Es ardor, fatiga local y congestión muscular. También es esa sensación de que el músculo se hincha durante la serie cuando haces ejercicio. Se llama estrés metabólico y según Alberto Ortegón, doctor en Ciencias del Ejercicio, tienes que saber que es consecuencia de la acumulación de ciertos metabolitos y de los cambios que se producen dentro del músculo cuando el esfuerzo es exigente, se alarga en el tiempo o se realiza con descansos cortos.
A pesar de esto el estrés metabólico, aunque suene a algo negativo, no siempre lo es. De hecho, en palabras de Alberto, "en su justa medida puede formar parte de una respuesta normal e incluso útil del cuerpo al entrenamiento". "Como casi todo en ejercicio, depende del contexto, de la dosis y de cómo se gestione", dice el experto. Descubre cómo puedes "sentirlo" en la medida justa y usarlo siempre a tu favor.
Entrenar mucho no siempre es entrenar bien
"El estrés metabólico bien pautado y planificado puede ser interesante para mejorar el rendimiento a través de ciertas adaptaciones, es decir, el cuerpo detecta este estrés y pone en marcha mecanismos que lo harán mejorar para las próximas ocasiones", explica Alberto. Pero, ¿qué pasaría si se repitiera de manera constante y sin ninguna planificación?
"Cuando una persona acumula demasiada intensidad, demasiado volumen o demasiada frecuencia sin descansar bien, sin dormir suficiente o sin alimentarse correctamente, ese estímulo deja de ser una ayuda y empieza a convertirse en una carga, revela. El ejercicio bien pautado mejora la salud metabólica, la composición corporal y el rendimiento. Pero cuando está mal planificado, puede generar fatiga acumulada, empeorar la recuperación y hacer que el cuerpo entre en una dinámica de desgaste.
Señales de que 'algo no va bien'
Hay varias señales que suelen avisarnos de que algo no va bien. La más evidente, según Alberto, es notar que rindes peor: te cuesta más entrenar, mueves menos carga, te fatigas antes o necesitas más esfuerzo para hacer lo mismo que antes. "También es frecuente notar una sensación de cansancio que no desaparece, piernas pesadas, agujetas demasiado prolongadas o una recuperación muy lenta entre sesiones", dice.
Habla asimismo de algunas sensaciones que pueden pasar desapercibidas pero son muy importantes: dormir peor, tener menos ganas de entrenar, estar más irritable, notar apatía o incluso enfermar con más frecuencia. Lo bueno es que "el cuerpo suele avisar bastante antes de "romperse". ¿Qué pasa? Que, como dice Alberto, "muchas veces confundimos esas señales con falta de motivación y respondemos justo al revés: exigiéndonos todavía más".
Entrenar es tan importante como recuperarse
"El cuerpo no mejora mientras entrenas, mejora cuando tiene tiempo y recursos para adaptarse a ese entrenamiento", advierte Alberto. Asegura que ahí el sueño juega un papel fundamental.
Entrena intenso. Pero entrena tan intenso como puedas recuperarte.
"Muchas veces, el problema no es que la persona esté haciendo un entrenamiento excesivo, sino que está intentando sostener una carga razonable con una recuperación deficiente. Y eso, tarde o temprano, se paga", advierte. Y esto aplica a muchas otras cosas en la vida.
¿Cuánto más duro el entreno, mejores los resultados?: error
Uno de los errores más frecuentes, para Alberto, es pensar que cuanto más duro sea el entrenamiento, mejores serán los resultados. "Hay personas que valoran una sesión por cuánto sudan, cuánto sufren o por lo agotadas que terminan. Pero hay que periodizar los esfuerzos: a veces llegar al fallo muscular, pero otras veces no; a veces llegar al agotamiento del cuerpo, pero otras veces no. Y por supuesto, darle importancia a ese entrenamiento invisible que comentábamos antes: que se podría resumir en un buen descanso y una nutrición de calidad", dice el experto.
No siempre más es mejor. Solo mejor es mejor.
"El ejercicio es una de las mejores herramientas para mejorar la salud, pero solo cuando está bien dosificado. La clave no es entrenar más porque solo así siento que he hecho algo, sino entrenar mejor y tener estrategias para recuperar bien. Porque a veces el verdadero progreso no está en apretar más, sino en dejar de castigar al cuerpo creyendo que eso siempre suma", termina Alberto.













