Francesc Miralles y Héctor García, autores: "Es clave enseñar a los niños a estar sin hacer nada, a aburrirse, a contemplar un atardecer para conectar con su interior"


Un nuevo libro explora cómo potenciar la calma, la atención y la confianza en los niños basándose en la cultura de la India.


Niños meditando en una clase© Getty Images
4 de noviembre de 2026 a las 13:06 CET

El pequeño gurú (Ed. Destino) es la última aventura literaria de Francesc Miralles y Héctor García. Se trata de un libro infantil, ilustrado por Marta Moreno, en el que los autores, basándose en la sabiduría de la India, dan las claves para que los menores aprendan a estar en el aquí y el ahora, todo un reto en una sociedad que va demasiado rápido y en la que tantos estímulos compiten a cada momento por captar su atención. 

Lo hacen a través de historias en las que van tratando temas esenciales y que invitan al final, a través de preguntas, a una reflexión, o proponen ejercicios concretos para meditar, respirar y sentirse mejor. Hemos charlado con ellos.

Los pequeños son mucho más intuitivos y tienen menos prejuicios que los adultos. Son naturalmente espirituales

Francesc Miralles y Héctor García, autores

Comentáis en el libro que el pequeño gurú "siempre habla y actúa desde la verdad, rechaza los malos actos y aprende de los mejores". Los niños necesitan referentes para crecer. ¿Consideráis necesario que sus padres sean también gurús, aunque adultos, para que sepan moverse por este camino de la cultura de la India?

Exacto, los niños hacen lo que nos ven hacer. La mejor educación es aquella que se transmite a través de la imitación. Pero es importante entender que ser un “gurú” no significa ser perfecto o sabelotodo. El gurú es aquel que guía y camina con honestidad. Alguien que disipa la oscuridad dando ejemplo. Por eso es importante que los padres reconozcan sus errores y muestren capacidad de curiosidad y de seguir aprendiendo por muy adultos que sean. Sus hijos se sentirán inspirados e seguirán el ejemplo.

Libro El pequeño gurú© Ed. Destino

Habláis sobre los sherpas, y cómo ayudan en algunos momentos del camino, pero poniendo el foco en que los objetivos los tiene que conseguir uno mismo. ¿Puede ser esta idea una llamada a la responsabilidad personal frente a la sobreprotección tan imperante?

Es cierto que los mejores aprendizajes son aquellos a los que llega uno mismo. En la novela Siddhartha, de Hermann Hesse, el protagonista tiene esta misma conversación con Buda. La experiencia de otro te puede iluminar, pero el camino solo lo puedes recorrer tú. Por eso hay que animar a los niños a ser proactivos y curiosos.

Francesc Miralles© Héctor TK
El autor Francesc Miralles

En la India practican la observación y la contemplación, pero los niños occidentales parecen en crisis justamente de lo contrario, de la capacidad de atención. ¿Cómo se les puede ayudar a volver a ella desde la cultura india?

En una sociedad cada vez con más estímulos y pantallas, la mejor forma de cultivar la atención es por eliminación. ¿Cómo podemos reducir el tiempo que pasamos interactuando con nuestros smartphones, televisiones y ordenadores? Lo más efectivo es aumentar el tiempo que dedicamos a otras actividades.

Aunque también en la India el fenómeno de las pantallas está empezando a afectar su capacidad de atención, allí los niños crecen rodeados de pequeños rituales que son, en el fondo, ejercicios de contemplación que les quitan tiempo de estar frente a pantallas. Es clave enseñar a los niños a estar sin hacer nada, a aburrirse, a contemplar un atardecer, a entretenerse de nuevo haciendo una montaña de arena o componer un ramo de flores silvestres, a jugar a juegos de mesa, a pintar y dibujar…

Héctor García© Héctor García
El autor Héctor García

¿Cómo se trabaja la parte emocional del niño cuando hablamos de enseñanzas indias?

La India es la cuna de la espiritualidad, y el yoga, la meditación, el karma… todos estos conceptos forman parte también de nuestra vida en Occidente. Por lo tanto, se trata de conectar al niño con las herramientas y sabiduría de ese trabajo interior. De hecho, los pequeños son mucho más intuitivos y tienen menos prejuicios que los adultos. Son naturalmente espirituales.

En el libro subrayáis de la importancia de la moderación, de la 'vía del medio'. ¿No es pedir casi un imposible a niños y adolescentes cuya parte racional está en plena construcción?

Es difícil convencerles con un discurso. Lo mejor es establecer horarios y límites claros. Y hacerlo con cariño. La prohibición absoluta no suele funcionar, y el "todo vale" tampoco. De ahí que la vía del medio quizás sea también uno de los mejores métodos para educar a los niños.

Niña haciendo mindfulness en la naturaleza© Getty Images

En los últimos años se ha puesto más el foco en la meditación y la respiración en los niños, hay libros de mindfulness para ellos. ¿Qué les aporta ejercitarse en estas prácticas?

Los niños están llenos de energía, como es natural, así que tienden a la agitación. Estas técnicas les pueden ayudar a tomar el control de su cuerpo, cuando están a punto de desbordarse o de causar el caos. Es algo que les vendrá muy bien en las situaciones difíciles de la vida.

Niños en clase de yoga© Getty Images

Dos de los consejos que aporta la obra es "apaga las pantallas" y "no dejes nunca de aprender". ¿Cuál os parece más difícil de llevar a cabo para un niño occidental?

La segunda es muy fácil para nuestros niños, pues la curiosidad está en su ADN. Lo de apagar las pantallas podrán hacerlo con más facilidad si ven que los padres son capaces de hacerlo. Como ya hemos dicho, los pequeños aprenden, sobre todo, por imitación.