Subir por las calles empedradas hasta lo alto de la Puebla Vieja requiere un pequeño esfuerzo que merece la pena. Primero, porque en este cogollo están algunos de los edificios más destacados de San Vicente de la Barquera, pero también porque, a medida que se gana altura, el paisaje se abre y las vistas de la ría, el puerto y el mar permiten entender de un vistazo la relación del pueblo con el Cantábrico. Dominando el perfil se encuentra la iglesia de Santa María de los Ángeles, donde la historia de esta villa marinera se cruza con la de David Bustamante. Es el templo en el que fue bautizado e hizo su Primera Comunión y, años después, su hija Daniella siguió sus pasos. El artista lo recordaba así: " Fue muy bonito: vestida de blanco, con las pulseritas típicas que se regalaban, las medallas de la Virgen... Fue muy tradicional y muy parecida”.
Antes de convertirse en Bustamante, cuando todavía era "Titín", David tenía en San Vicente su mundo entero: las calles, las playas, la ría y una vida familiar muy pegada al pueblo. Allí tuvo, según sus propias palabras, “la mejor infancia del mundo” y allí soñó con ser artista. El vínculo con su tierra sigue intacto y así lo expresaba hace un par de años, cuando sus paisanos le nombraron ‘Sorropotunero Mayor’: “Tuve la inmensa suerte de nacer y crecer en este paraíso”. Un reconocimiento que lleva el nombre del plato más típico de San Vicente y que resume bien el orgullo que siente por su localidad natal.
RECUERDOS COMPARTIDOS DE DAVID Y DANIELLA
San Vicente también está ligado a la infancia de Daniella, desde su bautizo y su Primera Comunión hasta aquellos fines de semana junto a su padre en los que volvía a la tierra de la familia. En 2018, por ejemplo, David compartió unas imágenes de ambos disfrutando de un fin de semana allí, abrazados frente al mar, junto a un mensaje que resumía bien lo que significa para él regresar: “¡Fin de semana mágico! Con mi peque y en mi tierra... Volveremos”.
ENTRE EL MAR Y LA MONTAÑA
Bustamante se siente tan orgulloso de su pueblo que dice que no sabe cómo no ha gastado su nombre de decirlo tantas veces. Y es que presume, siempre que puede, de él, empezando por su imagen de postal, con el largo puente de la Maza cruzando la ría, sus barquitas varadas, las colinas sobre las que se asienta la Puebla Vieja, los Picos de Europa como telón de fondo y ese semblante marinero que se respira en cada esquina.
Junto a la entrada del puerto está el santuario al que David Bustamante acude cada vez que vuelve a su pueblo. Según la tradición, en este lugar se apareció la Virgen de la Barquera, patrona del municipio, hace ya muchos siglos y en su recuerdo se celebra la popular fiesta de La Folía, una procesión marítima repleta de color y tipismo en la que el cantante ha participado más de una vez como portador de la Virgen.
QUÉ VER EN SAN VICENTE DE LA BARQUERA
La antigua villa medieval domina el mar desde las alturas. Aquí se encuentra el Castillo del Rey —que ahora acoge una interesante exposición permanente sobre la historia y la naturaleza de la San Vicente— y los restos de la muralla que rodeaba la vieja ciudadela, a la que se abren las puertas de Santander o de la Barrera, la Puerta del Mar y la de Puerta de Asturias (o del Peregrino), junto a la que se encuentra un pequeño mirador asomado a la ría y a las marismas.
Su edificio más antiguo es la iglesia de Santa María de los Ángeles, del siglo XIII, buena muestra del gótico montañés. En su interior se puede admirar el original sepulcro del inquisidor Antonio del Corro, natural de la villa, considerado una de las esculturas funerarias más bellas de España, cuyo palacio natal ha sido reconvertido en sede del Ayuntamiento, un edificio renacentista con fachada de decoración plateresca y escudos.
En la Puebla Vieja también se encuentra el hospital de la Concepción, pues San Vicente fue un importante punto del Camino de Santiago en la ruta costera y contó con numerosos hospitales y albergues para peregrinos.
Descendiendo a nivel del mar, en el barrio pesquero se encuentra la lonja, en la que David Bustamante trabajó como obrero de la construcción, y donde hoy acude a tomar algo en sus tabernas o a comer en alguno de sus restaurantes platos tan tradicionales como el sorrapatún (olla de bonito y patatas) o la marmita barquereña.
Otro lugar donde hacer un alto es el convento de San Luis, habitado por frailes franciscanos, en el que se hospedó Carlos I cuando llegó a España para ser coronado rey.
PLAYAS Y PAISAJES NATURALES
Con su padre, seguro que Daniella Bustamante ha disfrutado de las playas de San Vicente: la del Merón, las protegidas del Tostadero y de La Maza y, sobre todo, la de Oyambre, que da nombre al parque natural. Un espacio natural de gran valor ecológico que conforman praderías, rías, dunas, acantilados, bosques y playas arenosas en las que es posible, incluso, toparse con reliquias fósiles de hasta 7.000 años de edad.
DÓNDE COMER
Bustamante también disfruta de la gastronomía de su pueblo cada vez que vuelve. Parada obligada en su ruta es el restaurante Boga-Boga (restaurantebogaboga.es), porque la familia que lo regenta son amigos de toda la vida y en sus paredes de visitantes ilustres ocupa un destacado espacio su fotografía, como él tantas veces soñó cuando era un joven anónimo. En este clásico abierto desde 1963, la cocina gira alrededor del producto del Cantábrico, con pescados, mariscos, almejas, merluza, el sorropotún cuando es temporada y el cocido montañés, que no falta en las mesas de Cantabria. Para probar una cocina marinera algo más actual, merece la pena reservar en Sotavento, que trabaja con pescados salvajes de lonja y arroces. Y más informal es La Ostrería San Vicente (laostreriasanvicente.com), que pone el foco en las ostras y otros productos del mar.
DÓNDE DORMIR
Una de las opciones más especiales es Villa Magnolia Boutique, un pequeño alojamiento muy cuidado con suites, habitaciones y apartamentos en el corazón de la Puebla Vieja (villamagnoliaboutique.com) y un desayuno gourmet al aire libre para empezar bien el día. Cerca de las playas de Oyambre está el Hotel Gerra Mayor, que ofrece una estancia más tranquila, rodeada de paisaje y cerca de las playas de Oyambre (hgerramayor.es). Para quedarse en la villa y tener el puerto prácticamente a la puerta, Hotel Faro de San Vicente (maragrouphoteles.com), con vistas hacia el casco histórico y la ría.















