Ya lo cantaba Leiva y no iba por mal camino: con los pies fríos no se piensa bien. Pero además, según un estudio publicado en 2018 en Journal of Physiological Anthropology, tampoco se duerme bien. Hay dos tipos de personas, las que duermen con calcetines y las que no lo soportan.
Sin embargo, según esta investigación, dormir con calcetines puede hacer que te duermas antes. Los participantes que durmieron con calcetines se durmieron unos 7,5 minutos antes que cuando no los usaban. Esto se llama latencia del sueño: el tiempo que tarda una persona en quedarse dormida.
El estudio sugiere además que dormir con calcetines reduce los despertares nocturnos. Los participantes que usaron calcetines tuvieron casi la mitad de despertares durante la noche. Sin calcetines: 16,3 despertares. Con calcetines: 8,8 despertares. ¡Pero eso no es todo!
También se llegó a la conclusión de que la eficiencia del sueño también mejoraba con calcetines. La eficiencia del sueño es el porcentaje del tiempo en cama que realmente se pasa durmiendo. Y era 32 minutos superior en el caso de los participantes que llevaban calcetines. ¡Ojo porque media horita de descanso extra vale oro en nuestros días!
Nos hemos puesto en contacto con el doctor Alex Ferré Masó, Doctorado y médico especialista en Medicina del sueño tanto de edad adulta como infantil, al que le avala una amplia experiencia de más de 20 años en trastornos del sueño, combinando la actividad asistencial y docente, con la actividad investigadora y de divulgación, como mecanismo de mejora de la calidad de vida de los pacientes con problemas de sueño.
Le hemos consultado si el motivo de todo esto fisiológico. Si es cierto que calentar los pies favorece la vasodilatación en las extremidades, y esto, a su vez ayuda al cuerpo a disipar calor y activar el proceso natural de conciliación del sueño. Es decir, si, en otras palabras, cuando los pies están calientes, el cuerpo entiende que es hora de dormir.
El doctor Ferré nos ha contado que para descansar adecuadamente la temperatura tiene que ser confortable. Invita a la reflexión y nos pregunta si en verano este problema (el de no poder descansar por tener frío en las manos y los pies) es o no frecuente. "No suele pasar", le decimos. "Claro", sostiene. "Las manos y los pies fríos en invierno son nuestra señal para saber que hay que mejorar el confort", agrega.
Para el experto vale lo mismo un pijama más calentito que un edredón y los calcetines también son para él una estupenda idea.
Hay que recordar que, como explica el doctor Jacinto Valverde, internista y divulgador, "el cuerpo necesita descender ligeramente su temperatura interna para iniciar el sueño. No obstante, si el ambiente es demasiado frío, el organismo activa mecanismos para conservar el calor, lo que puede generar despertares frecuentes durante la noche y, por tanto, la dificultad de alcanzar un descanso profundo.
También indica que lo ideal es mantener la habitación a una temperatura estable entre 18 y 20 °C. Asimismo, ingredientes naturales como la melatonina, la valeriana, la melisa o la pasiflora pueden contribuir a la relajación y a un descanso más reparador.
En definitiva, unos pies calentitos no solo ayudan a pensar mejor, sino que también nos permiten dormir más rápido, con menos interrupciones y mayor eficiencia. Así que, si quieres aprovechar al máximo tus horas de descanso, un buen par de calcetines, un pijama cómodo y mantener la habitación a la temperatura adecuada pueden marcar la diferencia. Pequeños gestos que, al final, se traducen en una noche de sueño más reparadora… y un día siguiente mucho más despierto.









