Educación

Así es la educación Waldorf que Cristina Pedroche ha elegido para su hija Laia, según una pedagoga: "Se procura que los niños vivan al máximo en un ambiente maternal y familiar"


La reconocida Tamara Chubarovsky, experta en la pedagogía Waldorf, nos explica los beneficios de este sistema educativo, en el que se basa el colegio al que irá la hija de Pedroche el próximo curso


Cristina Pedroche© cristipedroche
21 de julio de 2026 a las 18:02 CEST

Cristina Pedroche ha anunciado que se ha decantado por un colegio Waldorf para su hija, Laia, que acaba de cumplir 3 años. Aunque es el curso que viene, 2026-2027, cuando la pequeña comienza 1º de Educación Infantil, lleva desde febrero en una escuela Waldorf, tal y como ha dado a conocer su mamá. "Elegí este sitio porque, de todos los que visité, fue el que más confianza me dio", explicaba. Y si hay un aspecto que marcó la diferencia a la hora de ganar esa confianza fue que le permitían hacer el período de adaptación junto a su hija y sin poner límite de tiempo; es decir, pudo entrar en clase con ella hasta que la pequeña se sintió segura. "Estuve yendo a la escuela con ella bastantes semanas hasta que cogió confianza con las profes", cuenta en sus redes sociales la presentadora. "Este periodo no solo era para ella, también para mí".

La posibilidad de hacer el período de adaptación a la escuela infantil o al colegio de este modo, en el que uno de los progenitores puede quedarse en clase el tiempo que considere necesario para que su hijo se adapte de verdad a su nuevo entorno y coja confianza y seguridad con los profesores y con sus compañeros, es una quimera en la mayoría de centros escolares. ¿Por qué es tan importante este aspecto y por qué sí está permitido hacerlo así en una escuela Waldorf?

El currículum de la pedagogía Waldorf se corresponde con lo que hoy día también la neurociencia constata como más saludable para el desarrollo y a la vez más eficaz para el aprendizaje.

Tamara Chubarovsky, pedagoga Waldorf especialista en lenguaje y desarrollo infantil

El motivo tiene mucho que ver con la manera de entender las necesidades del niño de la pedagogía Waldorf, en la cual "se procura que los niños vivan al máximo en un ambiente maternal y familiar", especialmente hasta los 3 años, como nos indica Tamara Chubarovsky, reconocida pedagoga Waldorf. "Más que el concepto escuela, se prioriza el concepto maternal y que sea lo más parecido a un hogar".

"Lo más importante en el período antes de los 3 años es reforzar un apego seguro, que los niños se sientan afectivamente contenidos para paulatinamente ir explorando el mundo, gatear, tocar, jugar", nos dice Chubarovsky. "Por eso se cuida especialmente la transición de la mamá a la cuidadora, porque solo si el niño se siente bien y protegido por su madre de día, podrá, relajado y libre de estrés, ir cobrando autonomía".

La pedagoga nos explica que, además, en esta metodología también se valora acompañar a cada uno en sus ritmos y necesidades vitales de movimiento, sueño y alimentación, siempre rodeados de un ambiente cálido y respetuoso. "El ambiente de bienestar es una prioridad", afirma con rotundidad. "Es lo que necesita el cerebro infantil para crecer saludable a nivel físico y psíquico".

Esa es, sin lugar a dudas, la prioridad de toda madre y todo padre para sus hijos cuando comienzan el colegio o cuando van a una escuela infantil. Y ha surtido efecto en la pequeña Laia, a juzgar por las palabras de su mamá: "Fuimos muy poco a poco y ahora está encantada; va unas cuatro horas y, cuando sale, hay veces que no quiere venirse hasta que se da cuenta de que quiere teta y entonces me abraza muy fuerte".

