Invitadas con vestidos de tirantes en una iglesia, tocados grandes en una boda celebrada por la tarde o tejidos poco apropiados. Son muchos los errores que vemos cada fin de semana en las bodas y muchos de ellos se cometen por puro desconocimiento. Aunque el protocolo en este tipo de eventos sea cada vez más relajado, es importante conocer estas normas para decidir si conviene seguirlas o no. Y sí, la etiqueta de las bodas de mañana y las de tarde-noche, aunque con ciertas similitudes, son diferentes. Hoy vamos a hablar de estas últimas.
¿Cómo saber si conviene seguir o no las normas de protocolo?
Lo primero que hay que tener claro es que son los novios quienes marcan el protocolo. Ellos son los que tienen el poder de decidir el tipo de boda que van a celebrar y, por tanto, si tiene sentido o no que se apliquen ciertas normas. Pensemos en una pareja que celebra una unión informal, en el campo o en la playa. Aunque estén rodeados de sus familiares y amigos y quieran festejar su amor, ni los estilismos de ellos, ni los de los invitados, ni todo lo que rodee el enlace tendrá mucho que ver con quien decida casarse por la iglesia y apostar por un 'sí, quiero' más bien tradicional.
Si los invitados conocen bien a la pareja, no les costará mucho deducir el tipo de boda que van a celebrar; si no, la primera de las pistas la recibirán en la invitación. "Son una antesala de la boda. Es una forma de trasladarle al invitado no solo una convocatoria, sino de comunicarle el tipo de boda que se va a celebrar. Solo si quieres organizar una boda tradicional, clásica, familiar… se debería estar atento al protocolo. Por el contrario, si tu intención es celebrar una boda desenfadada, muy personal, en medio del campo, sin protocolo de mesas ni etiqueta, etc., quizás no tenga sentido enviar una invitación en su formato más clásico", nos explica Ana García-Gayoso, empresaria, fundadora de uno de los primeros blogs nupciales en España y autora de Manual para organizar una boda perfecta, donde habla largo y tendido sobre este tema en el que es experta.
Una vez que todos estos detalles están más o menos claros, llega el momento de hablar de los looks. Ana asegura que, por resumirlo, hay que cumplir con tres cosas: vestir apropiadamente, decorosamente y consideradamente. Pero hay más.
Nada de blanco ni colores claros
El uso de blancos y colores claros (beis, champagne, marfil o crema) por parte de las invitadas de una boda nunca está permitido, salvo que la novia indique lo contrario. Una norma que se extiende a bodas de día y de tarde, ya sean civiles o religiosas. Si aun así eres de las que siempre incluye lo incluye en sus looks, deberás saber que no hay una regla oficial sobre un porcentaje específico de blanco permitido, pero el sentido común nos dice que sí es apropiado para pequeños detalles como accesorios, bordados o estampados (por ejemplo, un vestido con un fondo de color y estampados florales blancos no viola el protocolo).
El resto de colores, están permitidos. Aun así, al tratarse de un evento de tarde, es probable que te sientas más cómoda con tonalidades más oscuras, como el marrón chocolate, el azul marino, algún verde... Y aquí es donde llega la eterna duda: ¿negro sí o no? "El negro es especialmente adecuado para bodas formales, de noche o con un código de vestimenta de etiqueta. Sin embargo, podría no ser ideal para bodas muy tradicionales o diurnas en ambientes naturales", nos explicaba en un artículo que elaboramos al respecto el diseñador Juan Avellaneda.
Mejor elige tejidos especiales
En una boda de tarde no solo es importante elegir un vestido que encaje a nivel de colorido, también uno que esté confeccionado con un tejido especial —siempre teniendo en cuenta las condiciones climáticas—. El motivo es sencillo: elevarán rápidamente el estilismo sin tener que recurrir a accesorios llamativos que sí podemos utilizar en una boda diurna, como por ejemplo una gran pamela. Además, al tratarse de materiales de calidad, las prendas sentarán mucho mejor.
Si no sabes muy bien cuáles serían los tejidos más adecuados, te dejamos unas recomendaciones: seda, su capacidad para adaptarse a diferentes temperaturas la convierte en una opción versátil para bodas en diversas estaciones; gasa, al tratarse de un tejido ligero y translúcido aporta un toque etéreo y romántico al look en segundos, es ideal para prendas con mucho movimiento; crepé, ofrece una silueta elegante y sofisticada y, gracias a su versatilidad, permite adaptarse a distintos diseños; terciopelo, es ideal para eventos formales y meses de frío.
Puedes llevar un vestido largo, pero cuidado con los escotes
El largo midi, esa longitud que va desde media pierna hasta el tobillo, es adecuada tanto en bodas de día como de tarde. Estos diseños son fáciles de llevar y no corres el riesgo de equivocarte con el protocolo, por eso no sorprende que se hayan convertido en los favoritos de las invitadas. Pero si te gustan los vestidos largos, deberías saber que este es el momento de llevarlos. "La elección de un vestido largo para una boda de tarde-noche no está limitada exclusivamente a eventos con código de vestimenta black tie. Aunque el black tie es un código de vestimenta formal que generalmente sugiere el uso de vestidos largos hasta el suelo o trajes de dos piezas elegantes, es común que en bodas de tarde-noche las invitadas opten por vestidos largos", nos explica Gisela Príncipe, wedding planner y experta en protocolo.
