A las nueve y media de la noche del pasado miércoles, la Familia Real al completo se despedía de la Isla de Mallorca y de sus vacaciones ofreciendo una cena a todas las autoridades de Baleares
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Los Reyes y don Felipe en el salón Gótico del Palacio de la Almudaina donde se sirvió una cena compuesta por ensalada de cabracho, dorada al horno y ensalada de frutas con helado
29 AGOSTO 2002
La Familia Real española se despidió ayer de Mallorca y de sus vacaciones de verano ofreciendo, como cada año, una cena a las autoridades de las Islas, en el Palacio de la Almudaina. Los Reyes recibieron a 56 personas, entre las cuales estaban: Francesc Antich, presidente del Gobierno Balear y su esposa, Maximiliano Morales, presidente del Parlamento , Catalina Cirer, delegada del Gobierno, y Joan Fageda, alcalde de Palma, entre otras autoridades..
Una cena en familia
Pero la novedad de este año fue sin duda que don Juan Carlos y doña Sofía estuvieran acompañados, en esta ocasión, por sus tres hijos, el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, a quienes acompañaban sus respectivos maridos, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin.
Cabracho, dorada y ensalada de fruta
Los alumnos de la Escuela de Hostelería de la Universitat de les Illes Balears fueron, un año más, los elegidos para preparar el menú de la cena de despedida. Un equipo de cocineros que, como homenaje a los gustos de la Reina, elaboraron un menú a base de pescado: ensalada de cabracho macerado con picadillo de trempó, dorada al horno acompañada con patatas y de postre: ensalada de frutas con helado.
La cena de despedida de los Reyes se celebró, como es habitual, en el excepcional marco del Palacio de la Almudaina. La poco usual iluminación del edificio de origen árabe ofreció una imagen incomparable que contribuyó a que la despedida fuera del todo emotiva.