Tras impartir su bendición a los Duques de Palma y de interesarse por cada uno de los miembros de la Familia Real, el sucesor de San Pedro les deseó que tuvieran un hijo pronto y les entregó un rosario y una medalla de su pontificado.
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Una década después de su primera visita al Papa en el Vaticano, el príncipe Felipe volvió acompañado por su esposa, la princesa Letizia, que ha presentado al Pontífice.



29 JUNIO 2004
Los Reyes regalaron al Papa un cuadro de Salvador Dalí titulado “Monstruo blando soñando en el paraíso” y éste fue destinado al Museo de arte Moderno del Vaticano. El Papa entregó a la Reina una medalla de oro que doña Sofía se la puso de inmediato y al Rey una cerámica de Bianchini con la que el autor de la obra simbolizó el bautismo del río Jordán. El Papa cerró la audiencia con un ¡Arriba España! Finalizada la visita, los Reyes acudieron a la iglesia de Montserrat para orar ante la tumba que guardaba los restos mortales de Alfonso XIII y ofrecieron esa misma noche una recepción en el Palacio de España, su residencia en Roma.

"¡Viva España!"
Los duques de Lugo fueron recibidos el 29 de septiembre de 1995 por el papa Juan Pablo II en el palacio apostólico de Castelgandolfo, residencia pontificia de descanso. Dos años antes, la infanta Elena se había reunido con el Papa en el palacio de la Zarzuela. Doña Elena vestía un traje de chaqueta negro rematado con una tira de raso, medias negras opacas y una mantilla de encaje de Chantilly sostenida por una peineta clásica española. Jaime de Marichalar llevaba frac con corbata de pajarita blanca y chaleco negro.

La infanta Elena le entregó al Papa un pequeño vaso de cristal tallado en la Granja de Segovia. El Pontífice correspondió al gesto de los duques entregándoles como recuerdo del encuentro un rosario de perlas y una medalla del VII año de su pontificado. Don Juan Pablo II les despidió, también, con un ¡Viva España! rogándoles trasmitieran a los Reyes “sus más cordiales saludos y recuerdos”. Antes de regresar a Madrid, los Duques de Lugo asistieron a un almuerzo en la Embajada de España ante la Santa Sede, en la céntrica plaza de España.

Les animó a que tuvieran pronto descendencia
Los duques Palma fueron recibidos el 15 de junio de 1998 en una audiencia estrictamente privada por su Santidad el Papa en la Biblioteca pontificia del Vaticano. Doña Cristina llevaba un traje negro de encaje y la clásica mantilla española. El duque, un impecable frac negro acompañado de chaleco, camisa y pajarita, en blanco. El Papa les recibió uniendo sus manos con la de los dos esposos. Tras impartirles su bendición y de interesarse por cada uno de los miembros de la Familia Real, el sucesor de San Pedro les deseó que tuvieran un hijo pronto y les entregó un rosario y una medalla de su pontificado. A su vez, los duques obsequiaron al Papa con un Códice. Después de ser recibidos, los duques se trasladaron a la iglesia de Montserrat, donde depositaron un ramo de flores en la capilla de la Virgen y donde oraron ante la lápida que cubrió el féretro de Alfonso XIII. La visita de los duques de Palma al Vaticano finalizó, también, con un almuerzo en la Embajada de España ante la Santa Sede.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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