El experto Pedro Baños, sobre cómo diseñar una casa para toda la vida: “Una cocina pensada para la jubilación no tiene por qué parecer una cocina adaptada”


Conocemos las nueve claves del CEO de Cocinas Río para diseñar, hoy, la cocina que necesitarás dentro de diez, quince o veinte años: cómoda, segura y sin renunciar al diseño.


Pedro Baños CEO de Cocinas Río © Manolo Yllera
14 de septiembre de 2026 a las 7:03 CEST

Hay una edad, ni siquiera hace falta decir cuál, en la que empezamos a mirar la cocina con otros ojos: ya no basta con que nos guste, tiene que seguir funcionando dentro de diez o veinte años. Y ahí aparece un miedo muy concreto, el de acabar con una cocina "adaptada", de esas que se reconocen a la legua por sus barras y sus superficies antideslizantes, pensada más para cuidar que para disfrutar. No es casualidad que cada vez se hable más de envejecer en casa: la vivienda, y la cocina en particular, son las que tienen que adaptarse a nosotras, y no al revés. Disponer de una cocina para la jubilación, sin embargo, no tiene por qué significar renunciar al diseño ni convertir la casa en una sala de espera.

Hemos hablado con Pedro Baños, CEO de Cocinas Río, sobre cómo debe ser, de verdad, la cocina para cuando seamos mayores. Su respuesta no tiene nada que ver con pasamanos ni con estética hospitalaria: "La clave está en anticiparnos y crear una cocina cómoda, segura y funcional, que nos permita disfrutarla durante muchos años con la misma autonomía", resume. Y añade algo que conviene tener siempre presente: "Desde Cocinas Río apostamos por diseñar pensando no solo en cómo vivimos hoy, sino también en cómo queremos vivir mañana". Estas son sus nueve claves para diseñar hoy la estancia que vas a necesitar dentro de una, dos o tres décadas.

Cocina blanca con distribución paralela, isla de cocina, campana en el techo, muebles sin tiradores y estor blanco© Manolo Yllera

Muebles sin tiradores y con una apertura fácil

Lo primero que cambia, según Baños, ni siquiera se ve a simple vista: es la forma en que se abren los muebles. "Los sistemas de apertura integrados o los muebles con gola permiten prescindir de tiradores que puedan resultar incómodos con el paso de los años. Además, facilitan la limpieza y ofrecen una estética más limpia. Lo importante es que la apertura sea sencilla y requiera el menor esfuerzo posible", explica.

De hecho, los armarios sin tiradores, como los de esta propuesta de Cocinas Río, ya no es exclusivo de las cocinas pensadas para el futuro: se ha convertido en una de las soluciones más demandadas en las reformas actuales, sea cual sea la edad de quien las encarga. La diferencia está en que aquí no es solo una cuestión estética, sino una manera de asegurarnos de que la cocina nos siga sirviendo bien dentro de muchos años.

Cocina de madera lujo con isla central con taburetes, lámpara de techo negra, ventanales con el marco madera© Manolo Yllera

Pasos amplios y una distribución cómoda

El segundo cambio tiene que ver con cómo se camina por la cocina, no con cómo se ve. "Una cocina debe permitir desplazarse con facilidad, especialmente cuando aumenta la necesidad de moverse con más cuidado. Hay que evitar pasillos estrechos, obstáculos y zonas de paso innecesarias. Una buena distribución debe permitir trabajar sin tener que realizar movimientos incómodos o constantes desplazamientos", señala el experto, tal y como ocurre en este proyecto de Cocinas Río. 

No hace falta ampliar la cocina para conseguirlo: basta con repensar el recorrido entre la nevera, la encimera y el fregadero, el conocido triángulo de trabajo, y liberarlo de todo lo que hoy lo interrumpe sin necesidad, desde una silla de más hasta un cubo de basura mal colocado, pasando por ese mueble que llevamos años prometiéndonos mover.

Cocina de madera con salida a la piscina, horno y microondas en alto, placa negra © Elica

Colocar los electrodomésticos pensando en la ergonomía 

No todos los electrodomésticos tienen por qué ocupar el lugar de siempre. "El horno, el microondas o el lavavajillas no tienen por qué estar siempre colocados en las posiciones tradicionales. Elevar determinados electrodomésticos permite evitar agacharse continuamente y reduce esfuerzos innecesarios. También es recomendable situar los aparatos que utilizamos con mayor frecuencia en posiciones fácilmente accesibles", apunta el CEO de Cocinas Río.

Un horno colocado a la altura de la cintura, como en esta propuesta de Elica, evita tener que agacharse varias veces al día, una de esas pequeñas costumbres que, con los años, se agradecen mucho más de lo que parece a los treinta.

Cocina de madera con armario con gavetas extrapoles, horno, cafetera y microondas negros en columna © Cocinas Río

Todo lo que se utiliza a diario, al alcance 

La norma, según el experto, es simple: cuanto más se usa un objeto, menos debería costar alcanzarlo. "Los muebles altos pueden reservarse para aquellos objetos que utilizamos con menos frecuencia. En cambio, platos, vasos, utensilios y productos de uso cotidiano deberían encontrarse en zonas fácilmente accesibles, evitando tener que subirnos a una escalera o hacer esfuerzos para alcanzarlos", recomienda, como en esta propuesta de Cocinas Río. 

Es, en el fondo, una cuestión de sentido común que solemos aplazar: mientras todo funciona, no reparamos en la altura de una balda; el día que empieza a costarnos un poco más, ya es tarde para pensarlo desde cero.

