Siempre le ha encantado el deporte y se apunta a cualquier reto que se le ponga por delante, pero el día que Laura Escanes se puso en manos de Crys Dyaz, todo cambió. Su concepto del entrenamiento pasó a ser otro, descubrió que estar en forma va mucho más allá de la estética o de los cánones de la delgadez y se convirtió en una rutina esencial en su vida no solo por los beneficios físicos, sino también por los mentales. Todos hemos escuchado la frase mens sana in corpore sano (una mente sana en un cuerpo sano), pero hasta que no lo experimentas por ti mismo, no eres consciente de lo cierta que es.
En los últimos años, a base de rutina y disciplina, la influencer y comunicadora ha mejorado muchísimo su técnica, y los resultados de su trabajo están a la vista. Con el método de Crys, quien fue deportista de élite y se dedica desde hace años al entrenamiento personal y la fisioterapia en sus centros, ha aprendido a trabajar sus músculos y ha conseguido lo más importante: sentirse bien, fuerte y sana. Ahora, Laura y Crys han dado un paso más y han dejado de ser profesora y alumna/paciente para convertirse en socias con Razo, la aplicación que acaban de lanzar y con la que llevan su método wellness a todo el mundo. Sobre este nuevo proyecto juntas, las claves de sus entrenamientos y su forma de ver el deporte nos han hablado durante un entrenamiento en el centro Crys Dyaz & Co. de La Moraleja.
Cuando Laura encontró a Crys
Laura, ¿cuándo empezaste a entrenar con Crys?
Era septiembre de 2017. En ese momento yo estaba ya trabajando en redes y ella ya estaba entrenando en este centro de La Moraleja. Hablamos por redes y me propuso llevarme la preparación física. Yo siempre había entrenado, pero no muy constantemente, y al empezar con ella fue un match al cien por cien. Ir acompañada de una profesional como Crys y todo el equipo que tiene te hace avanzar muchísimo más que si lo haces por tu cuenta. Desde entonces, somos inseparables.
¿Ha cambiado tu forma de ver el deporte desde que estás con ella?
Muchísimo. No solo por cómo he cambiado o no físicamente, que para mí es secundario, sino por cómo me afecta mentalmente. Yo antes vinculaba mucho el deporte a la estética, y con Crys, con quien empecé siendo casi una adolescente, he pasado por muchas etapas (embarazo, posparto…) en las que he podido conocerme muchísimo más a mí misma y he aprendido a ver el deporte como una parte más de mí. La mente se te configura de una manera totalmente distinta. Es curioso porque puedes pensar que tendrás menos energía por entrenar y que estarás más cansada, pero a mí me pasa al revés.
"Llevábamos muchos años pensando qué podíamos hacer juntas. Sentimos una admiración mutua y queríamos juntar energías", dice sobre su nuevo proyecto deportivo con Crys
¿Cómo ves a la Laura que empezó en comparación con la Laura de ahora?
Mi técnica era muy diferente a la de ahora y, además, me daba miedo coger una mancuerna que fuera de más de tres kilos porque decía: “Ay, no, que me voy a poner grande”. Todo este pensamiento creo que ha cambiado mucho en las mujeres en general, porque antes no le dábamos la importancia que tienen el ejercicio de fuerza y sus beneficios de cara a cuando nos hacemos mayores. Me acuerdo perfectamente de cuando empecé a grabar los entrenamientos: me sentía superorgullosa, pero ahora lo veo con distancia y me doy cuenta de lo que hace la constancia. Ahora estoy entrenando cuatro veces por semana y cuando empecé, a lo mejor, entrenaba tres días, a la semana siguiente no podía… No era tan constante como ahora. Comparas a esa mini Laura con lo que hemos conseguido y siento un orgullo tremendo.
¿Qué te anima a entrenar los días que da pereza?
Pues mira, hay algo que me dice mucho mi pareja, que es deportista de élite (el esquiador Joan Verdú), y es que cuando no está la motivación tienes que tirar de disciplina. También pienso mucho en la sensación de después, porque nunca recuerdo haber acabado de entrenar y estar peor que cuando empecé; siempre es un chute de energía. Puedes terminar reventada de un entreno potente, pero la energía que desprendes es muy distinta. Es también la satisfacción por haber superado a tu mente. En esos momentos en los que te está diciendo “no lo hagas, no lo hagas”, tú decides plantarle cara e irte a entrenar. Y esa sensación de ver que al final he podido me encanta.
Una unión de energías
Ahora, con Crys, has dado un paso más y os habéis hecho socias. ¿Cómo ha surgido?
Llevábamos muchos años pensando qué podíamos hacer juntas: quizá un centro en Barcelona o algo distinto... Nos venían mil cosas a la cabeza. Sentimos una admiración mutua y queríamos ver de qué manera juntar energías. Siento que es un paso natural y que, encima, esté relacionado con el deporte, algo con lo que en este momento vital no puedo sentirme más identificada, creo que es perfecto.
"No es crear un imperio, es crear un movimiento en el que la gente sepa que el deporte es de todos y para todos", explica la entrenadora y fisioterapeuta
¿En qué consiste?
Hemos creado la aplicación Razo para dar todos los servicios que ofrece Crys Dyaz en sus centros en Madrid a la gente que no vive aquí, que viaja mucho o no se puede permitir tener un entrenador personal cada día. Tiene un precio más asequible que el entrenamiento en el centro y te da acceso a un plan muy detallado. Se adapta a tus objetivos, a tu tiempo y al material que tengas en casa.
