontrar un equilibrio entre ese miedo y su uso




12 MAYO 2004
trasladan al palacio del nuevo rey. Así se hizo a la muerte de su padre y así se hará a la suya propia.

Las joyas de la Corona propiamente dichas se remontan solamente a 1840. Ella misma las ha usado y ha visto cómo las usaba su madre. A Ingrid se le daba muy bien explicar qué joya era cada una y el enorme valor y la historia que se ocultaba tras ellas. El ramo trágico (refiriéndose al broche trágico del que hablamos extensamente en el apartado de Joyas con historia) por ejemplo, es muy delicado y hay que llevarlo con mucho cuidado. Eso se lo explicó su madre. Siempre existe cierto temor a perder las joyas cuando las lleva puestas, pero ella ha sabido encontrar un equilibrio entre ese miedo y su uso. Además, es muy cuidadosa con ellas. Hay unos broches en forma de margarita que tienen ella y sus hermanas y, a partir de ahí, muchos daneses los han imitado.

Regalo por su sesenta cumpleaños
Ella lo encuentra divertido, sobre todo porque mucha gente cree que la forma de los broches se debe a su nombre, Margarita, y no sabe que el broche grande original fue un regalo de su padre a su madre en su boda y que todos ellos son de los años treinta, así que no tienen nada que ver con ella. El broche mayor está hecho con partes de joyas que pertenecieron a la madre de Ingrid, la princesa Margareta de Suecia. Ingrid lo recibió como recuerdo de su madre y Margarita como regalo por su sesenta cumpleaños. Fue un momento muy emocionante e inesperado.

La reina Ingrid coleccionaba obras de arte y tenía, entre otras, una gran colección de piezas de cerámica. Margarita de Dinamarca carece de ese espíritu coleccionista, aunque sí se interesa por algunos objetos. Pero ella no considera esa cerámica como una joya legada por su madre. Sí lo es, en cambio, un cenicero sin valor que usaba sin parar o una pitillera que siempre tenía a mano y, por supuesto, las grabaciones y las batutas de su padre, Frederik IX. También conserva cuidadosamente la estilográfica con la que Christian X firmó la Constitución en 1915 y la de su padre en 1953. También el vino de Rosenborg es una joya. Hoy en día sabe mucho mejor que cuando ella era niña y tenía que echarle azúcar para poder tomarlo, porque su esposo, el príncipeEnrique lo ha tratado para mejorarlo.

La vajilla Flora Danica
Otra de las joyas reales, la vajilla Flora Danica, no se utiliza cualquier día; está claro que sólo se saca en ocasiones muy especiales. Hay que cuidarla y usarla solamente cuando se sabe que ésta será realmente apreciada. La primera vez que la reina Ingrid la utilizó fue en la visita de Estado que le hizo su padre, el rey sueco Gustavo Adolfo VII, en 1952. Ingrid se sentía muy emocionada. A Margarita le encanta que se consiguiera reunir tantas piezas de la vajilla original y que esté expuesta en el palacete de Christian VII de Amalienborg. Fue idea de la reina Ingrid colocarla allí.

Los datos recogidos en este noticia han sido extraídos de una entrevista con la Reina Margarita realizada en el palacio de Fredensborg (marco de las celebraciones nupciales de su hijo Federico y Mary Donaldson) a finales de junio de 2001.


   
 

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