Este fin de semana, Máxima de Holanda cumplió 55 años, y este martes ha vuelto a demostrar por qué sigue siendo la reina de los colores vivos y los complementos más llamativos. De hecho, estos dos detalles de estilo son los que han definido el estilismo que ha llevado esta martes 19 de mayo en Limburgo Central, una zona fronteriza con Bélgica y Alemania donde ha visitado Maasgouw, Echt-Susteren, Roerdalen y Roermond junto con el Rey Guillermo. Su objetivo ha sido, entre otros factores, prestar especial atención a la cooperación transfronteriza y la calidad de vida en pueblos y ciudades.
Su visita a Limburgo ha dejado un momento de lo más emotivo y sincero, pues se trata de la primera vez que Máxima aborda la demencia que padece su madre, María del Carmen Cerruti. La Reina de Países Bajos ha mostrado su lado más humano el Limburgo al hablar y brindar su apoyo a los cuidadores informales, es decir, amigos o familiares que se encargan de los cuidados de las personas vulnerables. Según cuenta el medio neerlandés AD, Máxima se ha acercado a hablar con un ciudadano llamado Aloysius que ha contado a la monarca las dificultades que afronta con su madre, que padece demencia. "Mi madre también padece demencia; es una situación muy dolorosa", ha expresado, hablando por primera vez de la enfermedad que también afecta su día a día.
Máxima no está sola, pues atraviesa este complicado capítulo junto a sus hermanos, Juan y Martín, pero la distancia con Argentina hace que la situación sea aún más dolorosa. La última vez que pudo viajar a su país natal fue durante las vacaciones de Navidad, cuando estuvo acompañada por el rey Guillermo Alejandro y sus tres hijas. En septiembre de 2024, la monarca viajó al Río de la Plata para celebrar el 80 cumpleaños de su progenitora, dejando claro que, cada vez que su agenda se lo permitiera, haría el largo viaje para poder estar junto a su familia. Asimismo, Cerrutti pasa largas temporadas junto a su hija y sus nietas en Huis ten Bosch, la residencia oficial de los Reyes en La Haya. Sus palabras llegan para confirmar el duelo y la complicada gestión que está teniendo que atravesar en este aspecto de su vida personal alejada de palacio.
Mostrarse vulnerable ante la demencia no ha sido el único momento cercano de la reina Máxima en Limburgo: también ha tenido frases de apoyo para diversos ciudadanos neerlandeses que afrontan batallas diarias con la enfermedad. Por ejemplo, la monarca escuchó atentamente a Henny, un hombre con una lesión cerebral adquirida que le ha querido contar las deudas que ha contraído a raíz de su diagnóstico. "Sé lo difícil que es. Y no es algo de lo que debas avergonzarte", le ha dicho amablemente Máxima, queriendo reducir así el peso de su culpa y vergüenza.
Tal y como cuenta AD, la reina Máxima conversa, entre otros, con una cuidadora informal, una persona con daño cerebral adquirido y la madre de una hija con discapacidad física. Todos ellos se enfrentan a los mismos problemas: la legislación y la sensación de invisibilidad en la sociedad. "Entiendo perfectamente lo que dices", comenta tras escuchar las historias de los ciudadanos a los que ha atendido en la Casa de Caridad Don Camillo en Roermond. "Cuando todo va bien, en los Países Bajos se vive bastante bien. Pero si surgen problemas, la cosa se complica", ha expresado la monarca.