Cristina Pedroche© cristipedroche
Cristina Pedroche celebrando el tercer cumpleaños de su hija, Laia, el pasado 14 de julio

Cómo es la educación en una escuela o en un colegio Waldorf

En la pedagogía Waldorf, como ocurre en otros métodos educativos alternativos, como pueden ser Montessori o Pikler, el centro de todo es el niño y el objetivo no solo es enseñarles contenidos ni seguir al pie de la letra el currículum, sino que lo realmente importante es “lograr un sano desarrollo físico, emocional y mental, así como un despliegue de su individualidad y un despertar de sus talentos”. Con diferencias, se trata de un objetivo común de estas pedagogías “novedosas” (y decimos novedosas por el auge que han experimentado en los últimos años, gracias a un mayor conocimiento de las familias acerca de ellas, si bien surgieron a finales del siglo pasado).

Pero ¿qué es lo que distingue a Waldorf respecto a esos otros modelos educativos alternativos al sistema tradicional? "La pedagogía Waldorf se distingue de otras escuelas activas y alternativas por estar profundamente fundamentada según el desarrollo infantil y estructurada en ciclos o septenios", nos responde Chubarovsky. "Muchas escuelas libres fomentan, al igual que la Pedagogía Waldorf, el movimiento, las emociones y el desarrollo de la individualidad, pero en la pedagogía Waldorf, además, se tiene en cuenta el momento vital donde poner el foco para garantizar un despliegue armónico de cada aspecto".

Muchas escuelas libres fomentan, al igual que la Pedagogía Waldorf, el movimiento, las emociones y el desarrollo de la individualidad, pero en la pedagogía Waldorf, además, se tiene en cuenta el momento vital donde poner el foco para garantizar un despliegue armónico de cada aspecto.

Tamara Chubarovsky, pedagoga Waldorf especialista en lenguaje y desarrollo infantil

La clave es, según nos indica la pedagoga, que el currículum en Waldorf no está elaborado al azar, sino que "se corresponde con lo que hoy día también la neurociencia constata como más saludable para el desarrollo y a la vez más eficaz para el aprendizaje".

-Los septenios: las etapas educativas en Waldorf

1. El primer septenio. Se corresponde con la etapa de educación infantil. “Aquí se prioriza el desarrollo físico y sensorial, con gran libertad de movimiento y contacto con la naturaleza”. Se asemeja mucho a la manera de concebir la educación en los países nórdicos, pues no se enseña de forma explícita nada académico como números o letras. Lo que se prioriza es fomentar el juego libre y la interacción entre niños, en un espacio cuidadosamente preparado por la maestra y el medio de aprendizaje por excelencia es la imitación. "El slogan podría ser se aprende haciendo".

"Se diferencia de otras escuelas libres en que no todo es juego libre y lo que el niño quiera, sino que el adulto vela por las necesidades más profundas de la infancia", puntualiza la especialista en Waldorf. "Se logra un equilibrio exquisito entre estar cuidados, ser guiados y a la vez, desplegarse en libertad. No he visto tanto equilibrio en este aspecto en otras líneas pedagógicas".

2. El segundo septenio. Se corresponde básicamente con la etapa de Primaria y es en este momento cuando se empieza a enseñar como tal, "pero no de cualquier forma, sino a través del arte y el cuerpo". El slogan podría ser, según nos cuenta la experta, sin emoción no hay aprendizaje. "Todo contenido pasa por el corazón y el cuerpo, se experimenta, pinta, dibuja, baila, teatraliza, expresa poéticamente…".

3. El tercer septenio. Se corresponde con Secundaria. "Es el momento donde el foco principal está puesto en que los jóvenes logren un pensamiento libre, autónomo y crítico". El objetivo es que piensen por sí mismos. "En este proceso vemos que no se trata de llenarles la cabeza de conceptos que repitan como loritos, ni tampoco de forzar a que prematuramente ejerzan un pensamiento crítico".

Por todo ello, Tamara Chubarovsky está convencida de que llevar a los hijos a una escuela o a un colegio Waldorf es la mejor inversión que se puede hacer por ellos. Asegura que este tipo de educación deja un poso positivo, aunque solo vayan a una escuela infantil. "Eso les da una salud emocional, fuerza de resiliencia y preparación neurofisiológica que les facilita luego el paso por otras escuelas y deja mella para la vida".