Laura Escanes es cada día más consciente de lo gratificante que resulta cuidarse por dentro y por fuera. Aparte de tener siempre a mano y presente la lista de cosas que la hacen feliz, la influencer, que ahora también es socia de Crys Dyaz en el universo deportivo con la app de entrenamiento inteligente Razo, no abandona sus rutinas de belleza y bienestar. La bici forma parte ya de su día a día, como lo hacen también los entrenamientos de fuerza.
Laura persigue la naturalidad y por eso, entre otras cosas, ha optado por devolver a su melena su textura y color originales. Se ha vuelto a poner extensiones para dejar crecer su cabello después de haberse desecho de los últimos restos de keratina que quedaban en su pelo con un buen corte. Además, cuida a diario su piel y sigue siendo fiel a terapias como la de la luz roja para bajar revoluciones antes de acostarse.
El ice bath también forma ahora parte de su rutina y muchas de estas cosas han quedado recogidas en una de sus últimas publicaciones en redes sociales. Esa que ha querido titular: "Mi kind of selfcare" (mi tipo de autocuidado). Nos hemos puesto en contacto con dos psicólogos para saber qué repercusión tienen gestos como los que Laura retrata en nuestra salud mental. Y te adelantamos que son más beneficiosos de lo que crees.
El autocuidado de Laura Escanes según la psicología
El autocuidado tiene un poder muy importante sobre la salud mental en palabras de Antoni Grau, psicólogo y vicepresidente de Wemind Cluster. Para el experto, "es una forma de apostar por nosotros, de dedicarnos tiempo y de desearnos lo mejor".
El especialista nos recuerda que el autocuidado es lo primero que desaparece, por ejemplo, en una depresión. Por eso, tienen sentido afirmaciones como la de la psicóloga, experta en terapia EMDR y fundadora del Centro de Psicología Integral Torrelodones, Paola Rivera, quien asegura que "cuidar nuestra piel o disfrutar de un momento de tranquilidad pueden parecer gestos insignificantes, pero tienen un valor psicológico importante cuando los vivimos con conciencia y presencia".
Según la experta, "el autocuidado empieza cuando dejamos de vivir en piloto automático y empezamos a estar presentes en nuestra propia vida. No consiste en añadir más obligaciones a nuestra agenda, sino en aprender a escucharnos, reconocer nuestras necesidades reales y encontrar pequeños espacios para atenderlas, dentro de nuestras posibilidades".
¿Por qué cuidar nuestra piel y nuestro cuerpo nos puede hacer ser más felices?
"Nuestro cuerpo no es simplemente algo que tenemos que cuidar para vernos bien; es el lugar desde el que vivimos, sentimos, nos relacionamos y experimentamos el mundo. Cuidarlo es también una forma de cuidarnos emocionalmente", sostiene Paola. Confirma que "cuando dedicamos un tiempo a nuestra piel, descansamos, nos movemos o alimentamos de forma saludable, estamos enviándonos un mensaje: soy importante, merezco atención y mi bienestar importa".
"Me gusta entender el cuerpo como nuestro templo, no desde una perspectiva estética, sino como ese lugar que nos acompaña durante toda la vida y que merece ser habitado, escuchado y respetado. A veces solo nos acordamos de él cuando duele, cuando nos sentimos agotados o cuando deja de responder como esperamos. Sin embargo, aprender a escuchar sus señales nos permite reconocer antes lo que necesitamos", recuerda la especialista.
Algunos matices importantes
A pesar de lo anterior, Paola considera interesante señalar que es importante distinguir entre cuidarnos y someternos a una nueva exigencia. "Si una rutina de belleza se convierte en una fuente de ansiedad porque nunca nos vemos suficientemente bien, ha dejado de cumplir su función. El autocuidado debería ayudarnos a sentirnos mejor, no a convencernos de que siempre tenemos algo que corregir", diferencia la experta.
Grau coincide con ella: "No podemos reducir cuanto nos queremos a nuestra propia imagen", advierte. Señala que "llegar a un estado razonable de felicidad es mucho más complejo y requiere trabajar en diferentes frentes". Ahora bien, sí confirma que "dedicarnos un rato a nosotros, frente a las obligaciones, tareas y dedicación a los demás, en sí mismo, puede contribuir a que nos sintamos más felices".
Las verdaderas claves del bienestar mental
Según Antoni, el bienestar mental depende principalmente de "mantenernos conectados con nuestras relaciones personales, con nuestra comunidad y con nuestra familia, pero también conectados con un propósito de vida, con el entorno natural y con nuestro cuerpo sin olvidar nuestra espiritualidad, le demos a esta la forma que le demos".
Paola coincide y suma un aspecto más: la autocompasión. "Aceptar que no podemos con todo, que hay días en los que estamos más cansados o vulnerables y que no siempre vamos a llegar a todo. Cuidarnos implica reconocer nuestros límites sin convertirlos en un motivo para castigarnos".
En definitiva, para Paola el autocuidado "no consiste en construir una versión perfecta de nosotros mismos, sino en aprender a acompañarnos mejor en la vida que tenemos". Recuerda que "no siempre podemos cambiar nuestras circunstancias, pero sí podemos intentar introducir pequeñas decisiones cotidianas que nos acerquen a la persona que queremos ser y a la vida que queremos vivir".
La experta concluye: "Cuidar nuestra salud mental también es cuidar nuestros vínculos, vivir de acuerdo con nuestros valores y reservar espacio para las cosas que dan sentido a nuestra existencia".











