Madrugar para entrenar se ha convertido en uno de los hábitos más asociados a la disciplina y al bienestar. Jessica Alba, Kris Jenner y Jennifer Garner son algunas de las celebrities que lo hacen. También Cindy Crawford y, la última en apuntarse, Hiba Abouk. La actriz española ha publicado recientemente un vídeo practicando ejercicio a las 7:30 de la mañana.
A raíz de este nos hemos preguntado, ¿realmente levantarse temprano (incluso antes del amanecer) tiene un impacto positivo en la salud y el envejecimiento? Para responder a esta pregunta, conviene poner en contexto tanto la visión de la medicina de la longevidad como la del entrenamiento físico. Por eso, hemos hablado con dos expertos.
¿Si madrugas para entrenar, envejeces mejor?
Para empezar, hay que entender que, desde el punto de vista biológico, no todo el mundo está diseñado para empezar el día a la misma hora. Como explica el doctor Álvaro Campillo Soto, del área de longevidad en The Beauty Concept, "despertarse demasiado temprano sólo es fisiológico para muy pocas personas con un cronotipo muy concreto".
Para la mayoría, advierte, "no sería saludable porque va en contra de sus ritmos circadianos y no completaría el mínimo descanso nocturno aceptable (7-8 horas de sueño)". Porque, efectivamente, para el experto, el descanso sigue siendo la base: "Sin un sueño reparador, tanto en calidad del mismo, como en cantidad no hay salud, ni envejecimiento saludable".
Esto no significa que entrenar por la mañana sea perjudicial en sí mismo, sino que debe encajar con la biología individual. De hecho, el experto subraya que "no es que madrugar en sí sea mejor para la salud, sino que las personas que genéticamente son más diurnas es más fácil que cumplan con hábitos saludables y tengan un buen descanso nocturno". Es decir, el beneficio no está tanto en la hora como en la coherencia del estilo de vida.
Los ejercicios de inestabilidad y la longevidad
En paralelo, desde el ámbito del entrenamiento, el foco cambia hacia qué tipo de ejercicio se realiza y con qué objetivo. Álvaro Díaz Carazo, entrenador personal y CEO de DicaFit Wellness Club, nos cuenta que ejercicios como el que Hiba ha practicado a las 7:30 de la mañana implican un trabajo intenso del core. En este tipo de ejercicios, “el principal beneficiado dentro de este tipo de gestos es el abdomen”, además de la capacidad cardiovascular cuando se integran en dinámicas más activas.
Álvaro advierte de que este tipo de entrenamiento no permite aumentar la dificultad de forma progresiva, como sí pasa cuando añades peso en el gimnasio, por lo que no es muy eficaz para ganar fuerza a largo plazo. En cambio, funciona más como un ejercicio por intervalos que ayuda sobre todo a quemar calorías, mejorar la resistencia cardiovascular y trabajar la zona del core, siendo más útil para ponerse en forma general que para desarrollar fuerza máxima.
Entonces, ¿qué ocurre cuando combinamos ambos enfoques? La clave vuelve a estar en el equilibrio. Ni madrugar garantiza mejores resultados ni entrenar temprano acelera el envejecimiento saludable si no se acompaña de buenos hábitos generales. De hecho, el propio Campillo Soto insiste en que la rigidez extrema puede ser contraproducente: "Si la rutina es muy estricta y nos genera estrés añadido no será saludable". En cambio, "si establecemos un plan de vida adecuado, pero flexible, el envejecimiento será más lento y saludable".
En definitiva, más que copiar horarios ajenos, la verdadera estrategia pasa por adaptar el entrenamiento y el descanso a las necesidades individuales. Porque, tanto para el rendimiento físico como para la longevidad, la coherencia interna del cuerpo sigue siendo mucho más importante que el reloj.