Gaveta de cocina de madera abierto con cazuelas y accesorios© Cocinas Río

Apostar por cajones y sistemas extraíbles

Frente al armario profundo en el que todo se acumula sin verse, Baños apuesta por un buen cajón que "permite ver y acceder a todo su contenido de un solo vistazo. Los sistemas extraíbles en muebles bajos son especialmente interesantes porque evitan tener que agacharse o introducir el cuerpo dentro del armario para buscar algo. La accesibilidad en la cocina también significa poder encontrar las cosas fácilmente", señalan desde la firma.

Cambiar un armario bajo por cajones no es una reforma menor ni discreta, pero sí una de las que más se notan en el día a día, mucho antes de que haga falta agacharse con dificultad para comprobarlo. Esta propuesta de Cocinas Río para una vivienda diseñada por el estudio GÄRNA es la prueba de su funcionalidad. 

Cocina blanca y de madera, grandes ventanales, lámparas de techo, focos bajo los armarios superiores © Next125

Una buena iluminación, bien distribuida

La iluminación de la cocina, insiste Baños, no es un capricho decorativo: es una cuestión de seguridad. "Con los años, la iluminación adquiere todavía más importancia. No basta con una luz general: es recomendable reforzar las zonas de trabajo, especialmente la encimera, el fregadero y las áreas de preparación. Una cocina bien iluminada es una cocina más cómoda y también más segura", afirma. Esta propuesta de Next125 reúne precisamente esas condiciones.

Una cocina en penumbra obliga a acercarse demasiado a los fogones o al cuchillo para ver bien lo que se hace, un riesgo que aumenta, y mucho, con el paso de los años. 

Cocina negra con isla de cocina, campana decorativa, mesa de madera adosada a la isla © David Grau

Superficies de trabajo a una altura adecuada

Las medidas de una cocina deben adaptarse a la persona que cocina. "No existe una altura universal que sirva para todo el mundo. La cocina debe diseñarse teniendo en cuenta la ergonomía de quien la va a utilizar. Una encimera correctamente dimensionada evita posturas forzadas y permite cocinar durante más tiempo sin sobrecargar espalda, hombros o brazos", explica el CEO de Cocinas Río.

Aquí entra en juego algo que rara vez se mide en una reforma estándar: la estatura y la forma de moverse de quien realmente va a cocinar. En este proyecto de Düem Studio, la encimera de trabajo está más alta que la mesa de office adosada a la isla. 

Cocina con encimera Dekton con acabado madera © Dekton

Seguridad sin renunciar al diseño

La seguridad en la cocina, para Baños, no está reñida con el buen gusto. "Una cocina preparada para el futuro debe incorporar soluciones que reduzcan riesgos: suelos con buen comportamiento antideslizante, encimeras fáciles de mantener, griferías sencillas de manejar y sistemas de cocción seguros. La tecnología también puede ayudarnos mucho, con placas que incorporan sistemas de seguridad y electrodomésticos que avisan o desconectan determinadas funciones cuando es necesario", detalla.

La clave, según Baños, está en que estas soluciones se integren desde el proyecto, no se añadan después a modo de parche: así es como una cocina segura no tiene por qué parecer una cocina pensada para gente mayor. Esta encimera de Dekton, por ejemplo, combina la calidez de la madera con las cualidades de un material de última generación. 

Cocina con isla y persona mayor con niño y chicas desayunando en la isla, azulejos blancos© Electrolux

Diseñar hoy pensando en los próximos años

La última clave es, para el CEO de Cocinas Río, la más importante de todas, precisamente porque no depende de ningún mueble ni de ningún acabado. "Quizá esta sea la recomendación más importante. Una cocina no debería diseñarse pensando exclusivamente en nuestra edad actual. Si estamos haciendo una reforma, merece la pena anticiparnos y tomar decisiones que nos permitan mantener nuestra autonomía en el futuro. Una buena cocina es aquella que se adapta a la persona y a sus circunstancias, no al contrario", concluye.

Es una lógica que ya aplicamos sin pensarlo en otros terrenos -contratamos un seguro antes de necesitarlo, por ejemplo- pero que rara vez trasladamos a la reforma de la cocina, quizá la estancia que más usamos todos los días de nuestra vida. Esta propuesta de Electrolux se adelanta a nuestras necesidades. 

Cocina gris con office con mesa de madera, baldas en lugar de armarios superiores© María Pujol

Una cocina sin fecha de caducidad

Realmente estas nueve claves no hablan de una cocina para mayores, sino de una cocina bien diseñada, sin fecha de caducidad, como esta obra de la arquitecta Núria Selva. Ninguna de ellas exige renunciar a nada: ni a un mueble bonito, ni a un electrodoméstico de última generación, ni a esa estancia con la que siempre habíamos soñado. Puede ser, de hecho, justo lo contrario de lo que imaginamos al pensar en una cocina pensada para la jubilación: un espacio moderno, elegante y perfectamente integrado, pero creado desde el principio para resultar cómodo, accesible y seguro. 

Como resume Baños, "la verdadera innovación no consiste solamente en que una cocina sea bonita. Consiste en que siga funcionando bien para nosotros dentro de diez, quince o veinte años". Si vas a reformar la cocina, esta es quizá la única pregunta que de verdad importa: no cómo quieres que sea ahora, sino cómo quieres que siga dentro de veinte años.