Sus rutinas infalibles y sus ejercicios de “amor-odio”
¿Cuál es la rutina que mejor te funciona?
Entreno entre tres y cuatro días a la semana. Lo voy adaptando un poco al nivel de trabajo y viajes. Dentro de eso, como mínimo dos días entreno solo glúteo, otro día pierna y un poco de full body y otro, tren superior. Basándome en eso, tengo mis ejercicios favoritos y los que odio —ríe—. Odio profundamente, pero todas las semanas lo hago, el hip thrust. Ya solo el hecho de pensar en montar la barra y los discos me da una pereza tremenda. Pero bueno, ahí hay muchas modalidades, puedes hacer hip thrust unilateral con una mancuerna o con la Smith, la máquina donde está ya la barra montada. También odio las búlgaras —ríe—. Sin embargo, el step up me gusta muchísimo. Me gustan más los ejercicios unilaterales que una sentadilla, por ejemplo la de sumo, pero están ahí. Son básicos.
"Antes vinculaba el deporte a la estética, y con Crys he podido conocerme muchísimo más a mí misma y he aprendido a ver el entrenamiento como una parte más de mí"
¿Cuál es tu próximo reto dentro del deporte? Porque tú te animas a todo: bici, escalada…
El deporte ya forma parte de mi día a día, y no solo eso, sino el hacer cosas nuevas. Hace un año empecé a ir en bici porque mi novio hace mucha bici también, y con mis amigas aquí en Madrid voy a hacer rutas. Cualquier plan que sea de deporte con gente es un sí rotundo. En mi mente tengo objetivos, quizá un Ironman o un HYROX.
¿Cuidas mucho la alimentación?
Me cuido, pero porque he aprendido, no porque siga una dieta ni tenga un menú pautado. Priorizo muchísimo la proteína, pero me gusta comer de todo. Disfruto muchísimo de la comida. También me gusta ir a restaurantes y darme caprichos. Nunca he sido de comida basura ni de comer solo dulces. Entonces, en ese sentido lo tengo muy fácil porque me gusta comer de todo.
La revolución del método de Crys
Crys, ¿cómo ves la evolución de Laura desde que empezó a entrenar contigo hace nueve años?
Llegó siendo una niña, con sus inseguridades, con mucho tiempo sin hacer ejercicio y con una serie de objetivos a nivel deportivo, y ha ido evolucionando, entendiendo lo que para mí son el wellness y el deporte como un cuidado integral de la salud, donde prioriza el entrenamiento porque sabe que, cuando entrena, se siente fuerte física y mentalmente. Empezamos haciendo un entrenamiento más de corrección postural, técnico, y ahora mismo ya estamos haciendo entrenamientos de fuerza principalmente, con una gestión de cargas importante, y podemos decir que Laura es una “pro” del deporte.
Y ahora habéis sacado vuestra aplicación.
Siempre decíamos que teníamos que montar algo juntas y de una manera orgánica ha surgido crear Razo, que es un proyecto híbrido donde trabajamos el entrenamiento personal a través de lo digital, acercando el concepto que tenemos en nuestros centros con fisioterapia, entrenamiento y nutrición de una manera personalizada. Está basado en nuestro método Crys Dyaz & Co., con el que abordamos desde personas que no han hecho ejercicio hasta personas que entrenan y deportistas de élite, pasando por la mujer durante la menopausia, el embarazo, el posparto, pacientes oncológicos, gente con lesiones…
Ya has creado un imperio. ¿Cuántos centros tienes ya?
Tengo cinco centros y para 2027 seguramente llegue alguna sorpresa. Pero, al final, no es crear un imperio, es crear un movimiento en el que la gente sepa, a través de la visibilidad que tenemos en redes sociales, en prensa y ahora también con la aplicación Razo, que el deporte es de todos y para todos y que hay espacio para todo el mundo. No se trata de meter más piedras en la mochila de quehaceres en nuestro día a día, sino de elegir las piedras necesarias que te hagan bien para poder construir tu vida desde el punto de vista de la salud.
Los entrenamientos de una entrenadora
¿Y cuál es tu próximo reto? Ya no solo empresarial, sino deportivo, porque tú no paras.
He hecho tres HYROX, varias medias maratones y voy a hacer otro HYROX el año que viene con mi madre, de 69 años. Es un reto muy bonito para mí. Y luego, pues todas las cosas que surjan a nivel deportivo. Es verdad que ahora estamos centradas en Razo, porque mi objetivo es instaurar lo que yo tengo en mi día a día en el mayor número de personas posible. Empezamos por España, pero vamos a crear una revolución.
¿Cómo entrena una entrenadora como tú? ¿Cómo son tus rutinas y cuándo sacas tiempo siendo madre de tres hijos y empresaria?
Entreno el noventa por ciento de los días a las siete de la mañana porque es cuando mis tres hijos todavía duermen. Lo hago con nuestros entrenamientos en directo de la plataforma, donde combino fuerza, entreno más funcional y cardiovascular. Luego, un día a la semana salgo a correr, y también entreno en nuestros centros con uno de nuestros entrenadores. Más o menos así es mi rutina seis días a la semana. Además, intento llegar a 10.000 o 12.000 pasos al día. Me parece importante que la gente entienda que no solo hablamos de la hora que entrenas, sino de las otras 23. Ese entrenamiento invisible, ese movimiento más allá, ese alimento que ingieres y ese momento que dedicas al descanso.












