Córdoba se disfruta especialmente cuando se deja atrás la capital. Entonces la provincia empieza a revelar sus muchos contrastes entre la campiña, ondulada y luminosa, dibujada por interminables olivares y viñedos; la dehesa, serena y abierta, donde encinas centenarias salpican el paisaje; y, al sur, la Subbética, más abrupta y mineral, con pueblos blancos encaramados a las sierras y cuevas que guardan secretos bajo tierra.
Viajar por la provincia y hacerlo despacio –por carreteras secundarias– es desviarse porque al fondo aparece un castillo sobre una colina, detenerse ante un paisaje que no estaba en los planes o sentarse a la mesa de una almazara para descubrir que un aceite también puede contar la historia de un territorio. Se puede pedalear por el trazado de un antiguo ferrocarril, navegar por un embalse, caminar entre lagunas y montañas o esperar al atardecer desde alguno de esos pueblos donde, cuando cae la noche, el cielo adquiere un protagonismo inesperado.
En esta ruta, proponemos conocer Córdoba sin demasiadas prisas y con la curiosidad como punto de partida. Que sea la carretera la que marque la siguiente parada. Porque aquí, muchas veces, lo más memorable es precisamente aquello que no veníamos buscando.
ENTRE PUEBLOS BLANCOS Y NATURALEZA
Comenzamos por el norte, donde nos esperan los parques naturales de Sierra de Cardeña y Montoro y Sierra de Hornachuelos, que conservan algunos de los paisajes más reconocibles de Sierra Morena: dehesas, encinares, riberas y monte mediterráneo donde no es raro cruzarse con ciervos o ver grandes rapaces.
Rumbo al sur, no hay que perderse el Parque Natural y Geoparque Mundial UNESCO de las Sierras Subbéticas. Aquí mandan la roca caliza, los pliegues de la sierra, las cuevas y las conchas en forma de espiral. Imprescindibles pequeños y encantadores pueblos como Zuheros, Priego, Cabra o Iznájar.
Una magnífica forma de recorrer esta parte de Córdoba es seguir la Vía Verde del Aceite. El antiguo ferrocarril que transportaba aceite ha dejado paso a un itinerario para caminar o pedalear entre olivares, viejas estaciones, túneles y grandes viaductos metálicos. El tramo cordobés enlaza localidades como Luque, Zuheros, Doña Mencía, Cabra y Lucena, así que permite organizar una jornada con paradas y sin necesidad de ser un ciclista experto. Si os gusta la bici, hay numerosos caminos recuperados por toda la provincia, desde antiguas trazas ferroviarias en el Guadiato y Los Pedroches hasta senderos que atraviesan monte, campiña o dehesa.
Atención al embalse de Iznájar –el mayor de Andalucía–, porque, sin duda, merece una parada, con miradores y la playa de Valdearenas a los pies del pueblo del mismo nombre. Es una de esas imágenes que desmontan tópicos por su agua azul, sierras al fondo y un caserío blanco que cae en pendiente hacia la orilla. Como si estuviese sacada de una postal.
Y luego están las lagunas del sur, pequeñas reservas que sorprenden precisamente porque aparecen donde uno no espera encontrarlas. Zóñar, Amarga, Rincón, Tíscar, Jarales y Salobral salpican la Campiña y se han convertido en un importante refugio para numerosas aves acuáticas. Es otro paisaje cordobés, menos conocido y muy distinto al de la postal de los olivares.
ACEITE, VINO Y JAMÓN, NO SE PUEDE PEDIR MÁS
Hablar de Córdoba es hacerlo del aceite. La provincia cuenta con cuatro denominaciones de origen protegidas –Baena, Priego de Córdoba, Montoro-Adamuz y Aceite de Lucena– y cada zona tiene su paisaje, sus variedades y su manera de entender el olivar. Visitar una almazara, pasear entre olivos y probar distintos AOVE de la mano de un experto cambia bastante la forma de mirar una botella después.
En la Campiña, el protagonista es el vino. La Ruta del Vino Montilla-Moriles atraviesa 17 municipios y permite entrar en bodegas y lagares, caminar entre viñas, conocer la uva Pedro Ximénez y entender qué significan palabras como tinaja, velo de flor, criaderas o soleras. Lo mejor es que no hace falta ser experto.
Al aceite y al vino sumamos una tercera delicia que se descubre en un viaje a Los Pedroches: el jamón ibérico. La dehesa, las encinas y la montanera explican el origen de una D.O.P. que se entiende mucho mejor cuando se visita una finca o un secadero.
Y entre un territorio y otro van apareciendo platos que no hay que dejar pasar la oportunidad de probar, porque forman parte de la memoria local: salmorejo, flamenquín, rabo de toro, berenjenas con miel, guisos de caza o dulces tradicionales.
¡AH DEL CASTILLO!
Los amantes de los castillos y la arquitectura medieval tienen mucho que ver en Córdoba. Lo más fácil será seguir la nueva guía ‘Castle Love’, que propone nueve rutas de dos días y una noche que recorren 23 fortalezas, torres y alcázares de la provincia.
Los itinerarios enlazan patrimonio, pueblos, gastronomía y un paisaje digno de ver. En la Subbética aparecen los castillos de Iznájar, Priego, Carcabuey, Zuheros o Luque; en el norte, Belalcázar y Bélmez; la Campiña suma Montilla, Aguilar de la Frontera y Monturque, mientras Almodóvar del Río, Hornachuelos o Palma del Río abren otros recorridos.
La guía añade además 13 experiencias pensadas para vivir estas fortalezas de otra manera. En Iznájar se puede participar en un Scape Castle, dentro del recinto; en Montilla, la historia del Gran Capitán se cruza con los vinos de crianza; y en Belmez, Castle & Stars termina con una observación astronómica junto al castillo y una degustación de productos locales. Planes diferentes que merecen la pena tener en el radar.
CIELOS ESTRELLADOS PARA UN FINAL FELIZ
Si lo que se busca es descubrir algunos de los mejores lugares para admirar el universo, Córdoba tiene mucho que ofrecer. Lejos de la contaminación lumínica, mirar hacia arriba recupera algo tan sencillo como sorprendente: distinguir la Vía Láctea, aprender a localizar constelaciones o simplemente quedarse un rato bajo un cielo que ya casi hemos olvidado, especialmente quienes vivimos cerca de núcleos urbanos y más aún en grandes ciudades.
Una Reserva Starlight es un espacio natural protegido comprometido con la conservación del cielo nocturno. Córdoba cuenta con varios espacios con este reconocimiento: dos reservas Starlight, como Sierra Morena y Los Pedroches y dos destinos turísticos Starlight, como el Valle del Guadiato y la Subbética. Precisamente aquí hay una localidad que fue reconocida como pueblo Starlight en 2022: Fuente-Tójar. Sin duda, contemplar el cielo estrellado en cualquiera de estos espacios es un final perfecto para cualquier escapada.














