Zara Phillips y Richard Johnson posan ante su casa de campo en Cotswold Hill
La pareja, con un de sus perros,al lado de la chimenea de su nueva residencia
Zara y Richard posan, junto a uno de sus caballos, en el jardín que rodea sus casa
19 FEBRERO 2002
Zara Phillips, hija de la princesa Ana y Mark Phillips, ha abandonado su residencia familiar en Gloucestershire -una mansión con 750 acres de terreno- y se ha trasladado, junto a su novio, Richard Johnson -uno de los jinetes más famosos de Gran Bretaña-, a una modesta casa de campo, situada en Cotswold Hills, a 16 kilómetros de su antiguo hogar.
La idea preconcebida sobre la posible vivienda de Zara Phillips -nieta preferida de la reina Isabel II, sobrina predilecta del príncipe Carlos y prima idolatrada del príncipe heredero Guillermo y su hermano, Harry-, dista mucho de la realidad y se desvanece, por completo, desde el momento en que se accede a la cálida y tentadora cocina de su casa rural, una estancia empapada de los más los exquisitos aromas. Zara -la primera princesa real, junto a su hermano Peter, que carece en 500 años de título nobiliario y que, por otra parte, se jacta de no importarle- y su pareja Richard Johnson, el jockey británico más joven -con una anotación de cien victorias en cuatro temporadas consecutivas- han decorado su nueva vivienda sin ningún tipo de obstentaciones.
Y es que Zara Phillips y Richard Johnson, que se conocieron en la caballeriza de David Nicholson -uno de los legendarios entrenadores del National Hunt, además de gran amigo de su madre, la princesa Ana-, son dos jóvenes de su tiempo, aunque hogareños, y con gustos sencillos. Una bonita pareja que comparte su pasión por la hípica, como puede apreciarse en el comedor de su residencia campestre, donde, sobre un aparador, destaca una impresionante colección de trofeos. “Es magnífico -comenta Johnson- que nuestra vida esté impregnada con el mundo de los caballos. Debido a esto podemos hablar en términos iguales de un caballo, su conducta o sus problemas". "A mí –continúa Zara- me encanta hablar de caballos y competiciones con los amigos y familiares”.
Cuidan personalmente de su propia casa
Decididos a mantener los pies sobre la tierra, los dos cuidan personalmente su nueva residencia. Algo en lo que Zara ya tiene cierta experiencia, pues la princesa Ana siempre educó a sus hijos de forma que se valieran por sí mismos en todas las facetas de la vida y, también –como no-, en las relacionadas con las tareas del hogar.
Zara y Richard están orgullosos de su casa, cómoda y confortable -nada señorial-, en la que, junto a algunos amigos, les encanta pasar largas horas charlando, en lugar de asistir a distinguidos actos públicos. “Zara es una buena cocinera –dice Richard- pero como yo tengo unas horas muy irregulares de montar, no dispongo de mucho tiempo para saborear su comida. Nosotros conservamos un círculo íntimo de amigos y preferimos nuestra propia compañía a las reuniones públicas. Por la noche preferimos sentarnos simplemente ante el televisor, como cualquier pareja normal. Los dos preferimos la vida tranquila aquí, en Cotswold. Yo podría proseguir mi carrera en otros países como Nueva Zelanda o Estados Unidos, pero soy muy de esta tierra, igual que Zara. Mis padres y mi hermano viven en Hereford, que está como a una hora de aquí, y los padres de Zara viven aún más cerca”, declara al respecto Richard.