La provincia de Cáceres es toda una caja de sorpresas, uno de esos destinos que siempre tienen algo más para ofrecer a quien amablemente lo recorre. Ubicado al norte de la provincia, formando parte de las estribaciones de la Sierra de Gredos –que comparte con el famoso y turístico vecino del Jerte–, está el Valle del Ambroz, una comarca natural que atesora fascinantes paisajes y un puñado de pueblos bonitos con una historia que hunde sus raíces en épocas prerromana y romana y que terminó de tomar forma durante la Edad Media.
Si Segura del Toro nació con los celtas, Baños de Montemayor es la localidad más destacada de la zona de fundación romana. Los testimonios más antiguos que se conservan relacionan su origen con dos puntos. En primer lugar, su ubicación junto a la Vía de la Plata, ruta que unía las ciudades Emérita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga) y que atraviesa la localidad. Y, en segundo lugar, la existencia de dos manantiales termales próximos entre sí, conocidos como Columna y Arqueta, cuyas aguas sulfuradas, sódicas y oligometálicas brotan con una temperatura de sugerencia de 43 grados. Todo esto propició la creación de un balneario, complejo junto al que fue creciendo el núcleo de población.
Uno de los centros termales más modernos de España
Entre los siglos I y IV, las fuentes termales fueron utilizadas y veneradas por militares y funcionarios romanos –además de la propia población–, quienes experimentaban gran alivio y mejoría de sus afecciones al sumergirse en ellas. Sin embargo, la época de mayor esplendor de estas termas tuvo lugar del siglo XVII al XIX, cuando varios obispos preocupados por las aguas del pueblo ayudaron a mejorar las instalaciones. En 1819, Francisco Martínez Serrano, el primer médico-director que tuvo el balneario, propuso una serie de reformas para mejorarlo. Posteriormente, en 1995 se inauguró un nuevo edificio y el complejo entero fue declarado Bien de Interés Cultural. Cinco años después, en el año 2000, se renovó la antigua estructura donde se encuentra la Terma Romana para hacer de este uno de los centros termales más modernos de España.
Actualmente, los baños pertenecen a los vecinos de la localidad. Tal y como explica José Antonio Sánchez Delgado, técnico de turismo de Baños de Montemayor, la gestión la lleva “Probaños, asociación a la que pertenecen todos los habitantes mayores de 18 años que lleven más de un año empadronados aquí”. Lo mejor es que los beneficios obtenidos no se reparten entre los miembros, sino que “se destinan al mantenimiento de las instalaciones, a realizar mejoras y a obras sociales. En los últimos años, por ejemplo, se ha apoyado económicamente la creación de una residencia de ancianos o del pabellón polideportivo”.
Pese a que los baños cierran los meses de enero y febrero para labores de mantenimiento, el turismo termal no es algo estacional en este destino, sino que se mantiene todo el año. Por otro lado, “las termas han condicionado no solo el desarrollo turístico de Baños, sino también el económico y hasta el arquitectónico. El 98% de las personas trabaja en el sector servicios", apunta el técnico de turismo. A raíz del auge del termalismo en el siglo XIX la arquitectura del pueblo se vio condicionada. "La gente hacía las casas muy grandes, con cuatro o cinco habitaciones, para alquilárselas a las personas que venían a tomar los baños. Más tarde comenzarían a levantarse los primeros alojamientos turísticos como el Eloy, que es el hotel más antiguo de Extremadura y uno de los más antiguos de España”, añade.
Durante años, el principal público que recibían las termas de este pueblo era gente de la tercera edad, pero “cada año aumentan más los visitantes de edades comprendidas entre los 30 y los 55 años y de familias que combinan la escapada con turismo deportivo. Y es que no hay nada mejor que finalizar un día de aventuras con un relajante masaje o un circuito de aguas”, añade Sánchez Delgado.
Termarium, la fiesta romana
La importancia de este complejo es tal que, desde 2015, se realiza cada año la fiesta romana de Termarium. Esta surgió como una forma de celebrar la apertura tras el pequeño parón. "En este festejo, que tiene lugar siempre el fin de semana del Domingo de Ramos, se homenajea el pasado romano del pueblo. Todos nos vestimos acorde a la temática y se celebran diferentes actividades, desfiles y talleres, así como un mercado artesanal”, puntualiza José Antonio.
Senderismo, más allá del turismo termal
Más allá de las termas, Baños de Montemayor cuenta con otros atractivos que justifican una escapada a estas tierras extremeñas. “Estamos rodeados de montañas que van desde los 600 hasta los 1.600 metros y de impresionantes bosques de robles y castaños" explica Sánchez Delgado. Además, a un kilómetro está el embalse de Baños, en el que se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos como vela, kitesurf, kayak o pesca.
Así, se pueden realizar diferentes rutas como la de La Garganta, un itinerario que transcurre por antiguos caminos de arrieros y bosques, conectando Baños con este municipio que, además, da nombre a una subida de montaña. Otra opción es la de La Calamorcha/Pantano de Baños, un recorrido de unos siete kilómetros entre subidas y bajadas solo apto para valientes.
Baños de Motemayor, un paseo por la villa
Para finalizar, se puede descubrir el patrimonio de la villa con un paseo por su entramado urbano. Caminando por sus calles se puede admirar la mezcla de estilos arquitectónicos, donde casas de arquitectura tradicional conviven en perfecta armonía con viviendas solariegas con grandes balcones de hierro forjado y otras burguesas que se levantaron durante el auge del turismo termal a finales del siglo XIX y principios del XX.
A tener en cuenta son, también, el Centro de Interpretación de la Vía de la Plata que, ubicado en una vivienda tradicional rehabilitada, fue abierto en 2001 y el Centro de Interpretación de la Molinería, situado en un antiguo molino del siglo XVIII y dotado de maquinaria que funciona movida por agua.
Hora de sentarse a la mesa
Por último, hay que degustar la exquisita gastronomía de la que presume la zona, y toda Extremadura, que atrae cada vez a más amantes del buen comer. “Nuestra oferta gastronómica se basa en productos de kilómetro cero de gran calidad, como carnes, embutidos ibéricos, verduras y hortalizas que se ponen en valor también en eventos de gran difusión e interés como ‘El otoño mágico', que se celebra en todo el valle, o la ‘Feria de la tapa', que tiene lugar cada año en agosto y que suma ya 14 ediciones", nos dice.
MUY PRÁCTICO
Cómo llegar:
Por carretera, a través de la autovía A-66, tanto para acceso norte como sur, o en autobús en rutas que salen desde diferentes puntos del país como Salamanca, Plasencia, Valladolid, Ávila o Madrid.
Dónde dormir:
Gran Hotel Balneario. Este alojamiento, que presenta el encanto de los años 20 y la Belle Époque, es el único que tiene acceso directo al balneario. Dispone de 89 habitaciones.
Dónde comer:
El Mesón Maleja Tupa, situado en el centro de la localidad. Está especializado en carnes y verduras a la brasa y ofrece, además, tapas típicas extremeñas y embutidos.
La mejor época para ir:
Uno de los mejores momentos del año para visitar este pueblo y el valle entero es desde octubre a primeros de diciembre, pues es cuando tiene lugar el conocido ‘Otoño mágico en el Valle del Ambroz’.