Pero cuidado. Que puedas ir de largo no significa que lleves un vestido de fiesta. A veces surge una ligera confusión entre los diseños adecuados para una boda de tarde y los looks que son más adecuados para un evento. Por ejemplo, los escotes demasiado pronunciados o las grandes aberturas en las faldas sigue siendo preferibles evitarlos. Recuerda que en una boda prima la elegancia y, ante la duda, aplica la máxima de 'menos es más'.
¿Y si no me gustan los vestidos? No te preocupes, los trajes de chaqueta también son adecuados o los conjuntos de pantalón. "Se puede optar por un diseño sofisticado, de tejido fluido o con un corte elegante. Puede ser un traje pantalón o un traje con falda midi/larga", asegura la experta, quien en este caso aconseja jugar con los complementos.
Y presta mucha atención a los brillos
Si en las bodas diurnas los brillos no están aconsejados, en las de tarde-noche sí se pueden incluir siempre que se haga con moderación. "Optaría por vestidos con detalles sutiles o diseños que incluyan aplicaciones de pedrería o lentejuelas de manera discreta, evitando que el brillo sea excesivo o dominante en todo el conjunto. También podemos optar por un vestido más sobrio y añadir un toque de brillo a través de complementos como un clutch metalizado, unos zapatos con destellos o joyas que aporten luminosidad sin recargar el look", segura Gisela. La clave está en mantener un balance adecuado y, como en todo, hay excepciones porque este vestido lleno de lentejuelas de la modelo Paula Corchs no puede funcionar mejor.
Despídete de los tocados demasiado grandes
Existe la creencia, muy extendida, de que los tocados solo son para bodas de mañana. Pero no es del todo así. "Por lo general, cuanto más tarde sea el evento, más pequeño será el tocado. Las pamelas y tocados de grandes alas están reservados para las bodas de día. Los casquetes, las diademas, turbantes, y otros diseños de alas cortas son ideales para bodas de tarde", nos explicaba en una entrevista Ana María Chico de Guzmán, fundadora de Mimoki y una de las diseñadoras preferidas de las aristócratas.
En este caso, además, el protocolo dicta que hay que volver a casa con ellos. Y es que, si las pamelas conviene retirarlas tras el primer baile de los novios (o en la comida si es muy grande y molesta al resto de comensales o impide comportarse con naturalidad), las diademas o turbantes deberán volver a casa con nosotras, por lo que elegir un diseño cómodo es fundamental.
Selecciona con cuidado zapatos y el resto de complementos
Para que un look de invitada funcione bien es importante que siempre haya equilibrio. Si el vestido o traje es sencillo, podrás apostar por accesorios más llamativos y especiales; pero si la prenda ya es bastante protagonista, los complementos tendrán un papel más comedido. En el caso de las bodas de noche, los trajes suelen tener mucho peso por los tejidos, las siluetas y las longitudes elegidas. Un motivo por el que es más importante que nunca prestar atención a las joyas, el bolso y los zapatos.
Las joyas pueden tener brillo, pero si el vestido ya lo lleva o si has optado por un tocado joya, mejor opta por piezas más discretas. Los bolsos, mejor que sean pequeños y, si es posible, sofisticados. Los diseños tipo clutch o limosnera funcionan muy bien en estos eventos. En cuanto a los zapatos, aunque las opciones cerradas suelen ser más elegantes que las sandalias, los dos son válidos. Ah, y al contrario que en las bodas de día, donde el tacón debía ser moderado, en estos casos puedes aumentar hasta los 10-12 centímetros. Eso sí, apuesta por esta altura solo si sabes caminar bien con ellos, si no, es preferible que apuestes por opciones más cómodas.
El maquillaje mejor natural, y el peinado sencillo, pero con matices
Si el vestido suele ser más formal en las bodas de tarde que en las de mañana, con el peinado sucede justo lo contrario. "Por la mañana se ven más recogidos estructurados, moños pulidos o peinados elaborados porque el evento suele empezar antes y durar todo el día, por lo que se busca mayor durabilidad. En cambio, en bodas de tarde-noche las invitadas tienden a elegir looks más relajados, como ondas sueltas, recogidos más desenfadados", nos explica la maquilladora Yael Maquieira.
En cuanto al maquillaje, Yael nos explica que las bodas de tarde permiten crear looks más sofisticados. "En los últimos meses, he visto cómo muchas de mis clientas se han inspirado en maquillajes de alfombra roja, tanto en los que he realizado para influencers como en los de otros maquilladores que han trabajado con celebridades. Ahora, se atreven más con ahumados intensos, delineados gráficos y sombras metalizadas en tonos burdeos o azul navy".
La experta nos explica que, aunque está bien arriesgar, es importante seguir ciertas pautas marcadas por el protocolo para crear un look elegante y que nunca reste protagonismo a la novia.













