La combinación de jengibre y cúrcuma se ha convertido en una de las fórmulas naturales más populares para combatir la inflamación, aliviar molestias articulares y mejorar las digestiones. Presente en suplementos, infusiones y preparados funcionales, esta mezcla tiene cada vez más interés tanto en el ámbito del bienestar como en el de la nutrición. Pero, ¿realmente funciona? ¿Qué dice la evidencia sobre sus propiedades? ¿Se puede tomar a diario? Y, sobre todo, ¿tiene contraindicaciones?
La farmacéutica Meritxell Martí analiza qué hay detrás de esta combinación, cómo actúan ambos ingredientes en el organismo y cuál es la forma más eficaz y segura de consumirlos.
Qué propiedades tiene el jengibre
"En los suplementos y cuando hablamos de jengibre estandarizado como tal, se usa la raíz de Zingiber officinale", explica Meritxell Martí. Se trata de una planta muy utilizada tanto en la cocina como en la suplementación. "Una de las propiedades más inmediatas es la digestiva, antiinflamatoria y antioxidante, aunque el beneficio más conocido y utilizado es mejorar el equilibrio digestivo", señala la experta.
El jengibre se utiliza especialmente para facilitar las digestiones, sobre todo de comidas grasas, y también como apoyo frente a molestias articulares. Además, se le atribuye un efecto antioxidante que ayuda frente al estrés oxidativo.
"Otra de las opciones muy usadas y conocidas es la de mejorar las náuseas y mareos, sobre todo en el embarazo o incluso debido a fármacos o viajes", añade la farmacéutica.
Qué hace la cúrcuma en el organismo
La cúrcuma, conocida científicamente como Curcuma longa, es una especia muy utilizada en la cocina asiática. En este sentido, Meritxell Martí nos aclara que "si bien se trata de una especia, cuando hablamos de suplementación es importante utilizar extractos estandarizados en curcuminoides, ya que la especia como tal tiene una concentración muy baja y menor biodisponibilidad", explica Martí quien añade que "siempre es aconsejable añadirla con piperina ya que con ella mejora su absorción".
La cúrcuma destaca principalmente por su capacidad antiinflamatoria. "Ayuda a modular procesos inflamatorios en el organismo, sobre todo en casos de dolor articular o inflamación crónica de bajo grado". A esto se suma una importante acción antioxidante y digestiva. "A nivel digestivo mejora la producción de bilis y así favorece la digestión de las grasas".
Por qué se combinan jengibre y cúrcuma
La mezcla de ambos ingredientes no es casual. Según explica la farmacéutica, juntos potencian sus efectos. "Van a hacer sinergia y conseguimos una mayor eficacia antiinflamatoria y digestiva, incluso también para ayudar a reducir el dolor articular", señala.
Esta combinación tiene además una larga tradición. "La combinación de estos dos ingredientes se asocia a lo utilizado en la medicina tradicional india". Martí, quien tiene su propia línea de suplementación, UNIQUE, explica que esta sinergia también se está utilizando en formulaciones actuales.
¿Realmente ayudan a reducir la inflamación?
"Sí, ayudan a modular la inflamación, especialmente en procesos de inflamación de bajo grado", insiste la farmacéutica. Ambos ingredientes actúan por mecanismos diferentes. "La cúrcuma, gracias a los curcuminoides, tiene la capacidad de modular mediadores, como pueden ser las citoquinas proinflamatorias y las enzimas implicadas en la inflamación".
En el caso del jengibre, la acción se debe principalmente a los gingeroles. "También actúan en esta vía antiinflamatoria y mejoran el confort a nivel digestivo y articular".
Cómo deben consumirse para que sean efectivos
La forma de consumo es clave para conseguir resultados "Los puedes añadir en suplementos ya que estos son los que tendrán el contenido exacto y con los activos necesarios para que sean efectivos", explica. Esto permite garantizar una dosis concreta y estable de principios activos.
Aunque también se pueden consumir en su forma natural, la farmacéutica advierte de algunas limitaciones. "Si deseamos tomarlos del producto natural, puede ir también bien, pero el contenido del jengibre y cúrcuma debería ser más alto y con ello el riesgo de irritación o molestias digestivas".
Por eso, considera que "si hablamos de efectividad y seguridad sin duda el suplemento es lo ideal y, si es posible combinado, con piperina, ya que estimula tanto la efectividad como la absorción".
En cuanto a la cantidad, explica que "las dosis en suplementos estandarizados suelen ser de 500 a 1000 mg de extracto, que suele corresponder a 50 a 150 mg de curcuminoides". Respecto al jengibre, "las dosis suelen ser de 250 a 1000 mg al día, con un estandarizado de gingeroles del 5 al 20%".
¿Se pueden tomar todos los días?
"Se puede tomar a diario e incluso para un efecto antiinflamatorio más eficaz se debería tomar a diario durante cierto periodo de tiempo", explica Martí. La farmacéutica señala que en los suplementos "la dosis está controlada, constante y adaptada a la ingesta durante largos periodos de tiempo".
En cambio, "si vamos a tomar la especia directamente se debe tener en cuenta las molestias digestivas que puede acarrear a largo plazo, por lo que no lo aconsejo a no ser que estemos acostumbrados a estos alimentos picantes de por sí", aconseja la especialista en farmacia.
También recuerda que hay que tener en cuenta posibles interacciones y situaciones individuales antes de iniciar una suplementación continuada. Por ello, lo más conveniente es consultar con un profesional sanitario como puede ser el farmacéutico.
Cuánto tiempo tardan en notarse los efectos
Los efectos no son inmediatos, especialmente cuando se busca reducir la inflamación. "Es un efecto progresivo, sobre todo en cuanto a la inflamación", explica. En cambio, sobre la digestión sí pueden notarse antes.
Generalmente, "se empieza a notar a partir de la segunda o tercera semana", aunque esto depende de la concentración de activos y del resto de ingredientes presentes en la fórmula. Por eso, cuando el objetivo es aliviar inflamación o dolor articular, "aconsejamos tomarlo al menos durante varias semanas o incluso meses".
Contraindicaciones y precauciones
Aunque se consideran ingredientes naturales, no están exentos de contraindicaciones. "Cuando las dosis son altas, se toman sin control o en personas con diferentes patologías podrían aparecer algunas contraindicaciones", advierte Martí.
En el caso de la cúrcuma, explica que "puede potenciar el efecto de los anticoagulantes en dosis altas". También señala que "en problemas de cálculos biliares, al estimular la secreción de bilis, puede complicar este problema".
Además, "no se aconseja durante el embarazo y puede interferir en la ingesta de antidiabéticos, antiinflamatorios y anticoagulantes".
El jengibre también tiene sus contraindicaciones. La boticaria indica que "puede interferir con los anticoagulantes y provocar hipotensión". También insiste en que "es importante controlar la dosis en el embarazo".
Por último, recuerda que ambos productos pueden provocar irritación digestiva si se toman durante mucho tiempo o en exceso. "Pueden dar acidez o diarrea leve", concluye.












