Si el pasado lunes 7 de septiembre era la princesa Leonor quien empezaba sus estudios universitarios en la Universidad Carlos III de Madrid, este 14 de septiembre le toca a la infanta Sofía poner rumbo a París, donde afrontará su segundo año de universidad. Después de un verano muy especial en Mallorca, las hermanas vuelven a separarse por motivos de estudio, cada una inmersa en una etapa diferente de su formación. Un nuevo paso en el camino académico de la hija menor de los Reyes, que el año pasado comenzó sus estudios en Lisboa y ahora se traslada a la capital francesa para continuar su grado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Forward College.
La infanta Sofía, en Leading Teachers de la Fundación Ibercaja.
Y es que la infanta Sofía forma parte de un programa universitario itinerante de tres años que se desarrolla en diferentes ciudades europeas. Por eso, después de cursar el primero en Lisboa, ahora se instala en París para afrontar su segundo curso. Fue precisamente durante su etapa en la capital portuguesa, así como en algunas de sus citas más informales, cuando nos fue dejando pistas de cómo entiende la moda fuera de los compromisos institucionales. Prendas cómodas, siluetas amplias y pequeños guiños de tendencia forman parte de una manera de vestir en la que la funcionalidad y la moda encuentran un equilibrio muy natural.
La benjamina de la familia es amante de las prendas ligeramente holgadas, una preferencia que se repite en muchas de sus elecciones más cotidianas. Un buen ejemplo es este conjunto con el que la vimos por las calles de Lisboa, protagonizado por unos vaqueros wide leg de tiro alto y pernera amplia, que caían desde la cadera hasta el bajo sin llegar a marcar la pierna. Este tipo de corte, además de alargar visualmente la figura, ayuda a equilibrar las proporciones gracias a su caída fluida. Sofía compensó el volumen del pantalón con un top negro mucho más ceñido, mientras que unas zapatillas deportivas terminaron de aportar ese punto práctico que tan bien funciona para recorrer la ciudad.
Si algo tenemos claro es que, cada vez que tienen oportunidad, tanto la princesa Leonor como la infanta Sofía disfrutan incorporando detalles de tendencia capaces de transformar incluso las propuestas más sencillas. Entre ellas encontramos las prendas asimétricas, que han aparecido en varias de sus blusas y tops. Prueba de ello fue el diseño blanco que llevó en Girona, con escote redondo y un bajo irregular que rompía con las líneas clásicas de la pieza. Lo combinó con unos pantalones azules de pernera amplia y alpargatas blancas de punta almendrada, una fórmula sencilla y fresca especialmente acertada para los meses de calor.
La infanta Sofía, durante su visita a Arroes, Pion y Candanal
Tonos claros con contrastes estratégicos
Su armario tampoco se limita a los tonos oscuros. El crema, el blanco y otras gamas suaves aparecen con frecuencia en sus elecciones, permitiéndole construir combinaciones fáciles de trasladar al día a día. En una de ellas, unos pantalones crema de pernera amplia se encontraban con un top azul verdoso y una chaqueta técnica en verde caqui. Precisamente, este tipo de prendas exteriores se convierte en un gran aliado durante el entretiempo, cuando la lluvia o los cambios de temperatura obligan a sumar una capa extra. En este caso, el cordón ajustable de la chaqueta escondía además un pequeño truco de estilismo, ya que permitía ceñir la cintura.
Conjuntos monocromáticos: la fórmula que siempre funciona
Otra de sus apuestas son los total looks, una de esas fórmulas capaces de resolver un estilismo en segundos y que también pueden llevarse a un terreno mucho más casual. Así lo demostró en julio del año pasado con un conjunto azul más que ideal. El secreto de estas propuestas está en la armonía visual que se consigue al mantener una misma gama cromática, algo que permite jugar con diferentes cortes y texturas sin perder coherencia. No es casualidad que los total looks se hayan convertido, junto a los vestidos, en uno de los grandes comodines del armario. En tonos claros resultan especialmente apetecibles durante el día, mientras que las versiones más profundas funcionan también para citas de tarde o noche.
Al igual que su hermana, la princesa de Asturias, a Sofía también le gusta incorporar americanas a sus estilismos. Así ocurrió en uno de sus primeros actos en solitario, durante su visita al Centro de Cría y Adiestramiento de la Fundación ONCE. En aquella ocasión, unos vaqueros flare —un corte que ayuda a alargar visualmente las piernas y equilibrar las proporciones gracias a su bajo acampanado— se convirtieron en la base de la propuesta. El jersey negro y la americana gris fueron suficientes para llevar el conjunto a un acabado más pulido, mientras que unos botines oscuros daban continuidad al resultado.
La infanta Sofía junto a su hermana, la princesa Leonor, en Valdesoto.
Chaquetas cortas para jugar con las proporciones
Como toda una experta, a la infanta le gusta jugar con las proporciones. Por eso, cuando llega el otoño-invierno y las capas vuelven a ocupar un lugar especial en el armario, las chaquetas cortas se convierten en uno de sus recursos más interesantes. Su largo permite marcar visualmente la cintura y compensar pantalones de tiro alto o siluetas más amplias. Así lo vimos con esta chaqueta gris de líneas rectas, que terminaba justo a la altura de la cintura.