Telma, la hermana de doña Letizia, llevando en la mano un paquete de regalo, junto al hijo mayor de los duques de Palma de Mallorca.
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La princesa de Asturias llevando a su sobrina en brazos mientras da la mano a uno de los hijos de doña Cristina.
29 DICIEMBRE 2004
Se comprobó también el estado de buena esperanza de doña Cristina, duquesa de Palma de
Mallorca, ya de cuatro meses, y se pudo advertir
que, tras la larga sesión de circo, los niños salieron
contentos y cansados, con ganas de comer,
porque ya era su hora. A Telma, hermana de
doña Letizia, se la vio llevar también en sus brazos
a uno de los hijos de la infanta.
Las dos familias,
por tanto, muy unidas e integradas, sin protocolos,
en esas horas de divertido encuentro
con los pequeños en el circo.
Uno de los regalos que más sensación causaron
a los niños fue un enorme tigre de peluche,
prólogo de los regalos de los Reyes Magos, que
habrán de llegar en su día, aparte de los de Papá
Noel, que cada vez está teniendo más protagonismo
en la celebración de estas fechas.
Un 'llagar' para doña Letizia
Pero no sólo los niños pueden disfrutar de los
regalos antes de los días tradicionales, porque de
Asturias llegará, o quizá haya llegado ya, hasta la
residencia de los príncipes el «llagar», típico lugar
en el que se trabaja la sidra asturiana, que el
Ayuntamiento de Ribadesella envía a don Felipe
y doña Letizia con motivo de estas fiestas.
Dicen
que el abuelo de la princesa, el asturianísimo don
José Ortiz, dio, en privado, el «visto bueno» al presente,
elaborado por un auténtico artesano en la
materia, Carlos Moriyón, de Villaviciosa,
la capital de la manzana.
También se ha podido conocer
que los príncipes acudieron en su
momento a la residencia en Madrid
del padre de doña Letizia, Jesús
Ortiz, con motivo de su cumpleaños.
Con doña Letizia, el príncipe
Felipe, y también las hermanas de
la princesa, Telma y Erika.
Entrañables fiestas navideñas
que los príncipes de Asturias,
como una familia más, están viviendo
en la cercanía de los suyos. El
hermoso mediodía del circo, en el
corazón de Madrid, sin otra ceremonia
que la del afecto y la familia,
es una buena prueba de ello.
Alguien
que estaba cerca en el momento
en que salían los príncipes
de Asturias del corazón de lona y
arena del Gran Circo Mundial, una
mujer del pueblo llano, que es el
que dice siempre las grandes verdades,
comentó alegre y confiada:
—¡El año que viene volverán todos
al circo, pero la princesa Letizia
llevará a su hijo en los brazos!