Todas conocemos los omega 3 y 6, esas sustancias presentes en algunos alimentos como el pescado azul, aceites, frutos secos y semillas que son buenas para el corazón y para el cerebro. Pero quizá no sabemos que hay otro tipo de omegas que también son necesarios y de los que no hablamos tanto. Nos referimos a los omega 7 o 9. Pero antes de hablar de ellos, veamos exactamente qué son estas sustancias tan necesarias para nuestra salud.
¿Qué son los omega?
"Cuando nos referimos a ellos, hablamos de lípidos, es decir, de ácidos grasos fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Estos lípidos desempeñan funciones esenciales, ya que forman parte de las membranas celulares, intervienen en el metabolismo hormonal y contribuyen al equilibrio metabólico general del cuerpo", nos explica la farmacéutica Meritxell Martí.
Desde un punto de vista nutricional, estos ácidos grasos se clasifican en esenciales y no esenciales. "Los ácidos grasos esenciales son aquellos que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y que, por tanto, deben aportarse necesariamente a través de la alimentación", añade la experta. Por su parte, los ácidos grasos no esenciales son aquellos que el cuerpo sí puede producir por sí mismo a partir de otros nutrientes.
Aunque esta diferenciación es importante, en la práctica ambos tipos de lípidos resultan relevantes para mantener un metabolismo adecuado. Por ello, "siempre recomendamos asegurar un aporte suficiente de ácidos grasos a través de la dieta, ya que esto contribuye a garantizar la disponibilidad mínima necesaria para el correcto funcionamiento del organismo", indica la boticaria quien nos detalla a continuación cómo distinguirlos.
¿Por qué es importante que incluyas omega 7 y 9?
Dentro del grupo de ácidos grasos esenciales tenemos el omega 3, concretamente ALA (ácido alfa linoleico de origen vegetal) que es además principal y esencial, el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico). También son esenciales el omega 6, concretamente, el GLA (ácido gamalinoleico ), LA (ácido linoleico). Entre sus funciones destacan la regulación de la inflamación, su papel como componentes de las membranas celulares y su contribución al desarrollo cerebral y visual.
En el grupo de no esenciales tenemos el omega 7, concretamente el palmitoleico y el omega 9 o ácido oleico. Aunque el organismo puede sintetizarlos, su presencia en la dieta también resulta beneficiosa. Estas sustancias cumplen funciones clave: no solo aportan energía y forman parte de la reserva energética del cuerpo, sino que también contribuyen a la estructura y estabilidad de las membranas celulares.
Además, el omega 7 se asocia con la salud de la piel y las mucosas y con la regulación del metabolismo, mientras que el omega 9 está relacionado con la salud cardiovascular y el buen funcionamiento celular. Aunque son menos conocidos que otros omegas, desempeñan un papel igualmente importante en el equilibrio y mantenimiento de la salud.
Necesarios para la memoria y la concentración
Los ácidos grasos desempeñan un papel especialmente importante en la salud cerebral. "El cerebro es un órgano con un elevado contenido lipídico; en concreto, está formado por un 60% de grasas, y una parte fundamental de su estructura y de su actividad depende de la presencia de grasas de calidad en la dieta. Los ácidos grasos contribuyen a mantener la fluidez y estabilidad de las membranas neuronales, favoreciendo así la correcta transmisión de los impulsos nerviosos y la comunicación entre neuronas", nos explica Meritxell Martí.
Gracias a esta función estructural y funcional, un adecuado aporte de ácidos grasos puede contribuir al mantenimiento de procesos como la concentración, la memoria, la agilidad mental y el rendimiento cognitivo en general. Además, participan en mecanismos relacionados con el equilibrio inflamatorio y con la protección de los tejidos nerviosos, aspectos también clave para la salud cerebral a medio y largo plazo.
"Es por ello que no solo se trata de hablar de omega 3 , sino de un aporte completo de ácidos grasos, es decir, de lípidos para conseguir un entorno rico en estos para una buena salud cerebral".
Omega 3, 6, 7 y 9: por qué actúan en sinergia
"Los diferentes tipos de omega actúan de forma sinérgica, aparte de que cada uno pueda tener una acción más específica, lo más importante es el equilibrio de los cuatro tipos", señala la especialista en farmacia. Así, cuando los tomamos en proporciones adecuadas, se consigue un entorno antinflamatorio. Por ello, no conviene hablar solo de omega 3, sino que tenemos que asegurar en nuestra dieta los diferentes tipos de ácidos grasos para "mejorar la estructura y la fluidez de las membranas celulares, la conectividad entre las células y regular el metabolismo en general".
"Hay que tener en cuenta que con la edad la composición lipídica del cerebro varía, y eso influye en el rendimiento cognitivo. Con el correcto equilibrio de omegas se ayuda a preservar la estructura y funcionalidad de las neuronas, así se contribuye al mantenimiento de las capacidades cognitivas con el tiempo", afirma Meritxell Martí.
Con qué sustancias combinar los omega para tener más memoria
Es importante combinar los omegas con otros nutrientes como antioxidantes, vitaminas y fosfolípidos, ya que estos forman parte de la grasa estructural de nuestro cerebro y potencian su función. La farmacéutica sugiere esta mezcla con los omegas:
- Antioxidantes (como la vitamina E y los flavonoides): protegen los ácidos grasos frente a la oxidación, evitando su deterioro.
- Fosfolípidos (fosfatidilcolina y fosfatidilserina): facilitan la integración de los omega en las membranas celulares, especialmente a nivel cerebral.
- Vitaminas del grupo B (B6, B12 y ácido fólico): apoyan el sistema nervioso, el rendimiento cognitivo y el equilibrio emocional.
- Vitamina D: complementa la acción de los ácidos grasos y contribuye al buen funcionamiento general del organismo.
- Adaptógenos (como el reishi): ayudan a mantener el equilibrio metabólico e inflamatorio.
¿Cómo incorporar estas sustancias a nuestra dieta?
Para cumplir con estas recomendaciones, Meritxell Martí nos aconseja una dieta variada y equilibrada, rica en pescado azul como el salmón, la sardina o la caballa; frutos secos y semillas como las de chía y lino; aceite de oliva virgen extra y otros aceites vegetales. Además, aconseja tomar aguacate y aceitunas muy ricas en omega 9, así como cacao, ya que contiene alto contenido de antioxidantes. Asimismo, añade la yema de huevo, ya que es rica en fosfolípidos.
Asimismo, también podemos añadir suplementos, ya que puede ayudar a garantizar un aporte adecuado y equilibrado de estos lípidos. Para ello, "es importante escoger un suplemento de calidad, con un perfil lipídico completo y adaptado a las necesidades de cada persona", concluye la farmacéutica que cuenta con su propia marca de suplementos, como UNIQUE PINK OMEGA, que aporta omegas del tipo 3, 6, 7, 9 a través de aceites vegetales, así como reishi y glicina.










