Nuestro experto lo confirma

El hábito de Michelle Pfeiffer (67) para envejecer bien: lo practica cada día, influye en su forma física, su piel y le da claridad mental


La actriz ha revelado cuál es el secreto para mantener un aspecto tan saludable y envidiable a su edad


Retrato de Michelle Pfeiffer con el pelo liso, blusa blanca mirando a cámara © Getty Images
17 de marzo de 2026 a las 12:27 CET

Muchos de los rostros más conocidos en el cine, televisión, radio, pasarelas, así como escritoras o influencers se han convertido en verdaderas prescriptoras de hábitos saludables. Comparten sus rutinas en entrevistas, podcast o redes sociales y los lectores extraemos una valiosa reflexión: cuidarse es prioritario porque no solo mejora la salud física, también la mental. Esta vez ha sido la actriz estadounidense Michelle Pfeiffer, de 67 años quien nos ha recordado cómo envejecer bien. 

Michelle Pfeiffer y John Malkovich en la película 'Las amistades peligrosas'© Getty Images

Mundialmente conocida por su participación en películas como Las Amistades Peligrosas (1988), Batman Returns (1992) o Mentes peligrosas (1995), entre muchas otras, la actriz puede presumir de un físico envidiable cuando casi roza la séptima década de su vida. Su buen aspecto y la serenidad que destila no es fruto de un tratamiento milagroso, sino de un hábito que mantiene desde siempre y que ha revelado recientemente en una entrevista con Fox News Digital, mientras promocionaba su nueva serie The Madison. 

Retrato de Michelle Pfeiffer

La rutina de bienestar de Michelle Pfeiffer

Al preguntarle por su rutina de bienestar y su secreto de longevidad, Pfeiffer ha sido muy clara: ejercicio físico diario. Como sostiene la intérprete, la genética influye, pero cuidarse es realmente lo que hace que vivamos más años y que los vivamos bien. 

También reveló que cuida mucho su alimentación, que dejó de fumar hace años y que intenta mantener una actitud positiva frente a la vida. Pero que mantenerse activa físicamente mediante el deporte es clave para poder estar bien. 

Para ella, sudar un poco cada día beneficia todo el organismo: la piel, el buen funcionamiento del cerebro, el estado de ánimo, la claridad mental… De hecho, afirma que moverse la ayuda a estar despejada y con buen talante. 

Los efectos positivos de esta buena costumbre de Michelle Pfeiffer no son un secreto. Los expertos insisten en que hacer ejercicio con regularidad es básico en nuestro bienestar, en la prevención de enfermedades y en la longevidad. 

Michelle Pfeiffer en el desfile de Saint Laurent en la Fashion Week de Paris 2026© Getty Images

Su buena costumbre la avala la OMS 

La Organización Mundial de la Salud recuerda que moverse con regularidad ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes o las cardiovasculares y también mejora el estado de ánimo. Entre sus recomendaciones destaca que los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada (o 75-150 de intensidad alta) y añadir ejercicios de fuerza al menos dos días a la semana.

Sin embargo, la inactividad sigue siendo elevada. Se estima que el 31% de los adultos no alcanzan estos niveles mínimos, lo que refleja el peso del sedentarismo en el día a día. Por eso, más allá de cumplir cifras exactas, el objetivo debe ser evitar pasar demasiado tiempo sin moverse. Ya que cada movimiento cuenta

Mujeres haciendo ejercicio para la espalda© Getty Images

Diferencia entre actividad física y ejercicio físico 

Conviene tener claro que no todo movimiento es lo mismo, aunque, como decíamos, todo suma. La actividad física engloba cualquier gesto que pone el cuerpo en marcha y activa músculos y articulaciones de forma natural: caminar al trabajo, subir escaleras en lugar de usar el ascensor o incluso bailar en casa. Son acciones cotidianas que, aunque parezcan pequeñas, tienen un impacto real en la salud a medio y largo plazo.

En cambio, el ejercicio físico implica una intención más concreta: hay planificación, cierta intensidad, repetición y una selección de movimientos con un objetivo determinado. “Aquí entra en juego la planificación, la intensidad y la repetición, lo que permite conseguir resultados más rápidos y duraderos”, explica Daniel Galindo, licenciado en Ciencias del Deporte y de la Actividad Física y director de innovación y experiencia de VivaGym Group. Practicar deporte, salir a correr o entrenar en un centro deportivo son ejemplos claros. Este tipo de práctica no solo mejora la forma física, también favorece el descanso, reduce molestias, aumenta la resistencia y mejora la concentración.

Grupo de mujeres haciendo ejercicio en ropa deportiva© Louis-Paul Photo - stock.adobe.com

Los beneficios de la actividad y ejercicio físico en personas mayores 

Ya que hemos puesto de ejemplo los efectos positivos de moverse a Michelle Pfeiffer, que con 67 años afirma hacer ejercicio cada día, también queremos saber cuáles son los beneficios exactos de este hábito en personas mayores. 

“El ejercicio físico regular tiene innumerables beneficios, independientemente de la edad, pero la salud y el bienestar son especialmente importantes a medida que envejecemos. Volver al gimnasio como adulto mayor -o empezar por primera vez- puede parecer desalentador, pero una vez que cojas el ritmo adecuado, desearás haber empezado antes”, afirma Daniel Galindo.

A partir de esta base, cada vez hay más evidencia de que incorporar el entrenamiento en edades avanzadas no solo es posible, sino recomendable, siempre adaptándolo a las capacidades individuales y manteniendo la constancia. Porque cuando se convierte en un hábito, tiene todos estos impactos en nuestro cuerpo: 

  1. Fortalece articulaciones y ligamentos. El ejercicio ayuda a mantener la densidad ósea y contribuye a reforzar articulaciones y tejidos, reduciendo el riesgo de problemas como la osteoporosis.
  2. Reduce el riesgo cardiovascular. La actividad física favorece el control de la tensión, mejora el perfil del colesterol y ayuda a regular la glucosa, protegiendo frente a enfermedades del corazón.
  3. Disminuye el riesgo de caídas. Trabajar la fuerza y el equilibrio mejora la estabilidad y la coordinación, lo que reduce la probabilidad de caídas y lesiones.
  4. Mejora la salud mental. El ejercicio contribuye a reducir la ansiedad y la depresión y favorece la función cognitiva, ayudando a mantener el cerebro activo.
  5. Favorece una vida activa y social. Mantenerse en movimiento a través de actividades que resulten agradables permite conservar hábitos, bienestar emocional y relaciones sociales.

Michelle Pfeiffer es el vivo ejemplo de este impacto que subrayan los expertos en actividades físicas y del deporte. Por ello, si queremos envejecer bien, hay que continuar practicando un deporte con regularidad, el que más nos guste y que nos convenga según nuestro estilo de vida, motivaciones y condición, y sumar actividades en el día a día que mantengan nuestro cuerpo en movimiento.

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