El príncipe Carlos y Camilla Parker Bowles decidieron pasar un breve descanso juntos en la Toscana, donde pudieron disfrutar a su gusto tanto de la cultura como del sol del Mediterráneo en estos últimos días del verano
La pareja visitó los museos y lugares históricos de la ciudad, vestidos ambos con conjuntos en lino de color pálido

26 SEPTIEMBRE 2002
Como haría cualquier otra pareja, el príncipe Carlos y Camilla Parker Bowles decidieron pasar un breve descanso juntos en la Toscana, donde pudieron disfrutar a su gusto tanto de
la cultura como del sol del Mediterráneo en estos últimos días del verano.
Durante su estancia en una gran casa de campo, la pareja visitó la pintoresca ciudad de Siena,
famosa por su ‘palio’ (torneo medieval de caballos con jinetes sin silla de montar), que a la duquesa de York le gustaba admirar cuando pasaba
sus vacaciones cerca de la citada ciudad.
Sin embargo, no hubo ‘palio’ esta vez para Carlos y Camilla. En vez de eso, visitaron los museos y lugares históricos de la ciudad, vestidos ambos con
conjuntos en lino de color pálido.
Camilla, que a veces ha sido criticada por no
tomarse mucho interés por su aspecto, fue elogiada recientemente por la revista americana
Vogue. La redactora jefe de la citada revista se
reunió con ella en una función benéfica y después escribía: “Camilla Parker Bowles estuvo
sentada en mi mesa. Yo no podía apartar los ojos
de ella. Tenía un aspecto maravilloso y pensé:
‘¡Estar enamorada cambia la apariencia de una
mujer!’”.
Sin duda, Camilla parecía también radiante
de felicidad cuando ella y Carlos salieron de un
museo a la luz del sol. Y Carlos, que pudo llevar
su caja de acuarelas en el viaje, pareció tan relajado y feliz como su compañera.
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