¿Sabías que podría haber problemas de bruxismo relacionados con disfunciones de suelo pélvico y viceversa y que se solucionarían con un tratamiento multidisciplinar y conjunto? Así nos lo ha contado la fisioterapeuta Crys Dyaz, ex nadadora de élite y directora de los centros Crys Dyaz & Co. Asegura que han tenido muchos casos así y le da rabia que en general no se vaya a la causa y se parchee el problema con una férula de descarga cuando, a veces, no es la solución. Nos cuenta que hay estudios y trabajos científicos que exploran relaciones entre bruxismo, disfunciones temporomandibulares (TMD), estrés y ciertas características musculares del tronco y pelvis, aunque la evidencia es escasa todavía.
Para la experta, la valoración y la prevención son indispensables. "Tienes que saber cuál es tu fisiología y cuál es tu morfología de suelo pélvico para poder anticiparte a posibles patologías a futuro que en ningún caso relacionarías con estos músculos", explica.
El bruxismo, como explica Lorena Trinidad Bueno, del equipo asistencial y calidad clínica de Sanitas Dental, "consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, habitualmente durante el sueño, aunque también puede aparecer durante el día en situaciones de tensión o concentración".
"Este hábito genera una sobrecarga constante sobre la musculatura mandibular y las estructuras dentales, lo que puede derivar en desgaste del esmalte, sensibilidad dental, dolor facial o cefaleas recurrentes", asegura. "Al tratarse de un proceso progresivo y silencioso, muchas personas no son conscientes de que lo padecen hasta que los síntomas se intensifican", agrega.
"Fortalecer el suelo pélvico empieza con la forma en la que entrenamos en general", asegura Jorge Lobo, fundador de Piko Studios y manager de personal trainers. "Lo primero es entender que no es un músculo aislado, sino parte de un sistema que trabaja junto al abdomen profundo, el diafragma y la musculatura lumbar", puntualiza. Y advierte: "Si ese sistema no está coordinado, por muchos ejercicios "específicos" que hagamos, no habrá un trabajo real y funcional".
Para el experto, uno de los puntos clave es la respiración. Recomienda evitar bloquear el aire durante el esfuerzo. "Cuando aguantamos la respiración y empujamos hacia abajo generamos una presión excesiva que puede debilitar el suelo pélvico a medio plazo", alerta. "Aprender a exhalar en el momento del esfuerzo y a activar suavemente el abdomen profundo protege mucho más que hacer repeticiones sin control", explica.
Para Jorge, otro aspecto importante es la postura. "Entrenar con una alineación neutra de pelvis y columna permite que el suelo pélvico trabaje en su posición óptima", revela. Esto es, ni en retroversión forzada ni en una exagerada curvatura lumbar. "El exceso de tensión constante tampoco es buena señal", indica. Para él, un suelo pélvico sano es el que sabe activarse y relajarse.
El tercer truco para el experto es progresar en las cargas, y levantar peso con control y conciencia corporal. "La fuerza bien planificada fortalece el suelo pélvico. La presión mal gestionada lo sobrecarga", distingue. Y por último, recomienda escuchar las señales. "Sensación de peso en la zona, escapes de orina al saltar o toser, o molestias persistentes no son normales por entrenar fuerte", apunta. "Son indicadores de que algo no está coordinado", sostiene.
Hay varios estudios en marcha que buscan establecer una relación directa entre el bruxismo y la tonicidad del suelo pélvico y aunque no hay aún hay una evidencia científica clara, en un escenario en el que la medicina funcional va tomando cada vez más protagonismo, el abordaje integral tiene sentido. No es solo hacer deporte para vernos bien sino para sentirnos bien. Es salud mental y buena gestión emocional y esto, a la vez, tiene una repercusión inmediata en determinadas patologías. Al fin y al cabo, la tensión mandibular, como su nombre indica, es tensión ante todo y un suelo pélvico funcional ayuda a aliviar tensión a nivel global, según los expertos.












