Donde estén las versiones caseras, que se quiten las industriales. Nosotros controlamos el nivel de azúcar y, sobre todo, que nuestros sorbetes no lleven ningún aditivo ni conservante.
Estas elaboraciones, junto a los helados y a los granizados, son las estrellas del verano, en un firmamento en el que también nos conquistan las sopas frías, como el gazpacho y el salmorejo, las ensaladas y una limonada bien fresquita.
Diferencias entre sorbetes y granizados
Ni los granizados ni los sorbetes llevan huevos ni lácteos como sí lo hacen los helados. Su composición es a base de fruta, agua, zumo, café, vino, licor, infusiones... y algún endulzante. Por lo que resultan más ligeros y saludables y una excepcional manera de aprovechar las frutas de temporada.
Los sorbetes presentan una textura más cercana a la del helado, aunque menos cremosa y ligeramente cristalina. Y, en la versión casera, te recomendamos que, para evitar la formación de cristales de hielo durante el proceso de congelación, lo saques de la nevera cada cierto tiempo y lo remuevas. Si lo congelas más tiempo y lo sirves tal cual, se puede comer con cuchara, pero si acortas las horas y, además, le añades algún líquido (vino, zumo, etc.), será perfecto como bebida bien fresquita.
En el caso de los granizados, de textura granulada, a la mezcla base de agua, zumo u otros líquidos con o sin fruta, se le añade hielo picado o cubitos y luego se tritura todo junto. Pero también hay otra opción, que es extender esa mezcla en una bandeja, introducirla en el congelador durante varias horas, sacarla de vez en cuando y rascarla con un tenedor para darle su inconfundible textura.
La regla de las tres partes de fruta por una de almíbar
La regla de las tres partes de fruta por una de almíbar es la proporción que garantiza que un sorbete casero quede cremoso, no cristalice, y conserve el sabor natural de la fruta, sin necesidad de heladera. Es una norma muy usada porque equilibra agua, azúcar y textura.
Por cada 3 partes de fruta (300 g, por ejemplo), se añade 1 parte de almíbar (100 g). Ese almíbar suele ser una mezcla de agua + azúcar, a veces con un toque de limón. Eso sería la regla básica, pero las proporciones se pueden alterar, como te indicamos a continuación,
Cómo hacer sorbete sin heladera: el método del congelado en bandeja y el batido cada 30 minutos
Primero hay que preparar el almíbar, que es la base para endulzar un sorbete tradicional, aunque podría hacerse sin él, porque también hay versiones saladas o sin azúcar. Se compone de agua y azúcar.
Las proporciones de azúcar y agua varían según el tipo de sorbete que queramos realizar —y de la fruta más o menos dulce que escojamos—, pero sí podemos establecer que, de forma general, para, por ejemplo, 1 kilo de sorbete de piña, la proporción será de 400 gramos de fruta, 400 gramos de agua y 200 gramos de azúcar; para uno de limón, 300 gramos de fruta, 450 gramos de agua y 250 gramos de azúcar; o para uno de frambuesa, será 600 gramos de fruta, 220 gramos de agua y 180 gramos de azúcar.
El azúcar se puede sustituir por glucosa o tremolina, que tiene la ventaja de evitar la cristalización, aunque debemos tener cuidado porque endulza mucho.
La fruta es el ingrediente más habitual para preparar un sorbete, pero también podemos utilizar otros vegetales como pepino, calabacín, zanahoria, tomate, etc. Aunque si no se le añade azúcar, estaríamos hablando más de un granizado, pero es que muchas verduras también se pueden endulzar para esta elaboración congelada. Es más, seguro que has visto multitud de platos que llevan como guarnición algún tipo de sorbete o helado (aceite de oliva, gazpacho, tomate...).
Cómo hacer sorbete sin heladera: el método del congelado en bandeja y el batido cada 30 minutos
- Una vez que tengas el almíbar listo y el ingrediente de tu sorbete listo, tienes que lavarlo, pasarlo por la batidora o extraer su zumo, tamizarlo o pasarlo por el chino.
- Mezcla el resultado con el jarabe preparado y comprueba que tenga una densidad óptima (ni te pases de líquido, ni lo dejes muy espeso. Puedes rectificar con agua).
- El paso siguiente es incorporar aire mediante una batidora para que el puré adquiera el volumen adecuado.
- El resultado debes meterlo en el congelador durante un mínimo de 4 horas y conservarlo a una temperatura igual o inferior a -20º C, procurando triturar con la batidora cada media hora, para deshacer el hielo que se forma en la superficie. Si tienes heladera (en algunos sitios también se llama sorbetera), el proceso solo te llevará unos minutos. El tiempo de conservación de un sorbete, en perfectas condiciones dentro del congelador, no es más de 15-20 días.
- Ahora que ya tienes listo tu sorbete, degústalo como más te apetezca. Si lo dejas con una consistencia más líquida, y le añades algún tipo de alcohol como cava, vino, vodka, etc... lo puedes beber con pajita. Y, si no, ¡a meterle la cuchara!
Sorbetes exprés con fruta ya congelada
Esta es una manera rápida, limpia y superfácil de preparar un sorbete natural en casa sin heladera. La fruta congelada actúa como “hielo con sabor”, y al triturarla con un líquido frío se obtiene una textura cremosa al instante. El proceso es tan sencillo como triturar frutos rojos, mango, piña, sandía, melocotón, etc., congelados con un toque de almíbar, agua fría o zumo. No necesita reposo, ni máquina, ni pasos complicados.
Aquí tienes varias recetas de sorbetes de fruta perfectas para verano, pero que también son ideales para servir después de una comida o una cena copiosas en cualquier otra estación.
Clásico donde los haya, es el sabor más famoso para esta elaboración que resulta perfecta para ayudar a hacer la digestión. A nosotros en verano nos apetece a cualquier hora del día.
Aquí tienes frescor por los cuatro costados. Al frío del sorbete se unen el de la lima y el de la menta. Además, ese punto de acidez lo convierte en una opción perfecta para los días calurosos o como postre para limpiar el paladar después de una comida copiosa.
Cítricos y espumosos forman una pareja perfecta para combinar en un sorbete. Este es de naranja y, como vino con burbujas, puedes elegir entre cava, champán, frizzante, etc.
El mango es otra de esas frutas ideales para convertirla en un sorbete o en un granizado. Aquí, lo vamos a acompañar con una salsa de frambuesa y albahaca fresca.
Aprovecha esta fruta veraniega tan aromática, sabrosa y jugosa para convertirla en un delicioso sorbete. El melocotón tiene un alto contenido de agua y una fibra muy fina, lo que permite obtener un sorbete sedoso, sin grumos y fácil de triturar.
El aguacate es otra de esas frutas ideales para preparar sorbetes que, en este caso, aporta cremosidad al resultado final. Le damos un toque cítrico, que le va tan bien, con zumo de lima.
Las frutas tropicales también aportan unos sabores y unos aromas únicos a los sorbetes. La fruta de la pasión resulta también ideal convertida en este postre helado y tan refrescante.
La frambuesa y el limón son perfectos para combinarlos transformados en sorbetes. Los presentamos en un vasito, por capas, en cuya base también ponemos migas de chocolate.
Si te quieres marcar un toque exótico y diferente en la mesa, sorprende a tus invitados con esta propuesta. No dejes de descubrir el curioso sabor y, sobre todo, aroma, de este sorbete a base de pétalos de rosas.



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